Sánchez encaja otra derrota aún con la exministra Alegría
Elecciones en Aragón
El consuelo del PSOE vuelve a ser el fiasco del PP ante Vox

La exministra y líder de los socialistas aragoneses, Pilar Alegría, anoche en Zaragoza

El “olor a victoria” que aseguró percibir la socialista Pilar Alegría durante esta campaña aragonesa fue, como mucho, un espejismo. Aún antes de arrancar el escrutinio, y con el único objetivo de salvar los muebles, en el PSOE ya vaticinaban otra noche electoral “amarga”. La primera del año, la segunda de este ciclo electoral autonómico adverso tras la “derrota sin paliativos” cosechada el pasado 21 de diciembre en la cita con las urnas en Extremadura.
El vía crucis electoral diseñado por Alberto Núñez Feijóo para intentar derribar finalmente a Pedro Sánchez en las generales, cuando las convoque, siguió evidenciando anoche el mal momento que atraviesa el PSOE, donde solo se consuelan con el hecho de que el PP no solo no crece, sino que cae y encima queda aún más en manos de la ultraderecha de Vox. “Azcón convocó estas elecciones para desligarse de Vox, y al final queda aún más ligado, como ya le ocurrió a María Guardiola en Extremadura”, advierten en Ferraz. “Un mes en danza para volver a la casilla de salida, y con Vox más fuerte”, lamentan.
En la dirección federal del PSOE había una línea roja en estas elecciones: los 18 escaños que Javier Lambán obtuvo en el 2015, el peor registro histórico cosechado por los socialistas en Aragón, pese a que en aquella ocasión le permitieron al histórico dirigente, fallecido el pasado mes de agosto, arrancar su mandato como presidente autonómico. En el 2019, Lambán ya ganó 24 escaños. Pero en el 2023, perdió un diputado, y el popular Jorge Azcón le arrebató la presidencia de Aragón con el apoyo de Vox. En Ferraz, en todo caso, confiaban en que Pilar Alegría salvara los muebles y alcanzase al menos los 19 escaños. Y así arrancó anoche el escrutinio, con los socialistas cruzando los dedos.
Ya con el 26% del escrutinio, el PSOE alcanzó el listón de 20 escaños, que se perdió cuando el recuento llegó al 31%, con 19 diputados. Pero con el 71% del recuento, cayó a 18 escaños, el suelo histórico. Al menos no lo perforó, como le ocurrió al candidato del PSOE en Extremadura, Miguel Ángel Gallardo.
Al contrario de lo que ocurrió con Gallardo, a quien la debacle electoral de diciembre ya le forzó a dimitir, la exministra Pilar Alegría llegó anoche a la cita con las urnas sin ninguna opción de ganar, pero atornillada como líder de los socialistas aragoneses y próxima jefa de la oposición. En Ferraz defendieron anoche que “Pilar ha hecho una campaña muy buena, propositiva y de proximidad”. “Pero la campaña del PP ha sido muy sucia, lo que al final a quien más moviliza es a Vox”, advertían. “Pilar no ha tenido tiempo de consolidar su candidatura y su liderazgo en Aragón, ya que fue ministra hasta diciembre. Le ha faltado tiempo para consolidarse”, argumentaban.
El presidente Pedro Sánchez encajó así anoche otra derrota, aún más dolorosa ya que su candidata electoral, Pilar Alegría, tampoco logró validar su estrategia de lanzar a ministros del Gobierno a las pugnas en las urnas autonómicas para intentar levantar el vuelo del PSOE en los territorios.
“Este no es el resultado que queríamos, pero vamos a seguir defendiendo a Aragón”, aseguró Alegría anoche, tras llamar a Azcón para felicitarle por su victoria electoral. Pero la exministra y líder de los socialistas aragoneses recordó que estas elecciones autonómicas las adelantó Azcón, solo “atendiendo al mandato de Feijóo”, y el resultado es que, lejos de desprenderse de Vox, “es aún más rehén de la ultraderecha”.
Alegría ya dijo asumir el papel que le corresponde ahora, y prometió liderar “una oposición vigilante, seria y responsable”. “Somos la alternativa progresista a la crispación y los recortes”, advirtió. Y prometió trabajar para poder recuperar la confianza mayoritaria de los aragoneses.