Política

Deudas históricas impagadas

El escaparate

Impresionante maniobra de Jorge Bustos en la Cope. Analiza el fallecimiento del capo el Mencho y la agresividad de las mafias, las cuales han paralizado México mediante un simulacro de desorden total (cancelación de trayectos aéreos y lecciones escolares, cierres de rutas, fuegos, pillajes). Bustos ofrece el trasfondo que el público requiere: el tráfico de drogas ha degradado gran parte de los organismos públicos bajo el pretexto de que, al ser un negocio global, garantiza el empleo de 200.000 familias.

Sin embargo, cuando las noticias parecen escasear, Bustos halla una vía, dirige su preocupación por el tráfico de estupefacientes hacia España –particularmente en la región del Estrecho– y, alehop , concluye su intervención matutina con un tirón de orejas al ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska, al cual califica de “carbonizado”. Ya se sabía que analizar el día a día demanda cierta destreza para conectar componentes distintos, pero la maniobra de Bustos lo transporta al plano de la excelencia. De una excelencia de tema único, desde luego.

El encuentro de therians refleja el funcionamiento de

Dos concentraciones en Barcelona. La primera, en apoyo a Ucrania, como doloroso recordatorio de los cuatro años de la invasión rusa. La segunda, una quedada de therians que congregó a unos cuantos ejemplares de esta especie y, como figurantes, a más de 3.000 (!) Curiosos. Pregunta retórica: ¿en qué concentración hubo más gente?

El encuentro de therians representa con exactitud los engranajes de la existencia contemporánea y los engaños del interés social y mediático. Las plataformas digitales impulsan los entornos colectivos y las afinidades que, aprovechando la división lúdica de personalidades, manipulan la valoración personal de los sujetos. Desde este centro de fragilidad emocional, surge un punto de interés y ligereza que nutre su relevancia, hasta que la prensa tradicional expande la repercusión e incrementa una relevancia informativa que quizás sea menor. Consecuencia: de un suceso prácticamente íntimo se deriva hacia una distracción general que diversos individuos violentos utilizan para comportarse de manera brutal.

Hoy, cuarenta y cinco años después del golpe de Estado encarnado en la figura de Antonio Tejero, el Gobierno desclasificará los documentos del 23-F “para saldar una deuda histórica”. Llamadme sentimental, pero no puedo evitar recordar a mi padre, diputado comunista en el Congreso, que, al escuchar los primeros tiros del 23-F, se tiró al suelo, se sacó la agenda de teléfonos del bolsillo y se comió, bien masticadas, todas sus páginas. Estaba convencido de que lo detendrían y lo obligarían a dar todos los nombres de sus camaradas. Spoiler: las páginas de aquella agenda no forman parte de los documentos felizmente desclasificados hoy y, unos días más tarde, mi madre le regaló, como símbolo de confianza en el futuro, una agenda nueva.

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