La jueza de Adamuz reprende a ADIF por llevarse partes de la vía sin su autorización
Investigación del accidente
La instructora del accidente de los trenes de alta velocidad ordena a ADIF a “la restitución inmediata” del material que obre en su poder bajo apercibiento de incurrir en responsabilid penal
La Guardia Civil dice en su primer informe que aún desconoce la causa del accidente de Adamuz

Iryo siniestrado en Adamuz tras chocar con el Alvia que se dirigía en dirección contraria
La acusación lanzada por la Guardia Civil hacia ADIF por llevarse materiales de los trenes de alta velocidad siniestrados en Adamuz (Córdoba) antes de que finalizase la inspección ha provocado que la jueza que instruye el caso tenga que intervenir. La instructora ha advertido a la entidad dependiente del Ministerio de Transportes de que se “abstenga de realizar cualquier operación tendente a la extracción y traslado del material relacionado y de interés para la instrucción de la causa” sobre el siniestro que se saldó con 46 personas fallecidas. Además, la jueza de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Montoro, plaza número dos, ordena la “restitución inmediata” del material que obre en poder de ADIF, alertando de que cualquiera de estas prácticas sin previa autorización judicial podrían tener consecuencias penales.
En un oficio de la Guardia Civil, al que ha tenido acceso Guyana Guardian, se recoge el testimonio recabado al responsable de la base de mantenimiento AVE de ADIF en Hornachuelos (Córdoba). Este responsable aseguró que el jefe de área de ADIF le dio una orden verbal para que se procediera a la retirada de cupones de raíl, entre los que había soldaduras, para su traslado hasta la base de mantenimiento AVE. Unos traslados que se llevaron a cabo entre la noche y madrugada del 22 y 23 de enero. El siniestro de los trenes de alta velocidad tuvo lugar en la tarde del domingo 18 de enero.
El interrogado también declaró que se realizaron ensayos sobre los rieles sin el conocimiento de la Guardia Civil, por lo que ignora el alcance de las pruebas de dureza, que no fueron destructivas. Entre los cupones que fueron trasladados, reza en el oficio, se encontraban soldaduras que pretendía analizar la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). Según la Guardia Civil, el 30 de enero los investigadores se trasladaron a la zona cero para tomar nuevas mediciones del bogie del vagón 8 del Iryo, pero fueron informados de que los cupones con las soldaduras habían sido trasladados a Hornachuelos.
El Instituto Armado pone en conocimiento de la instructora del caso que el 2 de febrero se envió un correo electrónico a ADIF, advirtiendo de que no realizase “ningún tipo de actuación en las soldaduras sin autorización previa”. Un día más tarde, un equipo de uniformados se desplazó a base de Hornachuelos para precintar las soldaduras depositadas allí.
La Guardia Civil resalta en su oficio que hasta el 28 de enero no se comunicó a ADIF que disponía de autorización para acceder a la zona del accidente. Concretamente: ”... No existe inconveniente para que se inicien las labores de reconstrucción y restablecimiento del servicio ferroviario, accediendo con maquinaria pesada o la que ustedes consideren oportuna, a la zona del accidente”. De ahí, que lleguen a la conclusión de que el personal de ADIF realizó extracción y traslado de material del accidente “sin advertirlo ni solicitarlo”.

