La edad puede ser un número, pero también la prueba definitiva de que el cuerpo no siempre responde como antes. Para los deportistas que alguna vez dominaron su disciplina, regresar al nivel más alto puede ser un desafío casi insuperable. Mike Tyson, con sus 58 años y un legado imborrable en el boxeo, vivió en carne propia lo que significa enfrentarse a un rival mucho más joven y salir con más dudas que certezas.
Menos de un mes después de enfrentarse a Jake Paul, el excampeón mundial reconoció que apenas recuerda del polémico combate. Durante una entrevista con Fox Sports Radio, Tyson reveló que ha perdido la memoria: “No recuerdo mucho la pelea, me quedé en blanco”. Una confesión que, lejos de ser anecdótica, arroja luz sobre las dificultades que tuvo para completar los ocho asaltos contra el youtuber.
Bloqueado
No tiene prácticamente ningún recuerdo
Aunque Paul se llevó la victoria por decisión unánime, las impresiones del legendario púgil van más allá del resultado, ya que se le vio muy espeso durante todo el combate, algo que alimentó la teoría de que todo estaba arreglado para que Paul ganara.
Según Tyson, su memoria se detiene en un gesto del creador de contenido al final del primer round, donde este hizo una reverencia en señal de respeto. A partir de ahí, solo quedan fragmentos confusos: “Recuerdo volver del primer asalto, pero después no sé qué estaba haciendo”.
Tyson prácticamente no lanzó ningún golpe
Al día siguiente del combate, las secuelas fueron claras. Tyson describió un malestar generalizado: “Mi cuerpo estaba realmente adolorido, el pecho, el estómago, todo”. Más tarde confesó a su mujer no entender del todo por qué había decidido subirse al ring: “Me desperté y le dije, ‘¿por qué hice eso?’”.
Casi no llega al combate
Los problemas de salud de Tyson
Estas secuelas no solo inquietan a quienes han seguido su carrera, sino que plantean preguntas sobre los efectos de semejante esfuerzo físico a su edad y, sobre todo, tras haber superado unos importantes problemas de salud. En junio, Tyson estuvo al borde de la muerte tras perder la mitad de su sangre y someterse a ocho transfusiones, lo que obligó a escoger una nueva fecha para el combate.
Según un comunicado emitido después de la pelea, este episodio lo marcó profundamente, pero también lo motivó a volverse a enfundar los guantes para, presumiblemente, despedirse del cuadrilátero para siempre: “Casi muero, pero luché por recuperarme y pude pelear una última vez”. Su objetivo era inspirar a sus hijos y demostrarles que, a pesar de las adversidades, el espíritu de un campeón no desaparece.
Jake Paul, por su parte, agradeció públicamente el momento compartido en el ring: “Te quiero, Mike. Fue un honor. Eres una inspiración para todos”. Un gesto que cierra el capítulo de un enfrentamiento que, más allá de los golpes y las especulaciones de un posible amaño, destacó la resistencia de una leyenda en busca de despedirse a su manera.

