Mariela, emigrante argentina residente en España, sobre la calidad de vida de los jubilados: “Tienen una calidad de vida impresionante”

Jubilación

Su experiencia personal al mudarse a Madrid revela un contraste profundo entre el bienestar de las personas mayores en distintos países

Mariela, emigrante argentina residente en Madrid

Mariela, emigrante argentina residente en Madrid. 

Pastor Comunica

Para muchos argentinos, la jubilación es sinónimo de incertidumbre económica, ajustes permanentes y pérdida constante de poder adquisitivo. Pero al llegar a España, Mariela —una emigrante argentina residente en Madrid— descubrió una realidad muy diferente. Se topó con un país donde, según relata, los adultos mayores disfrutan de una dignidad y una calidad de vida que en su país de origen parecen cada vez más inalcanzables.

Mientras su familia todavía atraviesa el proceso de preparar todo para emigrar, ella ya pasó por ese camino y observa con claridad el contraste entre ambas realidades. “Yo los veo y pienso en mi mamá, pienso en mi suegra y me hubiera encantado que pudieran tener la misma calidad de vida que veo que tienen acá”, afirma emocionada en el pódcast de Pastor Comunica.

“Tienen una calidad de vida impresionante, impresionante”

Esa reflexión nace de lo que observa diariamente en las calles de Madrid, donde adultos mayores que se mueven sin prisa, que disfrutan del espacio público, que participan de actividades y que muestran una tranquilidad impensada en muchas ciudades argentinas. “Tienen una calidad de vida impresionante, impresionante. La verdad es que es muy buena”, sostiene.

Lo que más la sorprende es la asistencia y el acompañamiento que percibe en torno a la población jubilada. “Los veo disfrutar, los veo asistidos, los veo…”, cuenta antes de recordar un video reciente en el que una mujer mayor de Buenos Aires confesaba que había pasado hambre de niña y estaba volviendo a pasar hambre ahora. “Eso acá, por suerte, no pasa, no se ve, o por lo menos yo no…”, agrega en referencia a la estabilidad que encuentra en España.

“Es súper admirable, la verdad que en eso me saco el sombrero 53 mil veces”, afirma Mariela sobre el biniestar en España

Su sorpresa se intensificó durante una visita a Málaga, donde vio a muchos jubilados movilizarse en carritos eléctricos. “Andaban con carritos eléctricos y que aparentemente se los da la salud pública, por lo que entiendo yo”, relata. Aunque aclara que podría estar equivocada, señala que le llamó la atención la cantidad de personas mayores que los utilizaban y la presencia de acompañantes para quienes lo necesitaban.

Para Mariela, esas imágenes no hablan solo de infraestructura o de servicios puntuales, sino de una cultura que valora y respeta a sus mayores. Un sistema donde la asistencia no es percibida como un lujo, sino como parte natural del derecho a una vejez digna.

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El contraste con Argentina aparece inevitablemente. Mientras ahí la inseguridad económica de los jubilados es una preocupación cotidiana, en España ella percibe estabilidad, acompañamiento y bienestar. “Es súper admirable, la verdad que en eso me saco el sombrero 53 mil veces”, destaca.

El testimonio de Mariela aporta una mirada humana y directa sobre lo que ella observa en su entorno respecto a los adultos mayores en España. Su experiencia, basada en lo que ve en la calle y en situaciones cotidianas, le transmite la imagen de jubilados que disfrutan, que están acompañados y que cuentan con apoyos visibles. Para Mariela, esa percepción marca una de las diferencias más fuertes de su proceso migratorio y ayuda a entender por qué muchos argentinos sienten que en Europa podrían encontrar una vejez más estable que la que temen enfrentar en su país de origen.

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