Carlos González, experto en inversión, sobre el futuro de las pensiones: “Habrá, pero no serán suficientes. Es lo último que un Gobierno dejará de pagar”
Jubilación
El director de Relación con Inversores de Cobas AM alerta del desequilibrio financiero del sistema y defiende complementar la pensión pública con ahorro privado para garantizar el nivel de vida futuro
Carlos González, director de relación con inversores marketing y comunicación de Cobas Asset Management.
El debate sobre la sostenibilidad del sistema público de pensiones vuelve a escena cada año, pero sin avances reales que aporten tranquilidad a quienes en el futuro dependerán de él. En esta conversación, Carlos González, Director de Relación con Inversores, Marketing y Comunicación en Cobas AM, ofrece un análisis directo y sin adornos: el sistema resistirá, sí, pero no como lo conocemos ahora. El problema no es tanto la existencia de las pensiones, sino su capacidad para mantener el nivel de vida de los futuros jubilados.
González recuerda que el llamado pilar 1, es decir, el sistema público de reparto, representa actualmente alrededor del 98% del ahorro para la jubilación en España. Sin embargo, sus desequilibrios son cada vez más evidentes. Las cifras recientes muestran ingresos cercanos a 130.000–140.000 millones de euros, frente a gastos que superan los 200.000 millones. El agujero anual, en torno a 60.000–70.000 millones, se cubre con deuda y transferencias que no proceden de la Seguridad Social. Esa diferencia, insiste, demuestra que el sistema “no se sostiene con lo que entra” y obliga a tapar el desfase año tras año.
“La tasa de reposición del 80% es la más alta de Europa y no es sostenible a largo plazo”
Uno de los grandes desafíos es la tasa de reposición, que en España ronda el 80% del último salario, muy por encima del promedio de la OCDE, situado por debajo del 50%. Es, de hecho, la más alta de Europa, algo que hoy puede parecer una buena noticia pero que, según González, es imposible de mantener en las próximas décadas. Por eso lanza un mensaje claro: habrá pensiones públicas para todos, y subraya que “es lo último que dejará de pagar un gobierno”, pero todo apunta a que serán bastante menos generosas que las actuales.
Los problemas no se limitan a las cifras presentes. La deuda acumulada de la Seguridad Social vinculada a pensiones ronda ya los 650.000 millones de euros, y estimaciones de entidades especializadas proyectan que podría escalar a entre 1,5 y 1,8 billones en 2044 si no se corrige el rumbo. González recuerda que si en una casa se ingresan 100 y se gastan 150 todos los años, tarde o temprano hay que vender patrimonio o endeudarse hasta un punto insostenible. Por eso, cuando mira la evolución de los últimos años, resume que “la situación sigue siendo preocupante”.
“Hasta que los jóvenes no sean mayoría, nadie asumirá el coste político de reformar el sistema”
A este problema financiero se suma uno político y demográfico. El profesor Javier Díaz Giménez, referencia en la cátedra de ahorro y pensiones de Cobas–IESE, habla de una especie de “batalla” entre los mayores de 50 años y los que están por debajo de esa edad. Hoy, los primeros son más y votan más, lo que hace muy difícil que ningún partido quiera asumir el coste de reformar el sistema en profundidad y enfrentarse a una generación tan numerosa como la de los ‘baby boomers’. El resultado es la parálisis: todos reconocen el problema, pero nadie se atreve a ir al fondo.
Ante esta realidad, González defiende avanzar hacia un sistema mixto, donde el reparto se complemente con mecanismos de capitalización. No se trata de sustituir el sistema público, sino de reforzarlo con ahorro privado acumulado a lo largo de la vida laboral. Aquí entran en juego planes de pensiones, fondos de inversión y otros vehículos financieros que permitan construir un colchón para complementar las pensiones futuras. Sin ese segundo pilar, el ciudadano medio quedará expuesto a recortes en la tasa de reposición y a una jubilación más larga pero peor financiada.
El panorama actual de los planes de pensiones individuales en España, sin embargo, es limitado. Apenas un poco más de siete millones de personas tienen uno, una cifra modesta si se compara con la población activa. Además, el saldo medio ronda los 12.000 euros, una cantidad que difícilmente permite complementar una pensión durante muchos años en un contexto de longevidad creciente. González insiste en que vamos a vivir más, quizá jubilándonos a edades más altas, y que necesitaremos más años de ahorro para sostener nuestro nivel de vida cuando dejemos de trabajar.
El experto reconoce también los errores de la propia industria. Durante años, muchas entidades han centrado la comercialización de planes de pensiones en el regalo o la promoción de turno, más que en la calidad del producto. Eso ha alimentado el mito de que los planes “no son rentables”. Sin embargo, aclara que ese problema ha sido más de diseño y gestión concreta que del vehículo en sí. Cuando se eligen buenos gestores y estrategias adecuadas, los planes pueden ser tan rentables como un fondo de inversión equivalente.
De hecho, González recuerda que, en los últimos cinco o seis años, la rentabilidad media de los planes de pensiones de renta variable ha superado el 9% anual, y los productos mixtos rondan el 6%. En el caso concreto de Cobas AM, señala que sus planes de pensiones, tanto individuales como de empleo, han logrado este año alrededor de un 20% y, en el último lustro, rentabilidades también superiores al 20% anualizado. Para quienes disponen de un horizonte a muy largo plazo, esto significa que las aportaciones regulares, incluso modestas, pueden transformarse en un patrimonio relevante gracias al interés compuesto.
En un contexto de pensiones públicas tensionadas, deuda creciente, envejecimiento acelerado y reformas políticas que se retrasan una y otra vez, la conclusión de Carlos González es contundente: confiar únicamente en el Estado es un error de alto riesgo. El mensaje que deja a los oyentes es que las pensiones públicas seguirán existiendo, pero que no bastarán para mantener el nivel de vida deseado. Por eso anima a tomar el control cuanto antes, adquirir hábitos de ahorro e inversión y entender que el complemento privado no es un lujo, sino una necesidad.