Marc Serrat, transportista: “12 horas en el camión es que no se igualan a 8 horas en una fábrica, y es muy importante cómo te tomas tú el transporte”
El transportista defiende que el esfuerzo no depende solo de la jornada, sino del tipo de desgaste que deja cada oficio
Núria Ollé, camionera: “No se puede ir todos los días a un restaurante a comer; si tú lo haces todo en el bar, pues casi €800 te puedes gastar al mes tranquilamente”

Marc Serrat, transportista: “12 horas en el camión es que no se igualan a 8 horas en una fábrica, y es muy importante cómo te tomas tú el transporte”
El trabajo y la salud, lamentablemente, no siempre van de la mano. Muchas veces, cuando un trabajo nos hace daño, no es por la cantidad de horas que trabajamos, sino a causa del desgaste del mismo. Marc Serrat (32 años), transportista, confronta su periodo en fábrica con su vida actual como camionero, lo que reafirma ese pensamiento en el podcast “Rutas de Éxito”.
El transportista trabaja en rutas regionales y generalmente regresa a casa por las tardes. Antes de conducir, trabajó durante años en un trabajo industrial (barnizador y lacador) al que comenzó a dedicarse casi desde la adolescencia. “Comencé a trabajar a los 16 años, cuando me expulsaron del colegio”, recuerda. Se convirtió en padre por primera vez a los 27 años y, con el tiempo, la necesidad de aumentar sus ingresos lo llevó a hacer algo que había estado evitando durante años: seguir la carrera de su padre, quien también era camionero.
Una percepción que se transforma al experimentarla
Marc admite que por un largo tiempo tuvo recelo hacia el transporte, en parte debido a la imagen social que tenía el sector. “Lo asociaba muy mal”, dice: la caricatura del camionero relacionada con el alcohol o con una vida desorganizada. Hasta que tomó la decisión de intentarlo. “Me saqué los carnés y estoy encantado. “Es lo mejor que he hecho”, confiesa.

Para comprender su comparación con la fábrica, es importante ese cambio de perspectiva. No se expresa desde la perspectiva de un prejuicio, sino a partir de una experiencia vivida: de un trabajo industrial con presión continua y esfuerzo físico reiterado a una profesión donde, según dice, el cansancio se genera de manera diferente.
La fábrica te deja hecho polvo
La diferencia, según Marc, se nota sobre todo al final de la jornada. En la fábrica, el cuerpo se desgasta de manera más directa y el cansancio no se queda en el puesto de trabajo: se lleva a casa. Lo explica con una escena cotidiana: “Yo llego a casa y me voy con el niño o con la niña o a comprar… y mi mujer llega a casa y necesita dormir”. No lo dice para señalar a nadie, sino para ilustrar algo que a él le parece evidente: hay trabajos que, aun con menos horas, dejan una factura física más dura.
“Es muy importante cómo tú te tomas el transporte”, enfatiza. Como explica, hay días que parecen interminables, no por el tiempo en sí, sino porque se viven con malestar. “Si ya estás amargado o disgustado y pasas 8 o 9 horas en el camión, te cansas el doble”, asegura. Y proporciona un ejemplo muy claro: un día bueno pasa rápido, mientras que uno malo parece durar tres.
La media son 9 horas
El transporte es casi como un espejo de nuestra realidad, es cierto que la rutina es larga, pero si te acercas al turno pensando en conflictos, en esperas o en cómo tratan a algunos clientes, el desgaste se incrementa. “Si vas amargado del lunes al viernes sentirás que trabajas tres semanas”.
Y añade un matiz importante: el transporte es un sector tan amplio que resulta difícil encasillarlo. “No puedes decir ‘un camionero gana esto’ o ‘trabaja esto’”, porque varía según región, ruta, carga y empresa. Lo que sí cree que es común es el debate sobre las horas… y la diferencia entre horas trabajadas y horas perdidas.
