Ariana Hoet, psicóloga, sobre la vuelta a la rutina después de las vacaciones: “Lo que combate la depresión es el refuerzo positivo”
Fin de fiestas
En enero muchos niños se enfrentan a un periodo de adaptación delicado desde el punto de vista psicológico
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La psicóloga Ariana Hoet

El final de las vacaciones de Navidad suele llegar acompañado de despertadores tempranos y una sensación compartida que no siempre se verbaliza: el bajón emocional tras las fiestas. Con la vuelta a las aulas en enero, muchos niños -y también sus familias- se enfrentan a un periodo de adaptación que puede resultar especialmente delicado desde el punto de vista psicológico. La tristeza, la nostalgia o incluso síntomas asociados a la depresión infantil pueden aparecer en estas semanas, algo que los expertos piden no ignorar.
“Enero puede ser bastante difícil en cuanto a tristeza, melancolía y síntomas de depresión”, advierte la doctora Ariana Hoet, psicóloga y directora clínica ejecutiva de The Kids Mental Health. Según explica, el regreso a la rutina escolar supone un cambio brusco después de días marcados por el descanso, los encuentros familiares y la flexibilidad de horarios, lo que puede generar un impacto directo en el estado de ánimo de los niños.

Hoet señala que un día escolar básico puede convertirse en una fuente importante de estrés, afectando tanto al comportamiento como al bienestar emocional. El entorno escolar exige atención, normas, horarios y rendimiento, algo que puede resultar abrumador tras un periodo de desconexión. Por ello, en una entrevista a la CNN la psicóloga insiste en la importancia de acompañar emocionalmente a los menores durante este proceso de transición.
Entre sus principales recomendaciones se encuentra mantener las rutinas lo más estables posible. Dormir y comer a las mismas horas, organizar los tiempos de estudio y descanso y anticipar el día siguiente puede ayudar a reducir la ansiedad. Sin embargo, la experta subraya que no basta solo con la estructura: también es clave que los niños se mantengan activos y conectados con los demás, ya sea a través del juego, el deporte o el contacto social.
En este contexto, Hoet introduce el concepto de la “activación conductual”, una herramienta ampliamente utilizada en el tratamiento de la depresión. “Existe algo llamado ‘activación conductual’, que consiste simplemente en hacer algo. En vez de esperar a sentirse bien y motivado, lo haces y luego el estado de ánimo mejora”, explica.
La doctora también anima a los padres a abrir espacios de diálogo con sus hijos. Hablar abiertamente sobre cómo se sienten al volver al colegio puede marcar la diferencia. Los padres pueden preguntarles si están nerviosos o estresados y luego buscar soluciones juntos. Asimismo, en el caso de los niños más pequeños, el acompañamiento debe ser aún mayor, ya que a menudo no cuentan con el vocabulario necesario para identificar y expresar sus emociones. Ayudarles a poner nombre a lo que sienten es un paso fundamental.
La importancia del refuerzo positivo
Otro de los pilares que destaca Hoet es el establecimiento de metas pequeñas y alcanzables, especialmente cuando el niño muestra desinterés. “Si mi hijo está en la cama todo el día y no quiere hacer nada, una meta pequeña puede ser 15 minutos de una actividad divertida y luego enfocarse en el elogio y en hacer que se sienta bien”, explica. Según la experta, “lo que realmente combate la depresión es ese refuerzo positivo”.
La vuelta a la escuela no tiene por qué vivirse como un golpe emocional inevitable. Con rutinas flexibles, pequeñas metas y apoyo constante, este periodo puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la salud mental infantil. Reconocer que enero puede ser difícil es el primer paso para afrontarlo mejor, recordando que el bienestar emocional de los niños merece la misma atención que su rendimiento académico.
