Daniel Fontanals, detective privado en España: “Las infidelidades no llegan ni al 10% de nuestro trabajo, hoy lo que más investigamos son las bajas laborales falsas”
La profesión del detective privado
Lejos del estereotipo del cine y las series, el detective privado trabaja con límites legales muy claros y con problemas muy terrenales: fraudes, dobles vidas y muchas sospechas

El detective asegura que es una profesión muy bonita, aunque dista mucho del imaginario que se ve en películas y series

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Durante años, la figura del detective privado ha vivido atrapada en un imaginario que poco tiene que ver con la realidad. Whisky barato, gabardinas, despachos oscuros y crímenes imposibles a los que se les relaciona por culpa de las películas. Sin embargo, cuando uno escucha a Daniel Fontanals, detective privado con agencia propia entre Barcelona y Madrid, ese decorado se desvanece rápido. Lo que aparece es un trabajo meticuloso, legalista y profundamente conectado con los conflictos cotidianos: dinero, confianza y verdad.
Fontanals dirige una agencia que trabaja principalmente con clientes corporativos y empresas, aunque también atiende casos personales. En esta conversación con Guyana Guardian habla de lo que realmente investiga un detective hoy en España, de dónde están los límites legales, de las mentiras más absurdas que ha destapado y de cómo convivir con la sospecha sin convertirla en una cárcel mental. Una charla que desmonta mitos y pone palabras a una profesión que casi siempre actúa en silencio.
La profesión del detective privado
Las bajas laborales, lo que más se investiga
¿Cuál es la gran idea equivocada que tenemos sobre los detectives privados por culpa del cine y las series?
El ciudadano normal se ha nutrido de la imagen del detective que ve en películas, series y novelas. Y ahí hay de todo: desde el detective de novela negra que bebe whisky en un despacho oscuro hasta figuras más sofisticadas como Sherlock Holmes. El problema es que nosotros, como colectivo, no hemos sabido construir una imagen pública basada en la realidad. Nuestro trabajo poco tiene que ver con asesinatos o grandes tramas criminales. Investigamos a gente de a pie y asuntos que la ley nos permite investigar, con medios mucho más limitados que los de la policía.

Entonces, ¿qué hace realmente un detective privado hoy?
Depende mucho del tipo de agencia. En mi caso tengo una agencia que atiende a clientes finales, sobre todo empresas. Nos vienen con un problema concreto —una baja sospechosa, un conflicto entre socios, competencia desleal— y a partir de ahí vemos cómo podemos ayudar. Hay detectives que trabajan solos y hacen absolutamente todo: atienden al cliente, investigan y redactan el informe. Y luego estamos agencias algo más estructuradas, donde las funciones están repartidas.
Cuando alguien llama por primera vez, ¿qué suele haber detrás de esa llamada?
Depende mucho del tipo de cliente. Nosotros trabajamos sobre todo con un perfil corporativo, así que normalmente el trasfondo es económico. Bajas laborales, robos internos, conflictos entre socios. En otros tipos de despachos, quizá por la zona o por el perfil de cliente, hay más temas emocionales como infidelidades. Son grados muy distintos, porque cuando no hay dinero de por medio, la carga emocional es mucho mayor.
Si me llama un vecino para investigar a otro por venganza personal, no lo hacemos
Existe la idea de que se dedican casi exclusivamente a destapar infidelidades. ¿Es así?
Para nada. Apostaría a que, en un global en España, las infidelidades no llegan ni al 10% de los encargos. Lo que más ha crecido y lo que más investigamos son las bajas laborales. Es un problema social enorme: en cinco años se han duplicado. Hay gente que las coge con razón, pero también hay abuso, y muchas pequeñas empresas no llegan a fin de mes por eso.
¿Por qué es tan habitual investigar bajas laborales?
Porque es una cuestión de rentabilidad muy clara. A un empresario le explicas que puede pagar 2.000 euros y quitarse de encima a un trabajador que le cuesta 700 euros al mes, y en tres meses ya lo tiene amortizado. Además, sin una investigación no puedes despedir, porque sería un despido nulo. Con un informe bien hecho, el despido puede ser procedente.

¿Hay casos que se nieguen a aceptar aunque ofrezcan mucho dinero?
Sí. La ley de seguridad privada es muy clara: para investigar tiene que haber un interés legítimo. No vale todo. Si me llama un vecino para investigar a otro por venganza personal, no lo hacemos. El interés puede existir, pero no es suyo. Nosotros no estamos para fastidiar a nadie.
La profesión del detective privado
Ven todo tipo mentiras es su día a día
¿Hasta dónde puede llegar legalmente un detective privado?
Tenemos que lidiar siempre con el derecho a la intimidad. No se puede investigar dentro de domicilios ni en espacios reservados. Si una persona está en su casa pero se expone a la vía pública —por ejemplo, en una terraza visible desde la calle—, ahí no está protegiendo su intimidad. Pero grabar con zoom dentro de una vivienda sí sería invadirla.
¿Qué herramientas son básicas en su trabajo y cuáles están prohibidas?
Lo básico es un vehículo y cámaras. Usamos cámaras de largo alcance, cámaras ocultas —que pueden estar en un reloj, un botón o un bolígrafo— y, cada vez más, el teléfono móvil, que hoy tiene una calidad enorme. Lo que está prohibido es todo lo que vulnere la intimidad o implique escuchas ilegales.
Sin dar detalles identificables, ¿cuál ha sido la mentira más elaborada que ha destapado?
Un caso de infidelidad bastante fuerte. Un hombre decía que su mujer había fallecido y que cuidaba a un hermano con cáncer terminal. En realidad, la mujer estaba viva y vivía con él, y el hermano no tenía ningún cáncer. Llevaba una doble vida muy elaborada.

¿Y la mentira más absurda?
Un hombre de baja por una supuesta diarrea aguda desde hacía cinco meses. Decía que no podía salir de casa. Lo investigamos y hacía absolutamente de todo: ir al bar, al casino, quedar con amigos. O una mujer que iba al médico con muleta y vendajes, y al salir se los quitaba y hacía vida normal.
¿Las bajas por salud mental son más difíciles de investigar?
Son más delicadas, pero hay casos claros, como cuando una persona está trabajando en otro sitio mientras está de baja. La baja es para recuperarte, no para cobrar mientras haces otra vida laboral.
La única forma de ser feliz, incluso en pareja, es confiar
¿Cuánto cuesta contratar a un detective privado en España?
Depende mucho del caso, pero un día completo de trabajo puede estar entre 800 y 1.000 euros. A veces con un solo día se puede resolver un caso. Nuestro objetivo es optimizar las horas al máximo.
¿Las redes sociales ayudan o complican el trabajo?
Dan indicios, alertas. Pero para descubrir la verdad hay que volver a lo tradicional: estar en el sitio y a la hora adecuada. Veo a mucha gente atrapada mirando seguidores, estados o likes, sufriendo sin llegar nunca a una respuesta.

Después de ver tantas mentiras, ¿le ha cambiado la forma de confiar en la gente?
No. La única forma de ser feliz, incluso en pareja, es confiar. No confiar en nadie es una cárcel. Verificar una duda puntual no es el problema, el problema es vivir permanentemente desconfiando.
¿Qué consejo daría a alguien que sospecha algo pero duda entre investigar o no?
Que hable con un profesional de confianza. Que se informe, que pregunte. A veces no es el momento, a veces sí. Pero hablar con alguien que te guíe con cariño ya ayuda mucho.