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May y Randy, padres de un par de hijos, se mudaron desde Estados Unidos hacia España: “Pagábamos 2.475 dólares de alquiler en Florida; en Madrid pagamos 1.600 euros por un piso más grande”

Relatos de vida

Al tener dos hijos de corta edad, decidieron transformar su arrendamiento, hábitos diarios y preferencias tras haber vivido por un tiempo prolongado en Estados Unidos.

May y Randy lo dejaron todo en Estados Unidos para formar una nueva vida en España junto a sus dos hijos

May y Randy abandonaron todas sus pertenencias en Estados Unidos con el objetivo de forjar una vida distinta en España al lado de sus dos hijos.

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May aún se rectifica al mencionar los costes. Pronuncia “dólares” y de inmediato bromea: “euros”. Esto le sucede en la tienda, al abonar el transporte o al realizar cálculos internos. Reside en Madrid desde hace apenas un mes y su organismo todavía no procesa que su existencia ya no transcurre en Estados Unidos. No obstante, posee una certeza: tras mucho tiempo, experimenta tranquilidad.

Randy y ella residieron cerca de seis años en Florida, tras haber estado en Carolina del Norte. Sus descendientes nacieron en ese lugar. En ese sitio establecieron un día a día que, externamente, se antojaba sólido. Empleo, renta, escuela, vehículo. Todo aparentaba funcionar, aunque la realidad interna era distinta. “En Estados Unidos era trabajar y trabajar”, relata May a través del espacio de Youtube La Blue Kombi. “Y aun así sentíamos que no avanzábamos”. El arrendamiento consumía una fracción inmensa del salario: 2.475 dólares mensuales por un apartamento de dos dormitorios. En Madrid abonan 1.600 euros por un hogar de mayor tamaño. “No vinimos a España para ganar más dinero. Vinimos para dejar de gastar tanto”, concluye Randy.

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Una decisión meditada

El acuerdo de trasladarse no ocurrió de forma repentina. Resultó de una combinación de demoras, agotamiento y nuevas posibilidades. Las normativas de inmigración en Estados Unidos se volvieron más estrictas, los trámites se prolongaron y la duda se hizo permanente. Simultáneamente, May consiguió la nacionalidad italiana por medio de su abuela. Y, de manera casi imperceptible, el entorno familiar se transformó: su progenitora se mudó a Europa, mientras que su hermano residía allí desde hacía más de diez años. “Tener a alguien al otro lado lo hace todo menos aterrador”, comenta. “Sabes que no empiezas completamente solo”.

Junto a su hija y su bebé recién nacido aseguran que han ganado calidad de vida en Madrid
Junto a su hija y su tierno recién nacido, aseguran que su calidad de vida ha mejorado en Madrid.Youtube

Madrid les acogió sin ofrecer grandes compromisos, pero brindándoles modestas garantías cotidianas. La movilidad urbana fue uno de los descubrimientos iniciales. En Florida, el vehículo resultaba obligatorio. En este sitio, ya no. Desembolsan cerca de 32 euros mensuales por una tarjeta de transporte. “Funciona, es puntual y es accesible”, comenta May. “Y cuando vas con un bebé, la gente se aparta, te ayuda, te deja espacio. Eso también es calidad de vida”, afirma.

En Estados Unidos una mandarina aguantaba un mes sin cambios. Por aquí en tres jornadas ya se pudre.

Mayberling Torres

El sustento representa otro de los contrastes, uno de los que más se mencionan. “La comida sabe a comida”, afirma. Piezas de fruta que no se mantienen perfectas por meses, pan que se integra nuevamente en el régimen alimenticio, artículos con menor procesamiento. “En Estados Unidos una mandarina podía estar un mes igual. Aquí en tres días ya se estropea. Y eso, aunque parezca una tontería, te hace pensar”, señala.

Sin embargo, comprenden que España no representa un edén. Los sueldos son menores, localizar un apartamento resultó complicado y la época veraniega les causa temor. “Nos han dicho que el calor es duro”, señala Randy. Por tal motivo, por ahora no descartan retornar eventualmente a Estados Unidos. “No se puede decir nunca. Hace cinco años no me imaginaba viviendo aquí”, declara May.

En España aseguran que han vuelto a disfrutar de la comida
En España aseguran que han vuelto a disfrutar de la comidaYoutube

Por ahora, priorizan lo fundamental: permanecer unidos, observar cómo los abuelos comparten con sus nietos y disponer de ratos para pasear, descansar y beber un café. “Aquí sentimos que la vida va un poco más despacio”, afirma ella. “Y para nosotros, ahora mismo, eso es exactamente lo que necesitábamos”.

Joel Sáez Vargas

Joel Sáez Vargas

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Titulado por la Universitat Internacional de Catalunya y con una maestría en periodismo deportivo obtenida en la UPF Barcelona School of Management, me he desempeñado estos años en labores de redacción, seguimiento de actos y desarrollo de materiales para plataformas sociales. Hoy en día integro el departamento de Audiencias de Guyana Guardian.

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