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Carolina Staneloni, argentina que vivió en España: “En Pamplona fue muy difícil hacer amigos: los grupos son más cerrados, pero una vez dentro, te ofrecen su amistad para siempre”

Historias

Hace unos meses, Carolina tomó la decisión de regresar a Argentina debido a la distancia que le separaba de sus familiares y amigos

Carolina Staneolí vivió un par de años en España porque tenía ganas de vivir nuevas experiencias fuera de casa durante un periodo. 

Carolina Staneolí vivió un par de años en España porque tenía ganas de vivir nuevas experiencias fuera de casa durante un periodo. 

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A los 21 años, Carolina Staneloni dejó Buenos Aires para vivir su primera experiencia en Sevilla. Lo que iba a ser un corto período terminó marcando el inicio de una etapa más larga en España, que abarcó cinco años de su vida y la llevó de Pamplona a Sevilla. Durante su estancia experimentó diferentes formas de socializar y de entender la vida en España, distinta a la que conocía.

En un primer momento, Sevilla fue su segunda casa: “Me vine de Erasmus, llegó la pandemia y me tuve que quedar”. Carolina cuenta su experiencia como argentina en ambas ciudades, destacando las diferencias que encontró en cada ciudad, en una entrevista para Guyana Guardian

Cuando llegó a Sevilla en 2022, uno de los aspectos que le ayudó a sentirse cerca de casa, pese a la distancia, fueron las personas, especialmente el carácter abierto y social de los andaluces. Al poco tiempo de llegar, conoció a su pareja, quien, siendo local, fue clave para integrarse en la ciudad. “Mi vida social principalmente giraba en torno a sus amigos, así que la integración fue sencilla”, explica.

Carolina preparándose para los Sanfermines. 
Carolina preparándose para los Sanfermines. Cedida

En términos económicos, Sevilla le resultó accesible. Compartía piso y pagaba 270 euros por una habitación, siendo un total de 1.080 euros el precio total del inmueble. Allí conoció a sus primeros amigos, con quienes compartió su experiencia. “Siento que la personalidad de los sevillanos se asemeja más a la de los argentinos; son muy abiertos y siempre están dispuestos a ayudarte”, explica. Sin embargo, al mudarse a Pamplona, comprendió que la experiencia sería muy diferente.

En ambos lugares encontró su hogar a través de Idealista y asegura que lo que más le ayudó fue filtrar correctamente sus requisitos para centrarse solo en los alojamientos que realmente le interesaban. “Para mí era imprescindible que fuera un lugar espacioso y que tuviera una cama doble y cómoda. Lo que más sorprendió es que no había mucha diferencia de precio entre una habitación en ‘malas condiciones’ y otra decente; la clave era tener paciencia y buscar hasta encontrar el sitio adecuado”, señala.

Aunque en Argentina no es tan frecuente compartir piso, a Carolina le fue de gran ayuda para integrarse en la ciudad. “En Argentina los pisos son más caros que aquí, pero no existe tanta cultura de compartir vivienda. La gente suele vivir sola, incluso siendo estudiante”, señala. 

En Pamplona, sus compañeros de piso fueron clave para no sentirse sola, ya que en este periodo no conocía a ningún local que la introdujera, siendo todo un reto su integración entre los locales. “Tuve que empezar de nuevo. No conocía a nadie y principalmente mi círculo de amigos eran compañeros de trabajo y mis compañeras de piso”, reconoce.

Cuando conoces a alguien nuevo en Argentina, al día siguiente ya te están proponiendo planes

Carolina Staneloni

26 años

En Pamplona los precios del alquiler eran más altos que en Sevilla, por lo que se le complicó más encontrar un buen sitio.  “Pasé de pagar 270 euros en pleno centro de Sevilla a pagar 410 euros por una habitación en las afueras de Pamplona”, expresa, reconociendo que lo acabó aceptando porque se encontraba cerca de su nuevo oficio. 

Durante su estancia, Staneloni se dio cuenta enseguida de las diferencias culturales, no solo con las de Argentina, sino también con las de Sevilla. “A los pamploneses les encanta la calidad de vida que tienen. Es una ciudad que no está acostumbrada al turismo masivo en el día a día. Por un lado, están orgullosos de que Pamplona sea una de las ciudades con mejor calidad de vida; por otro lado, no quieren que se llene de turistas”, expresa.

En el ámbito social fue donde más notó las diferencias culturales: “Fue más difícil integrarme; los grupos son más cerrados y se juntan en cuadrillas. Sus grupos están formados por personas que se conocen de toda la vida y les cuesta incorporar a alguien nuevo”, confiesa. Aun así, reconoce que, aunque “cueste mucho que te integren porque requiere tiempo, una vez que lo hacen, te ofrecen su amistad y confianza para siempre.”

Las primeras impresiones importan, pero Carolina admite que en Buenos Aires es muy fácil hacer amigos y conocer a locales: “Es muy común que alguien te invite a un plan cuando apenas te acaba de conocer y que te incluya en su grupo sin ningún problema. Los sevillanos son muy similares, aunque a veces los planes quedaban en el aire. Y, en el País Vasco, en cambio, organizar un encuentro requiere más tiempo y planificación”, explica.

 Los Sanfermines son una de las fiestas más especiales para los pamploneses.
 Los Sanfermines son una de las fiestas más especiales para los pamploneses.Cedida

Es llamativo cómo en Pamplona los jóvenes y mayores salen al mismo sitio a comer

Carolina Staneloni

Pamplona

Otra diferencia cultural la encontró en las formas de ocio. En Buenos Aires, como en muchas grandes ciudades, existe una amplia oferta, por lo que los jóvenes suelen variar de lugares. En Pamplona, en cambio, observó algo distinto: “Me parecía muy llamativo que en Pamplona personas de 20 y de 60 años salieran a comer al mismo sitio porque priorizan la comodidad y la cercanía. En Buenos Aires, el ocio está más segmentado por edades”, relata. También notó diferencias en el transporte: en Pamplona, recuerda que tenía que estar más pendiente de los horarios, ya que la frecuencia no era la misma que en una gran capital.

Carolina disfrutando del partido de Osasuna.
Carolina disfrutando del partido de Osasuna.Cedida

“En Argentina es muy común reunirse en casa para las fiestas.  En cambio, en Pamplona los amigos alquilan locales para organizar sus propias fiestas. Me pareció muy curioso”. Otro aspecto que le llamó la atención fue el impulso de las ayudas públicas dirigidas a los jóvenes: “Me parece una muy buena idea dar ayudas a los jóvenes para que tengan acceso al transporte y la cultura”, explica asombrada. 

En general, Carolina guarda un recuerdo muy positivo de su etapa en España. Además de crecer profesionalmente, hizo nuevas amistades y vivió experiencias que nunca había imaginado, como la Feria de Abril y los Sanfermines. Sin embargo, hace unos meses tomó la decisión de regresar a Buenos Aires porque echaba de menos a su familia y a sus amigos. “Me encantó España y quería vivir la experiencia de estar afuera. Pero extrañaba mi país, mi vida y mi rutina. Quería volver a casa, estudiar y seguir descubriendo mi ciudad”, concluye Staneloni.

Nabila Bourass El Haddaji

Nabila Bourass El Haddaji

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Licenciada en Humanidades y Periodismo por la Universidad Pompeu Fabra, con experiencia en SEO y gestión de redes sociales como community manager. Actualmente, trabajo como redactora de audiencias en Guyana Guardian.