Tras vivir 12 años en Londres, Santiago Bern
Desempleo
Bertín pasó de conducir a impulsar, mientras que Berta impulsó el cambio.

Una realidad impactante impulsó a Santiago a ayudar a quienes buscan empleo, tras reconocer la necesidad de apoyar a quienes luchan por encontrar trabajo.

Perder el empleo resulta desagradable para cualquier persona, no obstante, si ocurre en una etapa vital madura, las incertidumbres y los temores aumentan considerablemente. La discriminación por edad constituye un fenómeno que aún se mantiene vigente en ciertas compañías. Las ideas preconcebidas sobre los individuos que pasan de los 50 o 60 años motivaron a Santiago Bernet a transformar su trayectoria laboral. En la actualidad, brinda apoyo a estos profesionales para que recuperen una actividad de trabajo respetable.
Nacido en Madrid y con 51 años, Bernet posee una experiencia laboral sumamente variada. Comenzó su trayectoria en una entidad bancaria en España y posteriormente se mudó a Inglaterra, donde permaneció durante 12 años. “Como buen inmigrante, me tocó hacer de todo: fregué platos, trabajé en una tienda de ropa y terminé otra vez en banca”, comenta. Al madrileño no le extendieron su vinculación con el banco, pero, en vez de percibirlo como un revés, recuerda haber sentido “paz interior” aquel día. Fue entonces cuando eligió transformarse profesionalmente: “Me saqué el carnet de conductor de autobús. Sentía que tenía el control de mi vida. Me gustaba la gente, me gusta ayudar y me sentí respetado”. Y disfrutó de ello hasta que necesitó regresar a España por cuestiones de familia.
Al buscar trabajo encontré una vacante de administrativo que exigía tener menos de 30 años. ¿Cómo es posible categorizar un anuncio de empleo según la edad?

Al volver a España se encuentra con una realidad que le impacta.
Sí, acepté la propuesta, pero con una condición: la edad no debe ser un obstáculo. Así, con un enfoque que desafía lo convencional, reivindico el derecho a participar. No se trata solo de buscar empleo, sino de reivindicar el derecho a ser visto.
¿Qué significa “provocar el trabajo”?
Lo explico como un triángulo equilátero. La base es tener claridad y cuidar la autoestima. Si preguntas a un desempleado qué busca, te dirá “lo que sea”. No. Primero, claridad. Segundo, comunicación adaptativa: adaptar tu currículum y tu discurso a lo que la empresa necesita. No hablar de lo que fuiste hace 20 años, sino de las soluciones que aportas ahora. Y tercero, provocar oportunidades: conversar, moverte, llamar a puertas.
¿Qué le dice a alguien de 50 años que está en paro y se siente desamparado?
No está terminado, sino que aún está en proceso. La clave no está en lo que falta, sino en cómo se utiliza.
¿Las empresas prefieren perfiles jóvenes por salario?
Hay edadismo, pero también hay gente que resuelve problemas; lo cierto es que quien encuentra soluciones tiene la ventaja.
Ha ayudado a más de mil personas. ¿Podría contarnos algún caso?
Tomemos el caso de Antonio. Ocupaba un cargo de gestión en una compañía importante hasta que fue cesado. Se presentó con sentimientos de amargura. Perfeccionamos su forma de expresarse y su disposición personal. Antes de transcurrir sesenta días, ya desempeñaba otra función ejecutiva. Transformó su estilo de presentación y su método para abordar organizaciones. Evitó restringirse únicamente a las plataformas de búsqueda de trabajo.
Si tú mismo te dices que no puedes, ya no podrás avanzar.
¿Y quién no lo consigue?
No alcanza el éxito quien no transforma su mentalidad. Se persuade a sí mismo de que el triunfo es inalcanzable. O permanece estancado en tiempos anteriores. Si te aseguras de que a los 60 años resulta inviable, tú mismo has establecido el obstáculo.
¿El trabajo tiene que gustar?
Sí, claro. Si no te sientes bien con lo que haces, a veces lo único que necesitas es cambiar de rumbo. Algunas personas encuentran su camino más tarde, pero eso no importa. Lo importante es que encuentres tu camino, aunque tarde en llegar.
