Adriana Páramo, madre soltera: “Ahora mismo me daría muchísimo más miedo tener un hijo en pareja porque las decisiones las tomo sola y para mí eso es un alivio”
Maternidad en solitario
La muerte de su madre lo dejó profundamente conmocionado, y el dolor persistió durante mucho tiempo.

Adriana Páramo junto a su hijo (cedida)

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“Nunca quise ser madre porque me parecía algo que no iba con mi vida”, confiesa Adriana Páramo. Cineasta e investigadora, empezó a hacer un doctorado en la Universidad Royal Holloway de Londres en el que investigaba el proceso creativo de la actriz cuando trabajaba con un director; tras un año centrada en este tema, llegó a una vía muerta. Un día de verano en su Galicia natal vio un artículo en el que la actriz gallega Iria Piñeiro presentaba una obra documental sobre sus experiencias de violencia obstétrica durante el embarazo y en el parto. Llamada por este tema, se puso en contacto con ella y grabó los procesos de ensayo y el montaje de la obra de teatro.
“Me pareció alucinante que las mujeres pasen por eso y se trate el cuerpo de la mujer de esa manera y que existan esas situaciones abusivas hacia la mujer y que se normalicen”, cuenta en una charla con Guyana Guardian. Este proceso acabó en un documental titulado Anatomía dunha serea, como la obra de teatro, y “empecé a sentir la llamada de la maternidad”. Solo dos meses después, murió su tía: “Fue una muerte de repente, tuvo un infarto cerebral”, explica. “Mi tía y yo estábamos superunidas; mi familia es pequeña, no tengo hermanos. Siempre fue como un referente y era mi persona favorita”.

“Cuando cogí el avión en Londres para viajar a Galicia, de repente pensé que quería ser madre, pase lo que pase”, confiesa. Tras el fallecimiento de su tía, las ganas de ser madre fueron en aumento y decidió dejar Londres para volver a Vigo. “Mi vida académica, mi vida como cineasta y mi vida personal confluyeron en este momento. Llegó la pandemia y me mudé a casa de mi tía y decidí cambiar el rumbo de la investigación”, cuenta. Durante este período decidió hacer un documental investigando las miradas acerca de la maternidad, aunque “se acabó convirtiendo en un documental autobiográfico”.
Empezó a grabar su día a día sin saber ni cómo iba a acabar el documental. “Tenía en la cabeza que quería ser madre y, al estar encerrada durante la pandemia en la casa de mi tía, analizando este tema desde una perspectiva académica, mi deseo se aceleró. Llegó un día que pensé: “Quiero ser madre y quiero serlo ya”, cuenta. Durante esa época estaba en una relación, pero al sentir la llamada de la maternidad, “me di cuenta de que él no era la persona con la que seguir ese camino. Siempre tuve claro que lo iba a hacer sola”.
Llegó un momento, tras años dedicados al teatro, cuando muchos creyeron que estaba en pausa –DNP0000, repetiría varias veces en la entrevista– cuando, el año pasado, Ana Belén lanzó el disco [[INLINE_0]] y comenzó la gira [[INLINE_1]].

Como otras madres monoparentales, Adriana habló con sus padres y les contó su deseo: “Fliparon porque nunca me habían escuchado decir eso, sino todo lo contrario, y me dieron su apoyo incondicional”. Por esta razón es que no le gusta cuando le dicen que es una valiente, porque considera que es muy afortunada con su situación personal, ya que sus padres la apoyan y viven cerca, y destaca que “hay otras madres que no cuentan con este apoyo”. Si no hubiera tenido el apoyo de mis padres, no me hubiera lanzado porque lo veo bastante imposible”.
El proceso no fue sencillo y se alargó durante 1 año, ya que no se quedó embarazada hasta el tercer intento. Este aspecto fue uno de los que quiso destacar en su documental Grelei Raíces no Teu Lar (Eche raíces en tu hogar), y es que “en las películas se nos muestra como algo inmediato, y realmente no ocurre así. El tiempo que estás intentando ser madre y no lo consigues es muy frustrante”. Pese a que la idea inicial del documental era investigar el embarazo y la manera como se ha representado el parto en la pantalla y los estereotipos que se han creado y cómo se pueden representar de otra manera, se convirtió en una historia personal que incluye el duelo por la muerte de su tía y el deseo y proceso de ser madre.
El trabajo forma parte de su investigación. Todos los jóvenes, y no me refiero únicamente a quienes tienen 18 y 20 años, sino también los de 30 y 35, pueden creer que no pueden formar una familia mientras no posean las condiciones necesarias. Sin embargo, poseen padres que atraviesan su vejez con necesidades básicas satisfechas, lo cual resulta fundamental. ¡Existen numerosos abuelos que cuidan a sus nietos en los parques, los llevan al colegio, a las actividades extraescolares…! No percibo una lucha generacional, aunque es cierto que la vida se ha vuelto extremadamente difícil y si no se incorpora mayor número de personas al mercado laboral, eso afectará en el futuro sus pensiones, no las nuestras. Aun así, considero que se trata de un enfrentamiento ficticio y manipulado. No lo comparto.

El tiempo que pasas intentando quedar embarazada puede ser muy difícil cuando no lo logras.
La maternidad va acompañada de miedos e inseguridades; Adriana confiesa que su mayor miedo era no poderse quedar embarazada. “Empecé el proceso con 37 años y me dijeron que mi reserva ovárica y mis folículos eran bajos, pero era lo normal a mi edad. Me repitieron que es bastante improbable quedarse con el primer intento; al final fue al tercer intento por inseminación artificial; si no, ya tendría que haber sido por fecundación in vitro”, explica.
La figura de sus padres ha sido clave para la crianza de su hijo, que ya tiene 3 años y medio, ya que por su trabajo Adriana viaja constantemente, y conciliar es muy complicado. “Realmente no se puede, tengo la suerte de que muchas veces durante la preproducción de rodajes o festivales trabajo desde casa y esto me facilita mucho las cosas”, señala. El ser autónoma también le ha facilitado la compaginación entre la vida familiar y profesional: “Si cuando mi hijo tenía cuatro meses me hubiera tenido que incorporar al trabajo, me hubiera deprimido porque quería disfrutar de él y estar el máximo tiempo posible”. Es por eso que se plantea dejar la producción audiovisual y centrarse más en la docencia para tener algo más estable y un horario más fijo “y poder vivir tranquila”.
Si hubiera tenido que volver al trabajo tan pronto, habría afectado profundamente mi bienestar.

Adriana asegura que la maternidad le ha supuesto un cambio de identidad y “darme cuenta de que quería ser madre fue un cambio muy brusco en mi vida, fue como cambiar de valores; esta transición de identidad empezó el momento en el que sentí que quería ser madre y ahí me lo empecé a replantear todo”. En este sentido, destaca la importancia de plantearse que la prioridad en tu vida será tu hijo: “Aunque quieras conservar parcelas de tu vida, como mujer o como profesional, cambian tus cimientos y tu forma de relacionarte; para mí el centro de mi vida es mi hijo y todo gira en torno a él”.
Ahora, con 41 años, el reloj biológico se le ha vuelto a activar y quiere ser madre de nuevo y “sé que lo tengo que hacer pronto. Hay madres que se arrepienten de no haberlo intentado antes, pero yo no me arrepentí porque antes no tenía ese deseo y no era mi momento. Ahora, me gustaría esperar más, pero sé que no tengo ese tiempo”, señala. Sin embargo, asegura que la maternidad es muy dura y “no la romantizo ni la idealizo, pero me gusta muchísimo”. Es más, afirma que “ahora mismo me daría muchísimo más miedo tener un hijo en pareja porque las decisiones las tomas sola y para mí eso es un alivio”.

El hecho de que aún no se tenga tan presente este modelo de familia y el desconocimiento en la sociedad de las posibilidades que hay, la llevó a unirse a una asociación de familias monoparentales “para que mi hijo vea que hay otros modelos de familia, aunque sabe que no tiene padre y se lo digo con naturalidad”. Adriana anima a todas las mujeres que se planteen la opción de ser madre, “tanto solas como en pareja, a que piensen si de verdad quieren serlo, porque es una experiencia muy dura. Y a las familias monoparentales, que lo hagan si tienen algún apoyo porque para mí es fundamental”.

