Carla Rogel, madre soltera a los 45 años: “Tuve que asumir que la vida que quería en pareja no me había tocado y no quería compartir lo más valioso que tengo en mi vida”
MATERNIDAD
Creadora del programa 'Madre sola', Carla afirma que se considera “vivir por segunda vez, pero ahora lo entiendes todo. Estoy conectando con cosas de mi infancia”

Carla Rogel, 'Madre sola' (cedida)

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Convertirse en madre no siempre constituye un ideal o un propósito. En ciertos casos, este anhelo se manifiesta de improviso y posiblemente en la etapa menos aguardada. Carla Regol lo vivió superada la cuarentena, es más, “durante los 35 primeros años de mi vida la maternidad me parecía un absoluto coñazo”, explica en un diálogo con Guyana Guardian. Con todo, el “deseo” de la maternidad nació a partir del sentimiento hacia otra persona, dado que buscaba lograr “una familia tradicional”.
En última instancia, Carla optó por concebir mediante ovodonación mientras mantenía una relación “mantuve la relación porque ya me había hecho la idea de que iba a seguir mi vida con él, pero a los seis meses de embarazo lo dejé para afrontar la maternidad en solitario con todas las consecuencias”. Doctora en Comunicación Audiovisual y responsable del pódcast Madre sola, Carla ejerce la maternidad independiente de Julia, de 2 años y medio. “Mi punto de partida es bastante poco empoderado”, afirma.
Al alcanzar los seis meses de gestación me separé de mi compañero para asumir la maternidad por mi cuenta con todas sus implicaciones.
Tenía el propósito de establecer una “familia tradicional”, sin embargo, sus esperanzas se esfumaron con el paso de los años ya que sus dos compañeros sentimentales no coincidían con esa aspiración. Por consiguiente, concluyó que si persistía en la espera de lograr el esquema de amor romántico clásico “me iba a quedar fuera de la maternidad y decidí ir a la maternidad en solitario in extremis”. Conforme a las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España se contabilizan cerca de 2,1 millones de núcleos monoparentales y el 82% de los mismos están dirigidos por mujeres.
Carla optó por la criopreservación de óvulos al llegar a los 40, no obstante, el estímulo final hacia su maternidad provino de una adopción fallida en Costa de Marfil. Aunque en aquel territorio se aceptaban las adopciones por parte de una sola persona “tras dos años interminables de trámites, una persona muy generosa me dijo que la realidad era que me iban a tener esperando de por vida, que nunca me iban a decir que no, que tampoco me iban a decir que sí”, narra. “Descartar la adopción fue un proceso muy doloroso”, reconoce.

Tras este desengaño buscó concebir mediante fecundación in vitro, aunque el proceso no prosperó. “Tenía 44 años y había hecho un proceso personal en el que quería tener hijos”, señala. Entonces optó por el tratamiento de ovodonación y de ese modo logró el embarazo al primer intento. Este método de reproducción asistida se basa en que una donante entrega el ovocito para su implantación en la futura madre. “Tienen muchas posibilidades de éxito porque los donantes son sanos y jóvenes y yo estaba bien, el embarazo transcurrió sin problema”, detalla.
Abandonar la adopción resultó una experiencia sumamente difícil
El anuncio de su embarazo resultó inesperado para sus allegados debido a que optó por no revelar ese anhelo a casi ninguna persona, dado que su compañero no participaba de esa idea. “Me daba pudor y un punto de vergüenza que no fuera correspondido”. La falta de respaldo de sus compañeros sentimentales respecto a la maternidad la hizo pensar que nunca lograría ser madre “no me planteaba ninguna alternativa, simplemente viví un luto personal pero muy silencioso”.

Admitir que tu compañero no tiene las mismas perspectivas de porvenir que tú resulta arduo, aunque Carla escogió la alternativa que juzgó más adecuada para perseguir sus sueños “no quería una compañía falsa que es lo que tuve durante un tiempo. Ahora me he dado cuenta de que mi pareja no solo no quería acompañarme en el camino de la maternidad, sino en el camino de la vida y no quería compartir lo más valioso que tengo en mi vida”, explica.
De acuerdo con las cifras más recientes del Registro Nacional de Actividad-Registro SEF, aproximadamente el 10% de los infantes que nacieron en España durante el tramo final de 2023 y el inicio de 2024 fueron concebidos mediante procedimientos de reproducción asistida. Carla señala que aquellas mujeres que optan por ser madres solteras empleando este método “enfrentamos varios duelos”, mientras que en su experiencia personal narra que “tuve que asumir que la vida que quería en pareja, no me había tocado”.

Existe una gran belleza en mantener en privado ciertos aspectos de su evolución.
Las ilusiones y los interrogantes en el transcurso de la maternidad son frecuentes, aunque al vivirse sin compañía se vuelven todavía mayores. “Al principio pensaba que no tendría a nadie con quien compartir sus primeras veces, pero cuando me llamó mamá por primera vez hubo una eclosión de alegría tan enorme que pensé no he echado de menos a nadie” y confiesa que existe algo “muy bonito de no compartir con nadie ciertas cosas de su crecimiento”.
Coordinar y planificar, tanto en lo financiero como en lo temporal, es crucial en la maternidad, sobre todo al ejercerla sin compañía. “Soy una privilegiada porque tengo un trabajo más o menos bien remunerado y una red de apoyo sólida”. Pese a ello, mantener sus desafíos laborales junto al cuidado de una hija de 2 años y medio vuelve las jornadas sumamente exigentes, “siempre digo que voy conduciendo por Madrid como si me estuviese persiguiendo la CIA”. Carla sostiene que la gestión logística es imprescindible “porque la tengo que atender sola y además tenemos a nuestra perra Petra, que sale tres veces al día, como la princesa que es”.

Convertirse en madre ha implicado una transformación vital profunda y está resultando como “vivir por segunda vez, pero ahora lo entiendes todo. Estoy conectando con cosas de mi infancia porque mi hija las está viviendo y me está llevando a sitios a los que no volvía desde que era pequeña”, relata. “Estoy cerrando un poco del círculo de mi propia vida”.