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Irene Cuevas, madre soltera: “Es la mejor decisión de mi vida; solo contar conmigo y mis decisiones sobre el futuro de mis hijos es de las cosas más positivas”

MATERNIDAD

Cuando cumplió 30 años, decidió que era el momento de ser madre en solitario y para su sorpresa, consiguió quedarse embarazada a la primera y de mellizos

Irene Cuevas junto a uno de sus hijos mayores (CEDIDA)

Irene Cuevas junto a uno de sus hijos mayores (CEDIDA)

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La maternidad nunca ha sido un territorio sencillo, pero cuando se transita en solitario se convierte en una tarea aún más complicada. En una sociedad que todavía arrastra inercias de modelos tradicionales de familia, cada vez más mujeres deciden emprender el camino en solitario. “Siempre había querido ser madre, pero lo  iba retrasando hasta que cumplí 30 años y sentí que era el momento”, cuenta Irene Cuevas en una conversación con Guyana Guardian.   Después de un tiempo sin pareja, decidió que era el momento de ser madre y, en su caso, todo fue muy rápido. “Me quedé embarazada a la primera y de mellizos”, explica.

 Al principio la noticia la dejó impactada: “Tenía miedo de no poder sola. Me imaginaba a mamá y bebé, pero de repente eran el doble que yo”, confiesa. Cuando empezó esta aventura, tenía diversos miedos, “a lo desconocido porque no sabía lo que iba a vivir”, ni a cómo iba a ser el tratamiento, ni cómo reaccionaría su cuerpo. Sin embargo, asegura que el principal miedo era el no poderse quedar embarazada. “Ves y conoces muchas historias y realmente hay gente a la que le cuesta mucho quedarse embarazada. Estaba más mentalizada para no quedarme embarazada que para que vinieran dos”. 

Madre en solitario por partida doble

Irene compartió su deseo de ser madre con todo su entorno y la  noticia de su embarazo fue recibida con mucha alegría. En su caso, lo más difícil después del nacimiento de sus primeros hijos fue el no dormir. “Me tiré un año y medio sin dormir. Ser madre soltera por elección es la mejor decisión de mi vida, pero tiene cosas negativas y es que no te puedes repartir con otra persona. Las noches te las comes todas y el cansancio hace mella y es duro”, asegura.

En su caso, sus padres han sido un apoyo fundamental y el vivir a tan solo 10 minutos le facilitó mucho la vida. “Me presentaba allí en plan no puedo más, quedaros con los niños que necesito dos horas de dormir; no pedía más. El no dormir ha sido lo más duro”, detalla. Decidió quedarse embarazada sin tener trabajo fijo y tras el nacimiento de los mellizos, decidió presentarse a Renfe en busca de una mejor conciliación laboral que le permitiera la crianza de sus hijos con el trabajo. “Tengo suerte porque mi horario me permite llevar a los niños al colegio y recogerlos”, cuenta. 

Irene Cuevas junto a sus tres hijos (CEDIDA)
Irene Cuevas junto a sus tres hijos (CEDIDA)

Siempre había querido tener dos embarazos y cuando cumplieron 3 años pensé que igual era el momento

Irene Cuevas

Irene pensaba que después de vivir un primer embarazo gemelar y un principio complicado por la falta de sueño no tendría más hijos: “No entraba en mis planes”, cuenta. Sin embargo, cuando los niños cumplieron 3 años, “la intensidad bajó” y fue cuando se planteó la llegada de un tercero. “Siempre había querido tener dos embarazos y pensé que igual era el momento; también es verdad que siempre quise tener niñas e intenté ir a por ella”, cuenta. 

Siguió exactamente el mismo proceso que en el primer embarazo, es decir, inseminación con donante. “Me hice el mismo proceso en la misma clínica con el mismo donante”, explica. En este caso consiguió quedarse embarazada al segundo intento. “No me desanimé en ningún momento porque conozco muchas madres a las que les ha costado mucho quedarse embarazadas y realmente lo extraño es quedarse a la primera”. Finalmente, el tercer hijo también es un niño, y “ya está cerrada la fábrica”, bromea.

Irene Cuevas de paseo junto a sus tres hijos (CEDIDA)
Irene Cuevas de paseo junto a sus tres hijos (CEDIDA)

La llegada del tercer hijo a casa ha sido más fácil de lo que esperaba. “Les expliqué que mamá quería tener otro bebé y que seríamos uno más, que me iba a hacer el mismo tratamiento con el mismo doctor, que me iba a conseguir un hermanito”, cuenta. “Me esperaba que fuera todo mucho peor y que los hermanos no lo aceptaran tanto y que hubiera más celos, pero no me lo estoy encontrando”.

Los hijos de Irene tienen muy claro su modelo de familia y que no existe la figura de un padre. “Les expliqué la historia del donante, pero es verdad que todavía son pequeños como para acabar de entenderlo. Tendremos que seguir trabajando en ello poco a poco, pero es algo totalmente natural para ellos”, cuenta.

Esperaba que fuera todo mucho peor y que los hermanos no lo aceptaran y que hubiera más celos, pero no me lo estoy encontrando

Irene Cuevas

Económicamente, criar a tres hijos sola no ha sido fácil; sin embargo, Irene asegura que al principio de esta aventura su situación era muy diferente. “En mi vida hubiera soñado estar en el punto en el que estoy ahora. En estos 5 años, mi evolución personal ha sido brutal”, confiesa. La maternidad le ha llevado a querer evolucionar constantemente, “vas buscando mejorar todo el rato. Si no hubiera sido madre, no hubiera hecho tantos cambios en mi vida porque no me hubieran hecho falta”, añade.

De hecho, para buscar un mejor sueldo y una calidad de vida, hace un año tomó la decisión de irse a vivir a Lleida, lejos de su familia. “Me planteé venir aquí porque me salía a cuenta tener un sueldo más alto. La verdad es que vivo sin parar de hacer cosas y es difícil”, explica. Tener una red familiar cerca es muy necesario y precisamente por eso tiene previsto volver a vivir a Barcelona en unos meses.  

Irene Cuevas junto a su hijo pequeño (cedida)
Irene Cuevas junto a su hijo pequeño (cedida)

A nivel personal, considera que es “la mejor decisión de mi vida”, y pese a que hay cosas duras porque no se puede repartir las gestiones con otra persona, “también me evito discutirme con nadie. Solo cuento conmigo y con mis decisiones sobre el futuro de mis hijos; es lo que me resulta más fácil y una de las cosas más positivas que tiene ser madre soltera”. Comprende que haya gente que considere que es más complicado no contar con otro punto de vista, pero defiende que “si tienes las ideas claras de lo que quieres, es maravilloso porque no discutes con nadie”. Precisamente esto es lo que más disfruta de la maternidad, que “estoy eligiendo el camino que creo que es mejor para ellos y ver cómo crecen me parece precioso”. Irene considera que uno de los mayores regalos que les ha podido hacer a sus hijos “es que sean hermanos. Me parece increíble la forma de relacionarse y de entender el mundo”. 

La aceptación de su entorno a su decisión de ser madre soltera ha sido total; sin embargo, no toda la sociedad comprende y comparte este modelo de familia. “Me he encontrado más gente desconocida que me critica En esos momentos sí pienso que todavía queda mucho por hacer y muchas mentes por abrir. Simplemente es entender que la familia tradicional no es la única ”. Es por eso que desde siempre ha hecho entender a sus hijos que vivimos en un mundo “muy plural y existen muchos modelos de familias y todos son perfectamente válidos. Mis hijos de 4 años entienden a la perfección lo que muchos adultos no logran”. 

Si tienes las ideas claras de lo que quieres, es maravilloso porque no discutes con nadie

Irene Cuevas

Irene Cuevas junto a sus dos hijos mayores en una visita al ginecólogo (CEDIDA)
Irene Cuevas junto a sus dos hijos mayores en una visita al ginecólogo (CEDIDA)

Irene utiliza las redes sociales para explicar su experiencia y mostrar los diferentes modelos de familia que pueden existir. Los comentarios críticos respecto a ser madre soltera que ha recibido en redes, fueron especialmente cuandó decidió tener a su tercer hijo. “Me preguntaban: “¿Otra vez?, ¿pero tú sola?, ¿estás loca?, y solo pensaba: sí, otra vez, y sí, por supuesto, sola. Tranquilos. Es en alguna ocasión y prefiero quitarle hierro al asunto”, cuenta. 

La maternidad supone un cambio muy fuerte para algunas personas. “Soy otra persona totalmente diferente. Era una persona muy espontánea, muy loca y, en cambio, ahora soy superorganizada y lo apunto todo”. Irene reconoce que ahora toda su atención está puesta en la crianza y en la educación de sus hijos.  “A nivel personal me ha hecho mejor persona. Soy más empática, más generosa, más flexible, me pongo más en la piel de los demás. Antes era de o blanco o negro. Y ahora he aprendido que hay muchos grises en el mundo”. Además, confiesa que pensaba que su vida no cambiaría tanto, pero se ha dado cuenta “de que cambia todo. Tus prioridades cambian completamente, lo que haces y lo que piensas. Estoy muy enfocada en la maternidad y en lo que es importante para mí”. Basándose en su experiencia Irene anima a todas las mujeres que se planteen ser madres solteras que “es normal tener miedo y que fluya, que haga lo que tenga que hacer y saldrá bien”.

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