“Mi hija tiene dos tíos gemelos, pero cree que solo existe uno”: Marc y Aleix, dos hermanos idénticos y una vida compartida
Gemelos monocigóticos
Marc y Aleix Xatart, gemelos de Barcelona, han compartido amigos, estudios, trabajo y momentos difíciles desde pequeños
Tan parecidos son que la hija de su hermana, de apenas dos años, todavía cree que sus dos tíos son la misma persona

Los hermanos reflexionan sobre la conexión especial de crecer siendo gemelos idénticos y las confusiones que han marcado su vida cotidiana

A Gia, que acaba de cumplir dos años, todavía le cuesta entenderlo. Cuando uno de sus tíos entra por la puerta lo tiene claro: “tiet Aleix”. Pero si unos minutos después aparece el otro, la reacción es exactamente la misma. Para ella no hay duda posible: es la misma persona.
Su madre intenta explicarle que no. Que en realidad tiene dos tíos. Pero la niña aún no logra distinguirlos. Para Gia, Marc y Aleix son simplemente el “tiet Aleix”, una figura que aparece y desaparece, aunque siempre con la misma cara.
Tu historia
Relatos de vida
En Guyana Guardian buscamos dar voz a tu relato íntimo. El de la gente corriente: progenitores, descendientes, abuelos, duelos, satisfacciones, elecciones complejas o instantes que marcaron un hito. Si atravesaste alguna experiencia que consideres digna de ser compartida, pues lo habitual también resulta asombroso, contáctanos en [email protected].
Marc y Aleix son gemelos monocigóticos (lo que comúnmente se conoce como gemelos idénticos) y están acostumbrados a este tipo de confusiones desde pequeños. En una entrevista para Guyana Guardian, explican que han compartido prácticamente toda su vida: los mismos amigos, los mismos estudios, el mismo trabajo y muchas de las mismas experiencias. “Hemos hecho todo juntos desde pequeños”, resumen.
Compartirlo todo desde el principio
Desde niños, sus caminos han avanzado casi siempre en paralelo. Jugaban juntos al fútbol, compartían grupo de amigos y acabaron tomando decisiones muy parecidas también en los estudios. Crecer siendo dos significaba, en la práctica, hacerlo siempre acompañados. “Somos idénticos físicamente, y también sentimos muchas cosas el uno por el otro de manera casi automática”, explica Aleix.

Pero esa cercanía también tenía su otra cara. Más que las comparaciones externas, muchas veces eran ellos mismos quienes se medían el uno con el otro. “No era tanto que la gente me comparara con él, era yo quien se comparaba”, reconoce Marc. Cuando compartes tantas etapas vitales, cualquier pequeño desfase puede sentirse más grande de lo que realmente es.
Si él se fuera a vivir a otro país, me sentiría desubicado. Saber que está en casa, aunque no lo vea, ya me da tranquilidad
Aun así, la complicidad ha pesado siempre más. Los dos describen su relación como una presencia constante a lo largo de la vida. “Ser gemelo es saber que casi nunca caminas solo”, explica Marc. Para Aleix, ese apoyo ha sido fundamental. “Siempre he sido una persona un poco insegura, y saber que desde cero he tenido alguien a mi lado para compartirlo todo es muy importante”, cuenta. “Si él se fuera a vivir a otro país, me sentiría desubicado. Saber que está en casa, aunque no lo vea, ya me da tranquilidad”, añade Marc.
Hay momentos, incluso, en los que esa conexión parece ir más allá de lo evidente. Cuando uno de ellos tuvo que ser operado, el otro recuerda haber sentido un fuerte dolor de barriga justo en ese momento. “Era como si de alguna manera lo estuviera viviendo también”, dice Marc.
Siempre he sido una persona un poco insegura, y saber que desde cero he tenido alguien a mi lado para compartirlo todo es muy importante
Confusiones que ya forman parte de la rutina
Las confusiones han sido una constante desde que eran pequeños. En el colegio, entre amigos o incluso en el trabajo, no siempre resulta fácil distinguir quién es quién.
En un partido de fútbol, por ejemplo, uno de ellos llegó a recibir una tarjeta que en realidad correspondía al otro. Y en más de una ocasión alguien los ha parado por la calle convencido de haber hablado con uno de ellos unas horas antes. “Lo peor de ser gemelo es que todo el mundo te hace siempre la misma pregunta”, dice Aleix entre risas.
Lo peor de ser gemelo es que todo el mundo te hace siempre la misma pregunta
A veces las situaciones rozan lo surrealista. “Hay gente que piensa que eres un superhéroe porque te ha visto trabajando en dos sitios distintos”, bromean. Con los años, han aprendido a tomárselo con humor.
Para Gia solo existe uno
Quien mejor conoce esa relación es su hermana, Tania. Para ella, verlos juntos siempre ha sido algo natural. “Era divertido, pero a veces complicado para mis padres. La forma de tratarles debía ser igual para evitar diferencias”, recuerda. A nivel familiar, siempre han sido Marc y Aleix, pero con los amigos iban en pack: “‘Los Xatart’, los llamaban”.
Ahora observa la escena desde otra perspectiva: la de madre. Su hija Gia todavía no es plenamente consciente de que esos dos rostros prácticamente idénticos corresponden a dos personas distintas. “Creo que realmente no es consciente de que son dos personas diferentes. Para ella siempre es el ‘tiet Aleix’”, cuenta.
Creo que realmente no es consciente de que son dos personas diferentes. Para ella siempre es el ‘tet Aleix’
Ha intentado explicárselo en varias ocasiones, aunque no siempre es fácil encontrar las palabras adecuadas para una niña tan pequeña. “Le digo que su madre tiene dos hermanos que son iguales, que aunque parezcan la misma persona en realidad son dos distintas”, explica.
La situación provoca reacciones distintas entre los dos hermanos. A Aleix, confiesa, a veces le sabe un poco mal que su sobrina todavía no logre diferenciarlos. Marc, en cambio, se lo toma con humor: “Y eso que soy yo el padrino”, dice entre risas.

El golpe más difícil
La familia siempre ha sido un punto central en sus vidas, en gran parte por la figura de su padre. Muy vinculado al deporte, entrenaba a niños y llevaba una vida activa. Era de los que podían recorrer caminando largas distancias por la ciudad de Barcelona, incluso hasta el Hotel Vela, uno de sus lugares favoritos.
Por eso el diagnóstico llegó como un golpe inesperado. “Cuando a nuestro padre le detectaron el cáncer, ver a nuestra madre y a nuestros hermanos sufrir fue brutal. Era como si la vida nos hubiera dado una bofetada que no esperábamos”, recuerda Aleix.
Que él se haya ido no significa que no nos acompañe
En medio del dolor, su padre dejó un mensaje que se convirtió en un símbolo familiar, una pancarta con la frase: “No hay nada que pueda parar todo lo que consigamos juntos”. La llevaban a las sesiones de quimioterapia y radioterapia, y aún hoy sigue presente en su comedor. “Que él se haya ido no significa que no nos acompañe. Nos recuerda que la familia es lo más importante y que debemos seguir unidos”, explica Marc.

Tenía 24 años cuando murió mi padre y pensé: ‘voy a pasar más vida sin él que con él’
Uno de los momentos que más marcó a uno de los hermanos llegó al hacer un cálculo que nunca había querido plantearse. “Pensé: ‘voy a pasar más vida sin mi padre que con él’”, recuerda Aleix.
La experiencia transformó la dinámica familiar y los acercó aún más. “Cuando pierdes a alguien tan importante, o te hunde o te une más como familia”, dice Marc, y asegura que, en su caso, los unió. Compartir alegrías y dificultades desde la infancia les enseñó que apoyarse mutuamente es la manera de superar cualquier golpe, y que esa conexión entre ellos seguirá siendo el sostén de su familia cada día.
Tener a Tania y a Marc como familia es una bendición. Espero que dentro de diez años sigamos igual o incluso mejor
Aunque la vida adulta puede llevarlos por caminos distintos (trabajo, viajes o nuevas responsabilidades), los gemelos confían en que su relación seguirá intacta. “Nuestra relación no cambiará. Queremos que nuestros hijos se lleven como nosotros, que la familia siga siendo un refugio y un motivo de orgullo”, dice Marc. “Tener a Tania y a Marc como familia es una bendición. Espero que dentro de diez años sigamos igual o incluso mejor”, coincide Aleix.
Y mientras Gia aún no logra distinguirlos, su risa y su confusión son un recordatorio de todo lo que estos hermanos han compartido a lo largo de los años. Porque, aunque para ella parezcan la misma persona, para ellos son dos vidas que han crecido siempre juntas, aprendiendo, jugando y enfrentando la vida lado a lado.
Quizá dentro de unos años Gia finalmente entenderá que hay dos tíos distintos. Pero hoy, cuando uno entra por la puerta, lo único que tiene claro es: “Hola, tiet Aleix”. Y para Marc y Aleix, eso basta para recordar que, pase lo que pase, siempre se tendrán el uno al otro.
