Juan Carlos Garrido, padre a los 24 años: “Cuando eres joven, los mayores te miran como si fueras un intruso en su club de padres”
Familias jóvenes
Entre prejuicios y aprendizaje, avanza poco a paso, con el corazón.

“Ese primer abrazo con Liam me cambió la vida al instante”

Juan tenía 23 años cuando se convirtió en padre, y a pesar de no estar preparado, asumió el rol con la misma incertidumbre que lo acompañaba.
Hoy, a sus 27 años, Juan Carlos habla con sinceridad sobre lo que significa criar a Liam siendo joven, sobre cómo equilibrar vida personal y responsabilidades, y sobre cómo enfrentarse a las desigualdades invisibles que rodean a madres y padres. Su testimonio es un viaje íntimo y revelador, un contrapunto esencial a la narrativa de Stephanie y un espejo para quienes también han descubierto la paternidad antes de lo esperado.
Tu historia
Relatos de vida
En Guyana Guardian queremos contar tu historia personal. La de las personas de a pie: madres y padres, hijos, abuelos, pérdidas, alegrías, decisiones difíciles o momentos que dejaron huella. Si has vivido algo que crees que merece ser contado, porque lo cotidiano también es extraordinario, escríbenos a [email protected]
Si yo me encargo de cambiarlos y preparar la comida, parece normal, pero si ella lo hace, parece algo normal.
Juan Carlos, cuéntanos un poco sobre ti y Liam.
Tengo 29 años y desde que nació mi hijo, todo cambió. Cada mirada, cada sonrisa suya lo transforma todo, como si el tiempo se detuviera solo para él.
Stephanie ha hablado sobre cómo la juventud y la maternidad se entrelazan, pero también ha abordado cómo la sociedad percibe a las madres jóvenes.
Stephania sentía que la presión era abrumadora, mientras que él, con su simple presencia, parecía haberlo logrado todo.

A los veintiún años, uno siente que los demás te miran con extrañeza, como si no tuvieras derecho a estar ahí.
¿Cómo reaccionaba la gente a que fuerais padres tan jóvenes?
A los veintiún años, ya te miran con ojos distintos: como si fueras demasiado joven, como si no fueras lo suficientemente serio.
¿Sentisteis alguna vez que no encajabais?
Sí, aunque a veces nos sentíamos fuera de lugar, seguimos adelante. Algunas veces, la gente parecía dudar, pero seguimos adelante juntos.
¿Cómo manejáis esos comentarios de la gente cercana o desconocida?
A veces simplemente pasas de ellos, otras veces intento involucrarla y que se sienta respaldada. Siempre digo: “si yo hago algo, es porque tú estás ayudando en otra cosa; si tú lo haces, yo también estoy aquí”.

En ese momento, supe que mi vida había cambiado para siempre.
¿Qué sentiste la primera vez que tuviste a Liam en brazos?
Cuando lo sostuve por primera vez, supe de inmediato que nada volvería a ser igual; de pronto, todo a mi alrededor giraba solo para él.
Y en la crianza diaria, ¿cómo os repartís las responsabilidades?
No hay un equilibrio exacto, pero ambos aportamos según lo que cada quien puede dar en el momento; lo importante es que nos apoyamos mutuamente y vamos adaptándonos, porque criar juntos no se trata de igualdad perfecta, sino de seguir adelante juntos.
¿Cómo mantienes tu vida personal y hobbies?
Entreno dos veces por semana y mantengo mi rutina, mientras que Stephanie también tiene su espacio; ambas nos reservamos tiempo para nosotras, y aunque el cuidado de los hijos exige mucho, no pierdo mi identidad.

Para mí, no estaba bien que el apellido se colocara primero si eso significaba que debía aceptar que el apellido de mi familia fuera el único en importar.
¿Cuál fue el momento más difícil tras el nacimiento?
Las primeras semanas fueron agotadoras, con el estrés acaparando cada día; a pesar de eso, seguía adelante, mientras él intentaba mantenerse firme, mientras ambos luchaban contra el agotamiento, tratando de mantenerse firmes a pesar de todo.
Y decisiones importantes como el apellido, ¿cómo lo afrontasteis?
Para mí, no tenía sentido aceptar ciegamente que la tradición debía prevalecer; en su lugar, decidí cuestionarla. La elección de quién ponía el apellido no era algo automático, sino un acuerdo consciente entre ambos.
Ser joven padre trae sus propios retos, pero también alegrías únicas que no se pueden igualar.
Si pudieras dar un consejo a un padre joven, ¿cuál sería?
Paciencia, mucho paciencia: cada momento cuenta, y poco a poco, todo va encajando. No necesitas ser perfecto, solo presente.
¿Qué le dirías a tu yo de hace tres años, antes de convertirte en padre?
Disfruta cada momento, pues cada uno es único y forma parte de un camino más grande, donde hasta los más pequeños detalles cobran sentido.
Por último... ¿qué mensaje final quieres dejar?
No importa la edad: si decides ser padre, lo importante es que la experiencia te transforme, y nada debe limitar tu camino hacia esa alegría.

