George Petrica, soldador: “Este trabajo debería valorarse más porque te la juegas para acabar cobrando apenas 1.200 euros al mes”
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El trabajador, con más de una década en el oficio, denuncia la falta de relevo generacional en el sector y explica por qué muchos jóvenes abandonan antes de consolidarse en una profesión como esta

George lleva desde los 16 dedicándose a este oficio y denuncia que en 12 años los sueldos no han mejorado prácticamente nada

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Existen una gran cantidad de trabajos manuales que, aunque muchas veces no los valoramos lo suficiente, son los que sostienen gran parte de los servicios o lugares que frecuentamos. Entre ellos está el de soldador, una profesión técnica, exigente y fundamental para levantar estructuras metálicas, naves industriales o instalaciones que utilizamos diariamente, como las vías del tren. Sin embargo, pese a que el trabajo no falta, cada vez hay menos jóvenes dispuestos a dedicarse a él.
George, soldador con más de una década de experiencia, lo explica desde su propia trayectoria. Empezó muy joven, ha trabajado en obras y naves industriales por distintos puntos de España y asegura que oportunidades laborales hay en prácticamente cualquier lugar del país. El problema, dice, está en los comienzos: salarios bajos, trabajos exigentes y una falta de paciencia generalizada para aprender un oficio que requiere tiempo y experiencia. Lo explica en Guyana Guardian.
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Un soldador tiene que saber hacer de todo
Para quien no conozca el oficio, ¿en qué consiste realmente el trabajo de un soldador?
La gente suele pensar que un soldador solo coge la antorcha y se pone a soldar, pero la realidad es bastante diferente. En España, lo normal es trabajar para empresas que montan estructuras o instalaciones, así que no solo sueldas: también tienes que montar piezas, medir, cortar material, interpretar planos y resolver muchos trabajos distintos. Los soldadores que pasan todo el día únicamente soldando existen, pero son pocos. Lo habitual es que tengas que saber hacer un poco de todo, porque en una obra o en una nave industrial surgen muchas situaciones distintas y hay que adaptarse a ellas.

¿Cómo se aprende el oficio? ¿Hace falta una formación específica?
Se aprende sobre todo trabajando. Yo siempre digo que este oficio se aprende en el campo de batalla. Puedes hacer una formación profesional, que algo ayuda, pero donde realmente aprendes es en la nave o en la obra, viendo cómo trabajan los demás y ganando experiencia poco a poco. Yo también hice FP, pero sinceramente tampoco sales sabiendo tanto como la gente cree. Lo importante es empezar a trabajar y tener oportunidades para practicar, porque al final es la experiencia la que te convierte en profesional.
¿Cree que la formación actual prepara bien a los futuros soldadores?
En mi opinión, todavía hay mucho margen de mejora. Puedes estar dos años haciendo una FP y luego darte cuenta de que no has aprendido todo lo que necesitarás en el trabajo real. Las prácticas ayudan bastante porque te permiten entrar en contacto con el sector, pero creo que la formación debería centrarse más en el trabajo real que se hace en una nave o en una obra. Al final, este oficio se aprende haciendo, no solo estudiando.
Muchos jóvenes se queman porque quieren ir demasiado rápido
¿Qué es lo más complicado cuando alguien entra por primera vez en este trabajo?
Lo más difícil es encontrar la primera oportunidad. Las empresas quieren gente que ya sepa trabajar porque es un oficio peligroso y al principio tienen que estar pendientes de ti. Eso hace que a muchos jóvenes les cueste empezar. Además, cuando entras, no empiezas soldando directamente. Primero haces tareas básicas: cortar material, preparar herramientas, pintar o limpiar. En mi caso, por ejemplo, tardé bastante en empezar a soldar de verdad. Es parte del aprendizaje y es un proceso que requiere paciencia.

¿Cree que muchos jóvenes abandonan antes de consolidarse en el oficio?
Sí, pasa bastante. Hay gente que hace la formación, sale con ilusión y piensa que va a empezar soldando desde el primer día. Pero este oficio funciona de otra manera. Primero tienes que aprender desde abajo, observar cómo trabajan los demás y hacer tareas básicas. Yo, por ejemplo, cuando llevo a alguien conmigo a una obra y no tiene experiencia, le pongo a cortar tubos, preparar herramientas u ordenar material. Todo eso forma parte del aprendizaje, pero hay gente que no tiene paciencia para pasar por ese proceso y lo acaba dejando.
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Falta de relevo generacional
¿Faltan soldadores actualmente en España?
Sí, y faltan muchos. Ahora mismo hay un vacío enorme en el sector. Los oficiales que tienen experiencia están trabajando prácticamente todos, salvo que no quieran hacerlo. El problema es que muchos se están jubilando y no hay suficiente relevo generacional. A mí me han ofrecido trabajo en muchísimos sitios, desde el sur hasta el norte de España y también en las islas. Si tienes experiencia y sabes trabajar bien, es muy difícil que te falte empleo.
¿Cómo han evolucionado las condiciones laborales en los últimos años?
La verdad es que muy poco. Yo llevo unos doce años trabajando en esto y los sueldos prácticamente siguen igual. Por convenio, un soldador puede empezar cobrando alrededor de 1.200 o 1.300 euros al mes, y estamos hablando de un trabajo bastante duro. Sales negro de polvo y óxido, respiras humos metálicos y estás expuesto a chispas, herramientas y estructuras pesadas. Muchas veces terminas la jornada y cuando te duchas sale óxido del cuerpo. Por eso creo que este trabajo debería valorarse más.

¿Cree que el problema está en los convenios salariales?
Sí, porque la diferencia entre un peón y un oficial con muchos años de experiencia es muy pequeña. Un peón puede cobrar alrededor de 1.200 euros y un oficial que lleva veinte años en el oficio apenas gana algo más. Es una diferencia mínima si tenemos en cuenta todo lo que sabe hacer alguien que lleva tantos años trabajando. Por eso muchos profesionales acaban intentando trabajar por su cuenta cuando ya tienen experiencia, porque es la única forma de mejorar realmente los ingresos.
Dentro del sector, ¿hay especialidades mejor pagadas?
Sí, por ejemplo los tuberos, que trabajan con tuberías industriales. Son instalaciones donde puede pasar agua, aire o gas, así que todo tiene que quedar perfectamente medido y soldado. Es un trabajo más complicado porque las medidas tienen que ser muy precisas y las soldaduras tienen que quedar perfectas para evitar fugas o problemas en la instalación. Por eso es una especialidad bastante valorada dentro del sector.
Me gusta mucho este oficio y estoy convencido de que voy a dedicarme a esto toda mi vida
¿Cree que la automatización o los robots pueden sustituir este trabajo?
En una fábrica puede pasar, porque allí se suelda siempre la misma pieza en el mismo sitio y se puede automatizar fácilmente, pero en una obra es muy diferente. Cada trabajo es distinto, a veces tienes que meterte en huecos complicados, adaptarte a estructuras irregulares o buscar soluciones sobre la marcha. Ese tipo de situaciones requieren experiencia, ingenio y capacidad de adaptación. Por eso creo que todavía queda mucho tiempo antes de que la automatización pueda sustituir este oficio en ese tipo de trabajos.
Después de tantos años, ¿qué es lo que más le gusta del trabajo?
Lo que más me gusta es que nunca es lo mismo. Cada montaje es diferente y siempre tienes que pensar cómo resolverlo. Muchas veces lo comparo con montar un puzle: coges barras de hierro, las cortas a medida y tienes que hacer que todo encaje perfectamente. Cuando terminas un trabajo y ves que algo que eran cuatro piezas sueltas se convierte en una estructura completa, la verdad es que es muy satisfactorio. A mí me gusta mucho este oficio y estoy convencido de que voy a dedicarme a esto toda mi vida.

