Las alteraciones del servicio ferroviario tienen una consecuencia directa con el cumplimiento de la jornada laboral. El Estatuto de los trabajadores contempla un permiso retribuido que protege al empleado por una situación de fuerza mayor, si éste no puede desplazarse al trabajo. Pero esa situación de gracia no es indefinida.
“Puedes ausentarte hasta 4 días del trabajo, cobrando tu salario, si es imposible llegar por causas ajenas a ti”, explica Javier Sanguino, abogado de ARAG. “Si después de esos 4 días la situación sigue igual, el permiso se amplía automáticamente hasta que desaparezca el problema”. Eso sí, si el problema se alarga mucho, la empresa podría aplicar medidas como suspensión temporal del contrato o reducción de jornada.
Esta situación de irregularidad en el servicio ferroviario puede permitir a la empresa ofrecer al empleado teletrabajar, siempre y cuando su empleo sea compatible con el trabajo a distancia. En ese caso, la compañía debe proporcionarle al empleado los equipos y los medios necesarios para desarrollar la tarea en su domicilio.
Compensaciones crecientes
El servicio ferroviario debe compensar también al pasajero de manera escalonada en función de la tardanza del retraso o de la cancelación del trayecto
Si pese a los problemas una persona toma el tren y éste sufre retrasos, interrupción del servicio o cancelación del viaje, el pasajero cuenta con derechos legales. Por ejemplo, si el retraso es superior a 60 minutos el viajero tiene derecho a recibir comida o refrigerios en función del tiempo de espera. Si el retraso es entre una y dos horas, el pasajero tendrá derecho a recibir una indemnización del 25% del precio del billete. Cuando el retraso supera las dos horas, el retorno económico alcanza el 50%. “Si hablamos de media distancia y el retraso supera los 30 minutos la devolución sería del 25%, aumentando al 50% si supera los 45 minutos y del 100% si el retaso supera los 60 minutos”, indica Sanguino.
Esto es lo que establece la normativa de la Unión Europea, pero el operador ferroviario puede cambiar las indemnizaciones. Normalmente, en el caso del AVE y la larga distancia de Renfe, la compañía devuelve el 50% del precio del billete si el retraso es igual o superior a 60 minutos y el 100% si el retraso es superior a los 90 minutos. Pero recientemente, tanto Renfe como Iryo han anunciado que no aplicarán su política de devoluciones por los retrasos que se deban a las limitaciones temporales de velocidad que Adif está aplicando por seguridad.
En caso de cancelación o interrupción del viaje, el operador deberá, a elección del pasajero, o bien proporcionarle transporte en condiciones equivalentes hasta su destino, o devolverle íntegramente el precio del billete.
