Gozar de tiempo de calidad más que ganar dinero, objetivo de la sociedad en el 2040
Bienestar extendido 2040
Espacio futuro, think tank de Grupo Santalucía, presenta un informe que considera que el bienestar se convertirá en una condición más frágil

Ángel Uzquiza, director corporativo de Innovación del Grupo Santalucía y del think tank Espacio Futuro.

El valor para disfrutar de la vida en el escenario del 2040 será la capacidad de adaptarse a la incertidumbre, gozar de tiempo de calidad y tener equilibrio entre la vida personal y profesional. Esa es la principal conclusión del informe Bienestar extendido 2040, que ayer presentó el think tank de Grupo Santalucía Espacio Futuro. Los indicadores clásicos como salud, salario y esperanza de vida pasarán a un segundo plano para los ciudadanos.
El bienestar se convertirá en una condición más frágil, desigual y difícil de sostener, profundamente influida por transformaciones económicas, sociales y culturales que seguirán intensificándose en los próximos años. De cara a 2040, la incertidumbre dejará de ser una situación puntual para consolidarse como una condición estructural de la vida cotidiana. La dificultad para proyectar el futuro seguirá afectando a decisiones clave como la formación, el empleo, la emancipación, la maternidad o el ahorro, generando una sensación persistente de vulnerabilidad incluso entre quienes mantienen una aparente estabilidad. Amplios sectores de la población dejarán de percibir el bienestar futuro como una promesa de mejora y lo afrontarán como una incógnita, lo que tenderá a retrasar decisiones vitales y a erosionar la sensación de control.
Tendencia
El 62 % de los trabajadores españoles reduciría su jornada laboral si pudiera mantener su nivel de ingresos
“Estamos pasando de una idea de bienestar asociada al progreso continuo a otra mucho más ligada a la capacidad de adaptación. El bienestar del futuro no dependerá solo de cuánto tengamos, sino de cómo gestionamos la incertidumbre, el tiempo y las transiciones a lo largo de la vida”, señaló Ángel Uzquiza, director corporativo de Innovación del Grupo Santalucía y del think tank Espacio Futuro.
En este contexto, el tiempo se consolidará como uno de los principales determinantes del bienestar. Más allá de la renta, la disponibilidad de tiempo de calidad tendrá un impacto directo en la salud emocional, las relaciones personales y la satisfacción vital. Esta tendencia se refleja ya en uno de los datos más significativos del estudio: el 62 % de los trabajadores españoles reduciría su jornada laboral si pudiera mantener su nivel de ingresos.
El bienestar económico, por su parte, dejará de explicarse únicamente por el nivel de ingresos y estará cada vez más ligado a la capacidad de sostener estabilidad a lo largo del tiempo. Trayectorias laborales fragmentadas, inseguridad profesional y dificultades para planificar a largo plazo seguirán siendo factores de malestar transversal.
El debilitamiento de las redes de apoyo y la soledad no deseada se perfilan como otro de los grandes desafíos de bienestar hacia 2040. El informe subraya que la calidad de los vínculos personales actuará como un factor clave de protección emocional en contextos de incertidumbre prolongada y envejecimiento poblacional. Lejos de ser un fenómeno aislado, la soledad atraviesa a distintas generaciones: casi una de cada dos personas en España reconoce haberla experimentado en algún momento de su vida, lo que refuerza la idea de que se trata de un reto estructural y no únicamente asociado a la vejez.
La tecnología desempeñará un papel ambivalente en este escenario. Aunque ampliará oportunidades de acceso, información y conexión, también introducirá nuevas brechas vinculadas a la atención, la concentración y la gestión del tiempo digital. La capacidad de desconectar, mantener el foco y relacionarse de forma equilibrada con la tecnología se perfila como un nuevo factor de desigualdad con impacto directo en el bienestar emocional.