En la etapa final de 'Stranger things' indudablemente ocurren sucesos
Crítica
Una parte del público expresa su descontento ante las tres entregas lanzadas el 26 de diciembre... ¿es que estamos viendo la misma obra?

Noah Schnapp como Will Byers ha tenido mucho material.

Iba con retraso con Stranger things. Netflix no me había dado acceso con antelación a los últimos episodios estrenados el 26 de diciembre y, teniendo en cuenta las fechas festivas y la familia, no pude ver estas tres nuevas entregas hasta este domingo por la noche. ¿El resultado? Experimenté lo de Will Byers, la huida de Max y la explicación sobre el Upside Down tras haber leído numerosos comentarios en las redes sociales, donde la serie era un tema candente. Y ha sido una experiencia interesante porque, la verdad, no sé si hemos visto la misma serie.
“No pasa nada”, había leído. “Con lo queda por contar y en estos últimos episodios pierden el tiempo”. En mi mente, en consecuencia, me había imaginado tres episodios casi contemplativos, un ejercicio de estilo de “cómo estancar a los personajes de una serie de aventuras alrededor de una mesa durante tres horas”, como si los hermanos Duffer quisieran cambiar las reglas del juego a estas alturas y darnos episodios casi conceptuales. En cambio, me encontré con tres episodios de Stranger things que eran muy Stranger things.

Esto implica que, lógicamente, los protagonistas no se quedaron quietos y las historias progresaron. Basándose en la libreta del doctor Brenner que halló Dustin en el Upside Down, los autores ofrecieron una aclaración acerca de la naturaleza de ese mundo distorsionado. En la actualidad comprendemos que se trata de un puente interdimensional entre dos planos: el de Hawkins y el espacio al que llegó Henry Creel después de que Eleven lo desterrara. Los demogorgons son originarios de ese entorno alternativo que Henry pretende fusionar con el mundo real para aniquilarlo.
Se expuso, asimismo, la encrucijada definitiva de Eleven. De acuerdo con Kali, las fuerzas militares de Estados Unidos, bajo la dirección de la doctora Kay, siguen realizando pruebas con gestantes para generar otros individuos similares a Henry Creel. Debido a que Eleven posee la sangre de Henry (convirtiéndose así en el instrumento para fabricar armas humanas destinadas a la milicia), Kali le ha comunicado que las dos deben perecer al cumplir el objetivo último de eliminar a Vecna y clausurar el nexo interdimensional. ¿Resultará verídico el relato de los acontecimientos de Kali? En cualquier caso, esta estrategia letal se opone totalmente a la perspectiva de Hopper, quien está dispuesto a todo para proteger a su hija, después de haber sufrido la pérdida de Sarah anteriormente.

Y, en cuanto a la mitología, hubo otro avance. Max, gracias a la determinación de Holly, encontró la forma de salir de esa realidad mental construída por Vecna y se pudo reencontrar con Lucas. Antes, sin embargo, exploraron un recuerdo enterrado de Henry: el momento en el que, cuando era pequeño, encontró a un adulto herido dentro de una mina que, mientras deliraba, intentó matarlo. ¿Recoloca esta experiencia a Henry como una víctima de una infancia difícil? ¿Y qué había dentro de ese maletín que Henry abrió tras matar a su atacante con una roca?
Respecto al ámbito sentimental, hubo más progresos significativos. Will, sabiendo que Vecna se aprovechaba de sus miedos, reveló su identidad ante sus allegados para impedir que empleara sus dudas internas en su contra (y ellos le brindaron afecto y respaldo). Karen, tras no conseguir rescatar a Holly, logró actuar de forma heroica al colaborar en el centro médico. Dustin y Steve resolvieron sus roces una vez que Dustin admitió que su actitud agresiva se debía a la tristeza por el fallecimiento de Eddie. Y, en una secuencia cargada de simbolismo, Jonathan y Nancy aceptaron que su noviazgo no prosperaba al tiempo que los muros de su entorno se derretían.

Cada uno de estos progresos se produjo siguiendo la línea de Stranger things: esto es, con los hermanos Duffer narrando cada circunstancia y táctica de un modo muy evidente, para que cualquier televidente consiga captar todos los pormenores (incluso si son de corta edad o carecen de nociones elementales sobre los clichés de la ciencia ficción). Además, supieron cómo entrelazar diferentes momentos. Me agradó particularmente la forma en que alternaron tres maniobras de huida a la vez: la de Max y Holly, la de Robin, Lucas y Max, y la de Nancy y Jonathan.
De forma parecida a lo ocurrido en el primer bloque de la entrega, se arrastran ciertos fallos. Los capítulos no logran validar que los Duffer invirtieran tres años en planificar, redactar, preparar, filmar y editar las piezas. La ambientación y el diseño visual son magníficos, pero la labor de dirección es algo pobre. El libreto es eficaz, aunque contiene fragmentos explicativos muy obvios y una revelación de identidad que era lo opuesto a la discreción que necesitaba Will. Además, con el apocalipsis aproximándose por culpa de Vecna, los despiadados militares resultan casi una molestia.

Sin embargo, considerando estos puntos, Stranger things continúa siendo sumamente entretenida dentro de su género de ciencia ficción comercial. Se muestra eficiente, decidida y, por fortuna, no permanece absorta en su propio universo narrativo como sucede con múltiples producciones de ciencia ficción pasadas. Fichajes de última instancia como Holly o Derek operan estupendamente y, ciertamente, no son culpables de que algunas interacciones se perciban infrautilizadas (por ejemplo, el vínculo entre los hermanos Wheeler y la unión de los cuatro amigos iniciales, que los Duffer consideran ya plenamente establecida).
Se valora que, en lugar de sucumbir ante la finalitis (esa tendencia de las ficciones a mostrarse definitivas durante cada instante de sus desenlaces), Stranger things mantenga la lógica y el esquema de las entregas previas. Después de todo, cualquier ciclo en Hawkins pudo representar el apocalipsis para nuestros apreciados protagonistas.