Un pacto rebaja de 53 a 8 años de cárcel la condena a la Manada de Castelldefels
Depredadores sexuales
Los acusados alcanzan un acuerdo con la Fiscalía y las víctimas y aceptan penas que van de los ocho a los tres años de prisión tras mostrar su arrepentimiento e indemnizar a las mujeres a las que violaron con 30.000 euros

Los cinco miembros de la Manada de Castelldefels debían ser juzgados este martes en la Audiencia de Barcelona por haber violado y humillado a tres mujeres y haber grabado a una cuarta y haber difundido el vídeo en su grupo de WhatsApp. Se enfrentaban a unas penas que iban de los 28 a los 53 años de cárcel por pertenencia a grupo criminal, agresión sexual y revelación de secretos. Sin embargo, el juicio se ha saldado por la vía rápida. Los procesados habían alcanzado un acuerdo el pasado viernes con las acusaciones –Fiscalía y las tres víctimas– y lograron una rebaja sensible de las penas que los deja al borde de la excarcelación después de casi tres años entre rejas.
Robert P., que afrontaba una condena de 45 años, vio cómo se le rebajaba la pena hasta los 8 años y 5 meses. A Alejandro R., alias el Cubano, que afrontaba 53 años de cárcel, aceptó una condena de 8 años y 3 meses. Esto supone una rebaja de 45 años. A José Miguel M. Le pedían 28 años y logró una condena de 6 años, el mismo castigo que pactó Orlando N. Para quien reclamaban una pena de 42 años de prisión. Y por último, David A.C que afrontaba 28 años de prisión que quedó en 3 años y 11 meses.
Las Fiscalía justifica el pacto para evitar revictimizar a las mujeres durante el juicio
Ante la posible incomprensión que pudiera causar una rebaja tan sustancial de la pena, la fiscalía salió al paso con un comunicado para justificar que el acuerdo pretendía evitar la revictimización de las mujeres durante el juicio. “Ha pesado mucho la necesidad de proteger a las víctimas, así como su voluntad de no ser revictimizadas sometiéndolas a la presión de este juicio”, indicó en el escrito difundido este martes. “La fiscalía también ha tenido en consideración el riesgo de una eventual suspensión del juicio, tras haber constatado que una de las víctimas está sufriendo una crisis postraumática que hacía inviable su presencia en el juicio, y las consecuencias que la prolongación del proceso penal habría provocado en la salud emocional de las víctimas”, añadió.

Una vez finalizó el juicio y el magistrado dictó la sentencia de forma oral, los acusados reclamaron ante el tribunal su inmediata puesta en libertad. Los jueces tomarán la decisión en los próximos días, si bien parece claro que el acusado que ha sido condenado a 3 años y 11 meses de cárcel tiene muchas posibilidades de ser excarcelado así como los condenados a 6 años de prisión porque ya habrían cumplido la mitad de la condena impuesta.
La Fiscalía y los abogados de las víctimas aceptaron una rebaja de penas tras aplicar a los acusados un atenuante de reparación del daño y de arrepentimiento. Los cinco procesados abonaron una indemnización de 30.000 euros a cada una de las tres mujeres a las que violaron y humillaron. Además, a una de ellas le pagaron 6.000 euros por los daños morales ocasionados y 3.000 euros a las otras dos. El acuerdo suscrito con las víctimas preveía que los acusados mostraran su arrepentimiento públicamente.
Los acusados han tomado la palabra para pedir perdón y cumplir con el acuerdo pactado
Los procesados subieron al estrado y se limitaron ratificar el acuerdo ante el magistrado con un monosílabo: “Sí”, respondieron. Sin embargo, una de las abogadas de las víctimas se quejó de que así no era cómo habían quedado y recordó que se comprometieron a mostrar su arrepentimiento. La sesión se interrumpió durante unos minutos y a la vuelta se repitió la escena, pero esta vez con los acusados pidiendo perdón. “Lo siento mucho por las molestias que pude causar. Hemos hecho un gran esfuerzo. Al menos he podido reparar el daño que he podido causar”, dijo Robert P. “Pido disculpas a ellas y a sus familias. He podido hacer lo posible para recaudar el dinero con préstamos a mis padres para poder reparar el daño causado”, indicó José Miguel. “Quiero mostrar mi más absoluto y total arrepentimiento y pedir perdón a las víctimas de corazón”, dijo David G. Por su parte, Alejandro R. Que era considerado el cabecilla que invitaba a las mujeres a su piso de Castelldefels para luego violarlas en grupo también expresó sus disculpas: “Me gustaría pedir perdón a las víctimas. Lo siento mucho y estoy muy arrepentido por todo”. El último en hablar fue Orlando. “Quiero pedir perdón a las víctimas y lo siento mucho”.
Según la sentencia, que ha sido aceptada por los acusados, “los integrantes del grupo acudían a la vivienda de Castelldefels con el conocimiento y voluntad de atentar contra la indemnidad sexual de las jóvenes, creando un clima de sometimiento que llegó a mermar e incluso anular la capacidad de reacción de las perjudicadas”. En el grupo WhatsApp, que bautizaron como K-Team y en el que llegaron a renombrar como La Manada 2.0 y a poner de foto de perfil la imagen de los violadores de Pamplona, se jactaban de sus agresiones.
Las víctimas acudían a Castelldefels pensando que iban a pasar una velada con Alejandro. Una vez en el piso aparecía el resto del grupo y daban de beber a la mujer para doblegar su voluntad y violarla en grupo. Las mujeres que seleccionaban tenían baja autoestima, eran vulnerables e incluso una de ellas tenía una discapacidad. Los mensajes de Whatsapp que intercambiaban ponían los pelos de punta así como las humillaciones a las que sometían a sus víctimas.
A una mujer llegaron a introducirle un botellín de cerveza por la vagina. Lo grabaron y lo difundieron en su grupo de WhatsApp. Otra de las mujeres fue tan alcoholizada por los acusados que se defecó encima y perdió el conocimiento. Ellos también lo grabaron y lo compartieron con los miembros del grupo. La comunidad estaba formada por 14 amigos. Algunos de ellos les llamaron la atención por lo que hacían, pero ninguno los denunció a la policía. Ahora, gracias al acuerdo pactado, se han librado de tener que declarar en el juicio.

