El psicólogo criminalista Juan Enrique Soto, pionero en el uso de técnicas psicológicas en investigaciones policiales, ha revelado detalles inéditos sobre su interacción con Miguel Carcaño, condenado por el asesinato de Marta del Castillo. En una entrevista, Soto explicó en COPE cómo las técnicas de hipnosis y la prueba P300 ayudaron a reforzar hipótesis sobre el paradero del cuerpo de Marta, un caso que sigue marcado por la incertidumbre y el dolor.
Una década de búsqueda
La escombrera de Camas: la hipótesis más sólida
La hipnosis aplicada a Carcaño tuvo como objetivo maximizar la posibilidad de recuerdo sobre posibles ubicaciones del cuerpo de Marta. Según Soto, “su cerebro reaccionó de forma estadísticamente significativa en tres estímulos que hacían referencia a la escombrera de Camas, en Sevilla”. Esta reacción neurológica coincidía con los análisis realizados previamente por los investigadores, aumentando la probabilidad de que Marta estuviera enterrada en ese lugar.
Durante la sesión, Miguel Carcaño describió con precisión un lugar que correspondía a la escombrera, proporcionando detalles que coincidían con los obtenidos por otros métodos de investigación. A pesar de este avance, las búsquedas realizadas en la zona no lograron hallar restos de la joven. “Es profundamente frustrante no haber podido encontrar el cuerpo a pesar de todo lo que hicimos”, confesó Soto.
El caso de Marta del Castillo, desaparecida y asesinada en enero de 2009, conmocionó al país por la crueldad del crimen y la posterior falta de colaboración de los implicados para localizar el cuerpo. Miguel Carcaño fue condenado a 21 años de prisión por asesinato, mientras que el resto de los acusados fueron absueltos o recibieron condenas menores. Desde entonces, las autoridades han realizado numerosas búsquedas basándose en testimonios y técnicas forenses avanzadas, pero todas sin éxito.
Soto también reflexionó sobre las limitaciones y retos de las técnicas psicológicas en casos de esta naturaleza. “No existen gestos universales que indiquen si alguien miente; cada persona tiene su propio diccionario de comportamientos. Lo que hacemos es estudiar esas señales únicas para detectar inconsistencias”, explicó.
El psicólogo, que dedicó una década de su carrera al caso de Marta, afirma que su prioridad siempre ha sido ofrecer respuestas a las familias de las víctimas. “Lo único que podemos prometerles es que no olvidamos, que seguimos atentos a cualquier nueva técnica o posibilidad, por remota que parezca”, aseguró Soto, quien ha dejado la Policía Nacional para dedicarse a la docencia y la investigación académica.
A pesar de los avances logrados en las investigaciones, el caso de Marta del Castillo sigue siendo un recordatorio de los desafíos a los que se enfrentan las fuerzas de seguridad y los investigadores en la búsqueda de justicia y verdad. Mientras tanto, el dolor de su familia permanece, acompañado por la esperanza de que algún día puedan recuperar sus restos y cerrar este capítulo de sufrimiento.

