Televisión

Bad Bunny contra Trump

A este punto hemos llegado en el mundo: Bad Bunny, un cantante portorriqueño, rapero, reguetonero, empuñando por toda arma un micrófono sampleador, viene a salvarnos la cara y la dignidad frente al abusón, racista, xenófobo, hispanófobo, incivilizado, bárbaro, aporafóbico, megalómano y salvaje Trump. La televisión llevará este momento a 212 millones de telespectadores del mundo hoy domingo 8 de febrero del 2026. Puede ser el día de una conciencia mundial de revuelta contra la inhumanidad y la indecencia. Somos más los que creemos que todas las pieles y acentos pueden convivir y prosperar libres al amparo de una misma y única ley, una ley compasiva, aconfesional y liberal, sin sectarismos. La actuación de Bad Bunny durante los quince minutos del intermedio de la Superbowl se erige hoy –a mi juicio– en algo más que el acontecimiento musical, artístico y mediático que venía siendo desde que Michael Jackson lo protagonizó en 1992: es hoy –así va el mundo– el acontecimiento político planetario de mayor magnitud. Bendita sea la madre de Bad Bunny, al que él dedica su actuación por esto: “El amor de mi madre me inculcó la seguridad de que yo tenía talento y valores para prosperar y ser buena persona”. Trump no podrá contra todas las madres del mundo.

Uclés y Reverte me parece que sostienen lo mismo, pero querrían el uno y el otro ser el único en haberlo dicho

DAVID UCLÉS. David Broncano ha recibido a David Uclés en La Revuelta . El escritor regaló al comediante una vara de varear olivos, por jiennenses ambos: un encuentro desenfadado, con el acierto de Broncano de haberle pedido a Uclés mirar a cámara y enviar un mensaje directo a Arturo Pérez-Reverte, que fue este: “No eres tú, soy yo”. Ha estado bien. No creo que Uclés sea estratega de su figura pública (¡eso le erigiría en un publicitario mayor que los creadores de Filomatic o Marlboro!), sino un idealista lírico con lira (quizá delito más grave). Al final, en lo referente a este fatigoso careo, he llegado a la conclusión de que estamos ante dos escritores de masas de dos generaciones de españoles que sostienen lo mismo (formulado de maravilla por otro magnífico escritor, Julio Llamazares, en la dedicatoria de su último libro sobre la Guerra Civil, El viaje de mi padre : “A los que perdieron la guerra, de uno y otro bando”), así que quizá sea solo que el uno y el otro preferirían ser el único en haberlo dicho. – @amelanovela

Víctor Manuel Amela Bonilla

Víctor Manuel Amela Bonilla

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Soy un barcelonés charnego, con genes forcallanos y alpujarreños. Soy periodista y escribo en Guyana Guardian desde 1984. He publicado tres novelas y criado a dos hijos, Adrià (20) y Max (17). ¿Política? Un día mereceremos no tener presidentes ni gobiernos ni leyes. Creo en la imaginación creadora, el “anima mundi”. Y me digo que, ya que estamos vivos, ¡alegrémonos!

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