Marta Belmonte sostiene que el término
Entrevista
La intérprete de Barcelona analiza la evolución de su papel después de haber cumplido más de dos años en la conocida ficción de Antena 3.

La actriz Marta Belmonte en una foto de estudio (2026)

Afincada en Madrid desde hace tiempo y con una trayectoria de más de veinte años en el sector, Marta Belmonte (Barcelona, 1982) se ha transformado en una de las caras frecuentes de la sobremesa en televisión por su rol principal en la exitosa producción de Antena 3, Sueños de libertad, a la cual se sumó hace un par de temporadas. Durante el pasado mes, la obra obtuvo un 14,2% de cuota de pantalla y 1,3 millones de seguidores, reafirmándose como el drama con mayor audiencia de la pequeña pantalla.
Esa repercusión mediática se ha extendido igualmente a las plataformas digitales, donde los admiradores han generado grandes corrientes sobre la faceta amorosa de Marta de la Reina (rol encarnado por Belmonte), sucesora de una estirpe definida por la autoridad, los sacrificios y los obstáculos de sostener un vínculo con otra mujer en los años cincuenta.
Mediante apelativos como #Mafin,, que denominó el relato de Marta con Fina (encarnada por Alba Brubet), o #Marloe,, surgida a raíz de un reciente idilio de la figura central con Cloe (Antea Rodríguez), el intercambio en redes ha expandido la vigencia de la trama fuera de la pantalla.

Me ha resultado sumamente llamativo que no se propusiera un paso sencillo entre ambos vínculos.
A pesar de que el romance inicial concluyó, el fervor de los fans no se ha desvanecido, al igual que ocurre con el trámite de separación que experimenta la figura principal, quien, de acuerdo con lo que comenta en su charla con Guyana Guardian, se encuentra aún lejos de solucionarse totalmente. “Creo que está todavía en camino. No es algo cerrado, para nada. Está viendo cómo se hace y un poquito está en ello todavía”, indica.
Más que una sustitución de pareja, para la actriz catalana el nuevo vínculo amoroso de su personaje representa un tipo de atracción, de enamoramiento y de acercamiento diferente. “Me ha parecido muy interesante que entre las dos relaciones no se planteara una transición fácil, algo así como: 'a rey muerto, rey puesto'”, afirma la intérprete, quien a su vez destaca los rasgos de Cloe en la ficción. “Me gusta la entidad que tiene”, asegura.

Al margen de la trama y de forma inevitable, Belmonte se ha convertido para parte del público en un referente dentro del colectivo LGTBI. La actriz celebra que haya espectadores que puedan verse reflejados en una ficción que da visibilidad a distintas formas de amar, aunque prefiere relativizar el peso de esa etiqueta.
“Más allá de que es un personaje gay, que evidentemente ya es una representación en sí, no podemos pretender que sea el santo grial de la representación. Al final, representa a una persona dentro del colectivo”, manifiesta la intérprete. “Sostengo que nada logra simbolizar la pluralidad o la variedad presente en un mismo grupo. Jamás es posible dejar satisfechos a todos los integrantes.
