Televisión

Álex González: “La tecnología me genera ansiedad porque en pocos años nos pillará descolocados a los de cierta generación”

Entrevista

El actor protagoniza 'Day One', un thriller tecnológico ambientado en el Mobile World Congress de Barcelona que Prime Video estrenará el 13 de marzo

Álex González

Álex González

GTRES

Tras consolidarse como uno de los actores más reconocibles de su generación, Álex González (Madrid, 1980) sigue ampliando registros y desafiando etiquetas. Alcanzó una enorme popularidad con El Príncipe, que le situó en primera línea de la ficción española, y ha encadenado después proyectos como Vivir sin permiso, demostrando solvencia tanto en el drama como en el thriller. Ahora se adentra de lleno en el terreno del suspense tecnológico con Day One, serie ambientada en Barcelona durante la celebración del Mobile World Congress, que se estrena el 13 de marzo en Prime Video y posteriormente en 3Cat.

En la serie interpreta a Ulises Albet, un prodigio de la informática que regresa a Barcelona para enfrentarse a su pasado y a las implicaciones éticas de un avance tecnológico que ya no pertenece al futuro, sino al presente. En una pausa del rodaje de la ficción, el actor habló con Guyana Guardian sobre este nuevo reto, su relación con la tecnología y el viaje emocional de un personaje que cuestiona hasta dónde estamos dispuestos a llegar.

Ulises Albet es un genio tecnológico que ha decidido apartarse del sistema. ¿Quién es realmente este hombre cuando arranca la serie?

Day One es, ante todo, un thriller tecnológico. Ulises es un amante de la tecnología, con muchas aptitudes. Junto a su socio y mejor amigo, Samuel -al que interpreta Asier Etxeandia-, desarrolla una aplicación capaz de traducir emociones al lenguaje matemático. Pero un suceso relacionado con su hermana pequeña relacionado con no poner límites a la tecnología marca un antes y un después en su vida. A partir de ahí, decide retirarse: abandona la ciudad, el sector tecnológico y se retira a una masía. 

No se convierte en alguien “anti-tecnología”, pero sí toma conciencia de los riesgos que implica no poner límites, especialmente en lo que respecta a la privacidad. Se transforma en una especie de divulgador de esa idea. Ese es el punto de partida. Cuando algo ocurre, se ve obligado a regresar a Barcelona y a enfrentarse no solo a su pasado, sino también a lo que ayudó a desarrollar y que ahora el personaje de Jordi Mollà está utilizando de una manera inapropiada. Ahí nace el conflicto.

“Además de entretener, 'Day One' deja esa pequeña semilla para que pensemos un poco más en cómo protegemos nuestra privacidad y qué uso hacemos de lo digital”

¿Qué te sedujo del proyecto para decir que sí?

Fue un conjunto de cosas. El personaje me interesaba, pero también quién dirigía la serie, cómo se estaba produciendo, el reparto, y el hecho de que fuera para Prime Video.A veces te gusta mucho el personaje pero no el resto del proyecto, o al revés. Aquí encajaba todo: directores, productores, compañeros y plataforma. Creo que es un producto muy apetecible y siempre tengo muy presente que trabajamos para el público. Además, no es solo un thriller: es un thriller muy conectado con la actualidad. Habla de algo que ya forma parte de nuestras vidas —la inteligencia artificial, las redes sociales— y lo hace desde el entretenimiento. Tiene acción, intriga, algo de romance… Es fácil que el espectador lo disfrute.

La serie plantea un mundo apenas un paso más avanzado que el nuestro. ¿Es optimista o pesimista respecto al impacto de la tecnología?

Yo diría que es optimista, aunque la serie no juzga. Presenta la tecnología de forma bastante neutra. En el fondo, lo que pone sobre la mesa es la conducta humana. La tecnología no es buena ni mala en sí misma; depende del uso que hagamos de ella. Y creo que la serie deposita confianza en nuestra capacidad de elegir bien. No es una ficción que pretenda aleccionar. Está hecha para entretener, para pasar un buen rato. Pero, de paso, invita a reflexionar sobre cómo usamos el móvil, las redes o herramientas como la inteligencia artificial. De hecho, mientras rodaba, yo mismo empecé a cuestionarme ciertas cosas. El gran cambio es que todo evoluciona de forma exponencial. Antes hablábamos de “cuando eso llegue”. Ahora, cuando lo dices, ya ha llegado. En las primeras versiones del guion se hablaba de un futuro cercano; hoy, eso ya es presente.

¿Cómo es su relación personal con la tecnología?

No me asusta la tecnología; me asusta mi desconocimiento. Tengo la sensación de que existen muchísimas posibilidades que no controlo. Es como si te dicen “dibuja lo que quieras” y solo te dan un lápiz, sin saber que existen veinte colores más. ¿Cómo vas a imaginar todo lo que puedes hacer si no conoces las herramientas? Con muchas tecnologías, como hora la Inteligencia Artificial, me pasa algo parecido. Sé que tiene un potencial enorme, pero no lo controlo. Y eso me genera un poco de ansiedad, sobre todo pensando que en pocos años todo puede cambiar muchísimo y pillarnos descolocados a los de cierta generación. Por eso quiero formarme más.

Frente a Ulises está el personaje de Jordi Mollà, que hace un uso discutible de la tecnología. ¿Funciona como advertencia? ¿Tiene algo de Elon Musk?

No me recuerda a Elon Musk. Desde un punto de vista clásico de guion, Ulises y su personaje pueden parecer antagonistas, pero la serie está bien escrita porque no hay buenos y malos absolutos. Cada personaje tiene sus circunstancias. Lo que plantea su personaje es un dilema muy actual: para disfrutar de las ventajas de la tecnología, ¿qué estamos dispuestos a dar a cambio? Por ejemplo, ¿cederías datos sobre tu cuerpo como constantes vitales o muestras de sangre si eso permitiera anticipar una enfermedad? Ahí la frontera entre lo correcto y lo incorrecto se vuelve muy difusa. Y eso es lo interesante: obliga al espectador a posicionarse y a ser un poco más consciente del uso que hace de estas herramientas.

En formato serie, el viaje del personaje es más largo que en una película. ¿Qué le ha permitido eso como actor?

Ulises recorre lo que podríamos llamar el “camino del héroe”, pero en un sentido emocional. No se trata de salvar el mundo físicamente, sino de salvarse a sí mismo. Al inicio está cerrado, emocionalmente bloqueado. A lo largo de la serie, y especialmente en una secuencia muy hermosa relacionada con su hermana, asistimos a su apertura. Su heroísmo consiste en permitirse sentir, en abrir el corazón. Me gusta esa idea de héroe vinculada no a la épica clásica, sino a una masculinidad más emocional, más vulnerable.

¿Tiene alguna carga simbólica que se llame Ulises?

Nunca lo he hablado directamente con la guionista y showrunner Cristina Pons, pero a mí me encanta la conexión con el Ulises de Homero. Es un nombre con peso, inevitablemente evoca viaje, regreso, transformación. Yo sí lo relaciono con esa dimensión clásica.

Por último, ¿Por qué recomendaría ver Day One?

Porque es una serie con muchos elementos con los que es fácil conectar. Hoy en día lo que más valoro es algo que me entretenga de verdad. A veces pasamos más tiempo eligiendo qué ver que viendo algo. Tengo la certeza que quien apueste por Day One va a pasar un buen rato: tiene acción, intriga y habla de algo muy familiar  como la tecnología. Y, además de entretener, deja esa pequeña semilla para que pensemos un poco más en cómo protegemos nuestra privacidad y qué uso hacemos de lo digital.

Se graduó en Periodismo por la UAB. Trabaja como redactor en Guyana Guardian desde 1987. En el presente desarrolla su labor en los apartados de Series, Televisión y Gente.

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