Sociedad

Sanidad reconoce la covid persistente como una enfermedad crónica

“Una gran victoria”

Los enfermos podrán contar ahora con un flujo asistencial definido y coordinado

Dos pacientes de covid persistente, durante un ensayo clínico realizado en Can Ruti en el 2022 

Dos pacientes de covid persistente, durante un ensayo clínico realizado en Can Ruti en el 2022 

Àlex Garcia / Propias

Son muchos (2,4 millones de personas en España, según se estima a partir de un estudio publicado en el 2024 en la revista Nature Medicine) los ciudadanos que tras infectarse con el SARS-CoV-2 desarrollaron lo que se conoce como covid persistente. Este colectivo de enfermos arrastra un sinfín de síntomas –fatiga extrema, dolor articular, fallos de memoria, afonía, pérdida de olfato, de gusto, problemas digestivos, caída del cabello y un largo etcétera- que dificultan sobremanera su día a día, convirtiéndose en muchos casos en invalidantes; y un porcentaje alto convive con esta sintomatología desde hace cinco años, tras haberse contagiado en la primera ola de la Covid-19. Pues bien, tras tanto tiempo de sufrimiento y malas noticias, acaban de recibir una de buena: Sanidad ha reconocido la patología como una enfermedad crónica compleja.

Lo hizo el Consejo Interterritorial de Sanidad tras una votación celebrada el pasado viernes, integrando la patología dentro del flujo asistencial del paciente crónico complejo.

Para nosotros es una gran victoria”

Sílvia Soler

Portavoz de la asociación de afectados en Catalunya

“Para nosotros es una gran victoria”, afirma a Guyana Guardian Sílvia Soler, portavoz de la asociación de afectados en Catalunya, una de las ocho –entre estas, Aragón, Baleares, Canarias o Madrid- que ha hecho posible este avance. En un comunicado conjunto señalan que gracias a este reconocimiento, “los enfermos podrán acogerse a un flujo asistencial definido y coordinado, donde se contemplen las diversas especialidades médicas que requieran ser parte de la atención y el diagnóstico de los enfermos”.

Este flujo asistencial era inexistente hasta ahora (y todavía lo es: falta desarrollar un protocolo de atención común para toda España). En la actualidad –explica a este diario Gemma Torrell, médica de familia y una de las autoras del protocolo sobre covid persistente que impulsó Salut-, la manera de atender a los enfermos es muy dispar. “Hay lugares que tienen itinerarios más marcados y otros que ni tan siquiera tienen. Este reconocimiento obligará a todo el sistema a hacer itinerarios que sean similares en todas las regiones, lo que puede ordenar todo lo que está ocurriendo ahora, evitando que los pacientes vayan de un lugar a otro, del hospital al CAP y viceversa”.

Torrell defiende que la aceptación de la patología como una afección crónica comportará además una mejor coordinación de los profesionales de la atención primaria “con el segundo nivel de atención gracias a unos itinerarios más claros en cada territorio, hospital y región sanitaria”. “Eso hará que podamos atender de manera más coordinada al paciente”, subraya.

Sostiene, además, que supondrá “un reconocimiento a la enfermedad y las personas que la padecen”. En este sentido, todavía hoy –recuerda Sílvia Soler- hay enfermos que se topan con médicos “que no saben de qué les estás hablando cuando mencionas la covid persistente”.

Asimismo, y gracias al reconocimiento de la patología como crónica, los enfermos también podrán beneficiarse “del seguimiento de esta enfermedad multisistémica, valorando su evolución, la interacción con otras patologías preexistentes o nuevas, adaptando y actualizando la atención y el tratamiento”, subrayan las asociaciones en su escrito. En este punto, cabe recordar que tras cinco años, la enfermedad, que hoy no tiene cura, no cuenta aun con un tratamiento específico.

“Quizás ayude también a poder acceder a incapacidades y discapacidades que ahora no se otorgan”, añade Sílvia Soler, “evitando la judicialización de los procesos de incapacidad”, agrega el comunicado de las asociaciones, que destacan también, como otro aspecto crucial, la implementación correcta de códigos de registro de la covid persistente. “A nivel macro, esto permitiría conocer la dimensión del problema”, arguyen. Y a nivel micro –continúan-, “daría la oportunidad a los enfermos de acogerse a los recursos que ofrezca la estrategia nacional de enfermos crónicos complejos”.

Tras la votación del pasado viernes en el Consejo Interterritorial de Sanidad (en la que también se reconoció como patologías crónicas a la celiaquía, el dolor crónico no oncológico y las secuelas de la polio), los afectados ya tienen el reconocimiento de enfermos crónicos. Pero queda mucho camino por recorrer. Para empezar, no hay un calendario de implementación del nuevo protocolo. En su elaboración, los pacientes quieren estar presente. “Tenemos que remar para poder entrar en el grupo de trabajo para desarrollar los protocolos adecuados”, defiende Sílvia Soler. Ese es ahora su gran objetivo. Después, que el nuevo flujo asistencial para los afectados sea una realidad lo antes posible.

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