El novedoso tratamiento contra la depresión posparto: la estimulación transcraneal
Los avances tecnológicos
El hospital Clínic usará esta técnica antes de que acabe el año y será para casos concretos en los que no funcione o no se quiera tomar medicación

La estimulación magnética transcraneal ya se usa en depresión

Tristeza persistente, fatiga extrema, ansiedad, dificultad para establecer vínculo con el bebé. Un 15% de las mujeres en España pasa por una depresión tras dar a luz. Y a los medios con que cuentan los profesionales para tratarla se está empezando a sumar una técnica que ya se emplea en otros cuadros depresivos, así como en patologías neurológicas como el parkinson: la estimulación magnética transcraneal (TMS, del inglés Transcranial Magnetic Stimulation). El hospital Clínic de Barcelona empezará a usar este método no invasivo antes de final de año para tratar a mujeres con depresión posparto.
La TMS es la terapia que tiene más validez a nivel científico, apunta Alba Roca, psiquiatra y jefa de la Unidad de Salud Mental Perinatal del Hospital Clínic de Barcelona. Y aunque ya se usa en “depresión resistente”, Roca asegura que es cuestión de tiempo que se popularice su uso.
Esta terapia no afecta el feto ni a la lactancia; “es una herramienta más para casos específicos”
También lo considera así Elena Muñoz, profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC y coinvestigadora del grupo Cognitive Neuroscience and Applied Data Science Lab (NeuroADaS Lab). También es una de las fundadoras del Instituto UNNE de Neuroestimulación, que presta servicio en el hospital universitario HLA Moncloa y en el que se ofrece la TMS. “Una depresión hay que trabajarla con psicoterapia y con un estilo de vida saludable, pero la estimulación puede ser un superempujón para avanzar en la recuperación”, apunta la experta.
La jefa del Clínic explica que en población perinatal no solo en posparto, sino también en embarazadas, se está estudiando mucho porque hay mujeres con depresión moderada o grave que no quieran tomar fármacos o que no responden al tratamiento o no lo toleran bien. Para ellas, la TMS sería una “buena indicación”. Pese a esto, Roca apunta que introducir esta técnica no significa que los fármacos estén contraindicados.
Entre 20 y 30 sesiones
La psiquiatra Alba Roca explica que se sigue el protocolo de depresión en cuanto a sesiones. Normalmente, la terapia consiste en unas 20 o 30 sesiones que suelen ser diarias. Hay diferentes intensidades: puede ser de unos minutos o de tres cuartos de hora. Y la respuesta es similar a la que se consigue con los antidepresivos en los que a las dos o tres semanas empieza una mejora inicial y a las cuatro o seis semanas debería haber una respuesta “más completa”. Elena Muñoz señala la importancia de seguir con la terapia las sesiones pautadas, aunque se note mejoría para que sea eficaz y hace un símil con los antibióticos: hay que concluir el tratamiento a pesar de remitir los síntomas. Y asegura que en depresión farmacorresistente con esta técnica hay una tasa de mejora del 80 %. Por eso, cree que en los próximos años va a ser muy implantada. La doctora Muñoz asegura que esta técnica mejora la calidad de vida de las mujeres.
Desde el Clínic recuerdan que la estimulación no afecta a nivel fetal ni en la lactancia, pero también que es importante entenderla como una herramienta más y “para casos específicos”. “Es para todo tipo de mujeres, pero deben tener un episodio depresivo grave del mismo modo que para una depresión leve no daríamos un fármaco”, señala Roca. Quedarán excluidas las mujeres que tengan un problema neurológico o que lleven implantes en la cabeza o marcapasos, por ejemplo.
En la TMS, la bobina encima del cuero cabelludo genera un campo magnético que “modula la actividad neuronal”, explica Roca. En la zona cerebral en la que induces esta corriente eléctrica se modula la actividad neuronal. Previamente, se había usado en neurología, en párkinson, migraña u otras alteraciones, explica la psiquiatra. Y ya se está usando en depresión en población general.
En la zona cerebral en la que induces la corriente eléctrica se modula la actividad neuronal
A pesar de lo prometedor de la técnica, en España hay poca experiencia de TMS para depresión posparto. Se conoce mucho más el uso en el ámbito de la investigación y “se está introduciendo como una opción futura”, explica Roca, que señala que aún faltan estudios, pero que eso no quiere decir que no sea eficaz.
En el Clínic antes de acabar el año se empezará a usar esta técnica no solo para la población que atiende la unidad de Roca, sino también en pacientes que la tengan indicada por depresión o por trastorno obsesivo.
Dispondrán de una máquina para todo el servicio, por lo que estiman que la podrán emplear en una o dos pacientes al día y que unas 15 o 20 tendrán acceso al servicio. La depresión perinatal constituye la mitad de diagnósticos que se tratan en la unidad del Clínic. Son algo más de 100 pacientes al año. Roca apunta, no obstante, que hay que tener en cuenta que la depresión es variable y que en los casos leves posiblemente esta técnica no sería la primera indicación.