La primera gran base de datos poblacional para entender la situación de la salud mental en Catalunya, impulsada por el hospital Clínic-Idibaps, revela que del 2010 al 2019 la cifra de consultas en la atención primaria se multiplicó por dos (101%). En el mismo periodo la prescripción de antidepresivos se multiplicó por cinco, y los expertos intuyen que desde la pandemia el crecimiento es todavía superior.
¿Cuáles son las causas del sustancial incremento en el consumo de estos fármacos? Los especialistas –que sostienen que en general la prescripción es adecuada y responsable– apuntan a dos factores principales: el aumento de los problemas de salud mental y el déficit de profesionales de la salud mental. Acceder a un psiquiatra o psicólogo supone una espera de 77 días de media en España, según el último Barómetro Sanitario del CIS. Psicólogos y psiquiatras.
Más de un tercio de la población española padece algún problema de salud mental, siendo los más prevalentes los trastornos de ansiedad del sueño y los depresivos. En el 2023 se registraron 355,9 trastornos mentales y de comportamiento por cada 1.000 habitantes (casi un 30% más que en el 2016), indica el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2024.
En Catalunya, la incidencia de bajas laborales por problemas de naturaleza psiquiátrica ha aumentado un 70% en los últimos cinco años, y en el 2024 se registraron casi 5 incapacidades por este motivo por cada 100 personas.
Es habitual que vaya gente a la atención primaria solo porque ha cortado con la pareja”
Ante este panorama, el SNS tiene en plantilla a unos 3.500 psicólogos con especialidad sanitaria, lo que representa una ratio de 5,8 profesionales por cada 100.000 habitantes, cuando la media europea se sitúa en torno a 18. En la última convocatoria se adjudicaron 280 plazas de psicólogo interno residente (entre 3.929 aspirantes), mientras organizaciones profesionales y autoridades sanitarias calculan que sería necesario un incremento en 400 plazas anuales para llegar a enjugar el déficit.
“Datos en mano, hacen falta más profesionales de psicología clínica, lo que ayudaría a una cierta contención del uso de antidepresivos”, afirma Josep Antoni Ramos Quiroga, jefe de Psiquiatría del Vall d’Hebron.
Eduard Vieta, jefe de Psiquiatría y Psicología del Clínic
“Los casos que no son graves se están tratando con antidepresivos porque a veces es la única manera de abordar la demanda de ayuda por el malestar emocional y la atención primaria no dispone de tiempo”, argumenta Eduard Vieta, jefe del servicio de Psiquiatría y Psicología del hospital Clínic de Barcelona. “La única manera que tienes de abordar el caso si no tienes psicólogo ni recursos suficientes es dar un antidepresivo, que no está mal recetado, pero hay otras posibilidades mejores”, precisa. Es cuestión de dinero.
La psicoterapia, que requiere personal y tiempo, es mucho más costosa que el tratamiento farmacológico que puede limitarse a 3 euros al mes. “Coste-eficacia, probablemente no lo están haciendo tan mal los compañeros de la primaria” al recetar antidepresivos, resume Ramos Quiroga, elegido presidente de la Asociación Española de Psiquiatría.
“Lo que nos preocupa de estos datos no son las prescripciones excesivas, sino lo que hay detrás, que es que está aumentando el malestar emocional”, afirma Vieta, que apunta a factores educativos. “Antes, los niños tuvieron una vida más dura, pero salieron más preparados para lo posterior. Estaban en la calle, tenían que competir con sus hermanos... Ahora estamos sobreprotegidos, tenemos garantizada la alimentación, la educación, la sanidad. Son cosas buenas, pero también hay más obesidad, por ejemplo, y los estudios universitarios no garantizan encontrar un trabajo de nivel como sucedía antes”.
Según Vieta, tenemos menor tolerancia al infortunio y esto incrementa la demanda de fármacos. “Cuando era joven, no venía mucha gente a la consulta porque le había dejado el novio o la novia. Ahora es habitual que vaya gente a la atención primaria porque ha cortado con la pareja, y se han medicalizado cosas de la vida que no deberían”, argumenta.
Más profesionales en psicología clínica ayudarían a una cierta contención en los antidepresivos”
Pero no existe una prescripción inadecuada de forma generalizada, a juicio de Ramos Quiroga. “Cuando una persona llega a los servicios de salud mental, ya sean comunitarios u hospitalarios, si recibe un antidepresivo, es porque necesita un antidepresivo”, afirma, y critica la estigmatización a que están sometidos estos fármacos: “¿Cuánto ha incrementado el uso de medicamentos oncológicos? Probablemente, ha aumentado de manera importante, o incluso mayor. Nadie discute su utilidad ni si se han de dar o no y, en cambio, siempre se pone el foco en lo que hace a salud mental. Esto, en el fondo, genera un cierto estigma o discriminación respecto a otras patologías”. Pero sus efectos beneficiosos son reales, remarcan los especialistas. De ahí su uso generalizado.
Redes sociales
El tercer factor
Los medicamentos para tratar la depresión y similares aparecen en los años 50 del pasado siglo. “Quiere decir que en los años 40, 30 o 20, solo por una depresión igual pasaban muchos años de su vida hospitalizados en un psiquiátrico”, apunta el doctor Ramos Quiroga. “Lo que ha permitido que las personas vivan en comunidad y puedan tener una vida el máximo de plena posible para la disfunción que puede causar su patología es disponer de tratamientos o terapias altamente eficaces como estos medicamentos”, prosigue. Según Eduard Vieta, su consumo aumenta –además de por falta de psicoterapeutas y aumento del malestar– por el consumo de drogas y los efectos de las redes sociales: “Si antes te hacían ‘bullying’ 4 personas, ahora te lo pueden hacer 400. Es un factor estresante multiplicado exponencialmente”.


