La cifra es abrumadora. Faltan más de 50.000 plazas de residencias para atender a los dependientes severos (Grado II) y grandes dependientes (Grado III), personas que precisan atención constante y que el sistema de dependencia no se lo proporciona en el hogar.
Así lo indica el informe elaborado por la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, realizado con los datos del Ministerio de Derechos Sociales. Según estos, hay en lista de espera de ser atendidas 32.842 personas con Grado II y 15.686 con Grado III, más 57.091 pendientes de valorar, que previsiblemente obtendrán uno de esos grados. Si se aplica el porcentaje de personas atendidas en residencias (34% de grado III y 21% de grado II) la demanda actual de un servicio residencial en plaza concertada o prestación vinculada sería de 32.241 personas en situación de dependencia severa o gran dependencia.
A estas cifras hay que sumar unos 20.000 planes individuales que determinan una residencia para el dependiente no efectivas aún. “De ahí la estimación de que serían necesarias no menos de 50.000 plazas residenciales solo para atender la demanda de la lista de espera de la dependencia”, señalan desde esta entidad presidida por José Manuel Ramírez.
La ocupación total alcanza el 82.4% de las plazas (339.065 personas usuarias). Las comunidades con mayor déficit de plazas son Andalucía y Valencia, con 36.327 y 26.929 respectivamente, seguida de Catalunya (15.761). Mientras que en siete autonomías hay un exceso de plazas, destacando Castilla y León, con 16.712, y Castilla-La Mancha (7.740).
Cinco comunidades revelan una ocupación casi completa de sus plazas residenciales, con porcentajes superiores al 95%: Extremadura, Canarias, Castilla-La Mancha, Baleares y Madrid. Mientras que otras tienen porcentajes muy bajos, lo que sugiere una inadecuada distribución de sus plazas residenciales o un elevado coste de las mismas que las hace inaccesibles para buena parte de quienes las necesitan, como Asturias, País Vasco y la Comunidad de Valencia.
La atención en el hogar, una quimera: la media de horas de atención y cuidados solo alcanza 23,8 horas mensuales
El 71,1% de las plazas residenciales de personas mayores son de financiación pública, un total de 292.986, frente a las 119.123 exclusivamente privadas. Las plazas de financiación pública incluyen a las plazas en centros públicos, a las plazas concertadas en centros privados, y a las plazas que se financian con la prestación vinculada al servicio.
Pero, ¿para qué crear más plazas de residencia cuando el objetivo es que las personas dependientes permanezcan en su hogar como señala la estrategia de desinstitucionalización aprobada en 2023? La respuesta que dan desde la entidad mencionada, referente del mundo de los servicios sociales, es que no se han dado pasos para conseguir ese objetivo y denuncian que no se están reforzando los servicios de atención domiciliaria, vital para esa desinstitucionalización.
El exponente máximo de esa estrategia es la ayuda a domicilio. Pero, en 2023 este servicio solo tenía una cobertura de 5,8%, “solo ocho décimas más que en el año previo a la pandemia”, dicen. Por otra parte, la media de horas de atención y cuidados solo alcanza 23,8 horas mensuales, ni siquiera tres horas más que en el año 2012.
“Estos datos tan pobres y la escasa evolución que registran en los últimos años, impiden avanzar en la estrategia de desinstitucionalización, sin que su coste recaiga sobre las propias personas o sus familiares, y casi siempre en perjuicio de la vida personal y de la conciliación de quienes suelen ser de manera abrumadora quienes proporcionan estos cuidados: las mujeres”, señala Ramírez.
