Ana Polo: “Es un mito pensar que a los 40 años resulta fácil lograr un embarazo”
Reproducción asistida
La experta analiza los factores clave de la reproducción asistida e incide en la importancia de ofrecer información clara a la ciudadanía, en un contexto de maternidades y paternidades tardías

La Dra. Ana Polo es Directora del Servicio de Medicina Reproductiva de la Fundació Puigvert‑Hospital de Sant Pau.

Ana Polo, con más de 30 años de experiencia en reproducción asistida, dirige el Servicio de Medicina Reproductiva de la Fundació Puigvert‑Hospital de Sant Pau. Este centro es uno de los cuatro de referencia en Catalunya –junto con Vall d’Hebron, Clínic y Trueta– que ofrecen técnicas de reproducción asistida, incluida la fecundación in vitro (FIV) dentro del sistema público de salud.
La experta aborda con Guyana Guardian los factores que determinantes en los tratamientos de reproducción asistida e incide en la importancia de proporcionar a la ciudadanía información clara, especialmente en un contexto de maternidad y paternidad cada vez más tardías.
¿Cuándo se debería plantear una pareja o mujer soltera recurrir a algún tipo de reproducción asistida?
Una pareja que mantiene relaciones sexuales con regularidad y que tras un año no consigue que la mujer se quede embarazada puede considerarse que presenta un problema de esterilidad. En ese caso, es recomendable acudir a un especialista en medicina reproductiva para realizar un estudio inicial sencillo. En la mujer, una analítica hormonal y una ecografía y, en el hombre, un seminograma.
No obstante, si la mujer tiene 35 años o más, no es necesario esperar un año. A los seis meses ya conviene consultar si existe algún problema. Tampoco es preciso esperar cuando se conoce de antemano alguna patología que pueda afectar a la fertilidad (endometriosis, síndrome de ovario poliquístico, antecedentes masculinos como paperas, cirugía por tumor testicular u otras alteraciones). En el caso de mujeres sin pareja, una vez que tienen clara la decisión de ser madres, el factor pronóstico más importante es la edad.

Los 35 años se perciben en la mujer como un punto de inflexión, ¿mito o realidad?
A partir de los 35 años comienza el descenso de la fertilidad en la mujer, que no en los hombres. Desde los 38 este declive se acentúa y, a partir de los 40, es tan marcado que en la sanidad pública ya no se realizan técnicas de reproducción asistida con óvulos propios. Por ello, es un mito pensar que a los 40 años resulta fácil lograr un embarazo, ya sea de forma natural o recurriendo a una FIV.
Con frecuencia, la falta de información dificulta la toma de decisiones. A los 35 años se produce un punto de “inflexión biológico”. Por un lado, está el reloj biológico, que marca la edad y la calidad de los óvulos, y por otro el reloj social, ya que muchas mujeres aún no se plantean la maternidad porque priorizan otros proyectos vitales.
Con la edad, aumentan los abortos y disminuye la probabilidad de tener un recién nacido sano
¿Cómo influye la edad en la probabilidad de conseguir un embarazo?
La etapa de mayor fertilidad se sitúa entre los 20 y los 25 años, con una probabilidad de embarazo por ciclo cercana al 25%. Esta probabilidad desciende aproximadamente al 15% a los 30 años, al 5% a los 40 y por debajo del 1% a partir de los 45. Además, no solo cuesta más conseguir un embarazo con la edad, sino que aumenta de forma significativa la tasa de abortos y disminuye la probabilidad de tener un recién nacido sano. Entre los 40 y los 44 años, el riesgo de aborto supera el 50%.
¿Qué recomienda a partir de los 35?
Los 35 años pueden considerarse el momento oportuno para realizar una valoración y planificar los deseos reproductivos: conocer la reserva ovárica, plantear la congelación de óvulos... Los 35 sí son un “precipicio” del declive y pueden ser el punto de inflexión biológico para la toma de decisiones, ya que más adelante la única opción puede ser recurrir a óvulos de donante.
Décimo aniversario
La maternidad sin pareja masculina en la sanidad pública catalana
Se cumplen diez años del programa pionero que garantizó a mujeres sin pareja masculina el acceso a técnicas de reproducción asistida en igualdad con las parejas heterosexuales con problemas de esterilidad. El programa se centralizó en el Hospital de Sant Pau y la Fundació Puigvert, que puso a disposición un banco de semen propio integrado en el sistema público. Entre 2016 y 2020, el centro recibía unas 50 solicitudes mensuales; tras la pandemia, esta cifra aumentó a entre 70 y 80 al mes, alcanzando cerca de 900 solicitudes anuales en 2025.
¿Cuándo se recomienda la congelación de óvulos?
Congelar óvulos es congelar posibilidades, no promesas. Puede indicarse por motivos médicos o de forma electiva, cuando se desea retrasar la maternidad. Desde el punto de vista médico, se recomienda antes de tratamientos que pueden dañar el ovario, como la quimioterapia, mujeres con endometriosis u otras patologías ováricas. En la preservación electiva, la decisión suele estar relacionada con el deseo de posponer la maternidad por motivos personales, laborales, económicos o, con frecuencia, por no tener pareja masculina. De hecho, entre el 80% y el 90% de las mujeres que recurren a la congelación de óvulos lo hacen porque no tienen pareja masculina.
Cuanto antes se congela, mejor es la calidad de los óvulos y mayores las probabilidades futuras. La congelación electiva es la única manera de “detener” el paso del tiempo. Es una acción “preventiva” que equivaldría a una “seguro de fertilidad” pero no de embarazo.
¿Por qué tan pocas mujeres recurren a sus óvulos congelados?
Solo entre un 10% y un 20% de las mujeres que congelan óvulos llegan a utilizarlos. Las razones son variadas: algunas encuentran pareja y tienen hijos de forma espontánea; otras encuentran pareja, pero deciden no tener hijos; otras no encuentran pareja y no desean afrontar la maternidad en solitario y muchas no pueden asumir el coste del ciclo de desvitrificación, fecundación y transferencia.
La respuesta ideal sería que la mayoría de las mujeres no los usa porque la vida, afortunadamente, cambia. Pero la verdad es que muchas no los van a utilizar y no van a tener hijos por problemas de conciliación laboral.
¿Cuándo se indica una Fecundación In Vitro (FIV) y cuándo no?
La FIV suele ser el último recurso cuando otras técnicas de reproducción asistida no funcionan, aunque en algunos casos es el primer tratamiento, como en endometriosis grave, alteraciones espermáticas importantes, baja reserva ovárica o edad materna avanzada.
Con los avances científicos y la legislación vigente, sus indicaciones se han ampliado más allá de la esterilidad, incluyendo el diagnóstico genético preimplantacional y la preservación de la fertilidad. En mujeres jóvenes, con esterilidad de menos de tres años de evolución y sin factores graves, pueden intentarse técnicas más sencillas como la inseminación artificial o la inducción de la ovulación.
La congelación electiva de óvulos por la pública no solucionaría los problemas de natalidad
¿Cuáles son los factores más determinantes en los tratamientos de reproducción asistida?
El factor pronóstico más determinante es la edad de la mujer. Aunque la edad del hombre también influye, no lo hace hasta a partir de los 50 años. Otro aspecto importante es la reserva ovárica, es decir, la capacidad de la mujer para producir óvulos. Esta se evalúa mediante análisis hormonales, como la hormona antimuleriana, y ecografías.
Además, es importante contar con embriones de buena calidad y un endometrio receptivo, así como la calidad del laboratorio y del especialista que realiza la transferencia embrionaria.
La congelación de óvulos electiva solo está disponible en la sanidad privada. ¿Qué implicaciones tiene?
En la sanidad pública todavía tenemos listas de espera para la FIV. Antes de plantear la congelación de óvulos, sería necesario resolver estas listas. Si se implementara un programa de congelación para mujeres menores de 35 años, idealmente solo un porcentaje pequeño acabaría utilizándolos. Desde el punto de vista del sistema público, esto hace que un programa de este tipo no sea coste-efectivo a menos que se diseñen estrategias.
Además, permitir la congelación electiva por sí sola no solucionaría los problemas de natalidad. Sin políticas de conciliación laboral y apoyo social, muchas mujeres que retrasan la maternidad no podrán utilizar sus óvulos por falta de tiempo, recursos o pareja.
¿Qué mujeres o parejas pueden acceder a la inseminación o a la FIV en la sanidad pública?
En Catalunya, solo se incluyen mujeres que no tengan hijos previos; aquellas con 41 años o más, o que hayan tenido una vasectomía o ligadura de trompas, quedan excluidas. Esto varía en otras comunidades.
A pesar de estos criterios, todavía existen listas de espera, que han mejorado respecto a periodos anteriores, pero que aún no es la ideal. El protocolo de 2023 establece qué estudios deben realizarse a todas las mujeres, qué casos son elegibles, cuáles no lo son y cuántos ciclos de tratamiento pueden realizarse en cada situación.
¿Por qué la ley permite eliminar espermatozoides, pero no óvulos?
La ley de reproducción asistida es muy buena, pero no es perfecta. A día de hoy, solo se permite cuando su aparato reproductor ya no es apto para un embarazo, y se requiere la firma de dos ginecólogos que no pertenezcan al centro donde se realizó la congelación, certificando que la mujer ya no puede quedarse embarazada.
Otra vía sería destinarlos a proyectos de investigación. Sin embargo, muchas veces no hay ningún proyecto en marcha que necesite ese tipo específico de óvulos. La tercera, y última opción, es la ovodonación, pero actualmente también presenta dificultades. Para donar, las pacientes deberían someterse a estudios genéticos para descartar portadoras de enfermedades recesivas. Estos estudios son costosos, y la clínica normalmente no los financia. Además, la donante debe ser menor de 35 años.



