Centinelas contra el suicidio
Religión
La Iglesia de Barcelona ha puesto en marcha una iniciativa pionera en España con el objetivo de identificarlo y evitarlo.

El Seminario Conciliar de Barcelona acogió ayer la presentación del proyecto de prevención, detección y tratamiento del suicidio en la labor pastoral de la Iglesia Católica.

En su labor cotidiana como capellán de hospital o dirigiendo las más de veinte parroquias bajo su responsabilidad, mosén Sebastià Aupí ha coincidido frecuentemente con personas que le han manifestado su deseo de dejar esta vida. Ya sea a través del confesionario o desde el propio lecho hospitalario.
“El primer paso es saber estar, escuchar, mostrar calma y hacerle entender que, si quiere, se le puede ayudar”, comenta este sacerdote que aplaude el establecimiento de un programa de anticipación, identificación y tratamiento de los comportamientos suicidas, novedoso en España, promovido por la Iglesia de Barcelona y que se dio a conocer ayer durante un encuentro encabezado por el obispo auxiliar Javier Vilanova.
El papa León XIV ha instado a brindar apoyo “con respeto y ternura” a quien sienta el deseo de no continuar con su vida.
Una prestación que sigue la orientación del proyecto pastoral sugerido por el papa León XIV para asistir “con respeto y ternura” a cualquier persona que sienta el impulso de abandonar la vida, según manifestó en una grabación publicada durante noviembre.
Denominado bajo el título de Spe Salvi ( La esperanza salva), este manual, que dispone del respaldo del departamento de Salud y organismos técnicos, está orientado a la totalidad de sacerdotes y fieles asociados a los más de 250 templos de la archidiócesis de Barcelona, si bien el propósito es introducirlo de forma gradual en las demás diócesis catalanas.
“Se trata de convertir a todo el mundo en antenas de la prevención contra el suicidio”, señala Enric Armengou, psiquiatra y colaborador voluntario en la línea telefónica de prevención del suicidio. Funcionan como una suerte de vigías para identificar este tipo de comportamientos. Armengou subraya que este proyecto no aspira a sustituir las intervenciones médicas o psicológicas, sino que constituye un recurso complementario de apoyo.
El manual recomienda eludir términos tales como “crearás mucho dolor a tu familia”, “si estás mejor que otras personas” o “todo irá bien”
Esta iniciativa incorpora un manual que ofrece pautas a los clérigos acerca de la forma de proceder si un creyente manifiesta su deseo de dejar de vivir, proporcionando además indicios sobre comportamientos alarmantes. Las variaciones en el humor o en las costumbres diarias; el retraimiento, el desinterés por actividades previamente estimulantes o la bajada en las notas o la productividad en el trabajo constituyen ciertas “señales de alerta” que el entorno de la parroquia debe vigilar. Un colectivo que trasciende a los presbíteros e integra igualmente a catequistas o guías. En aquellos puntos donde los religiosos no logran alcanzar, intervienen los seglares. “Sobre todo en los pueblos la gente de parroquia son radares del estado emocional de la gente”, argumenta Armengou.
Especialmente en las aldeas, los miembros de la parroquia funcionan como sensores del ánimo de la población.
El manual detalla las pautas de comportamiento recomendadas frente a un individuo con tendencias suicidas. Prestar atención de forma empática y sin prejuicios, mantener el respeto, valorar la apertura para comunicar sus sentimientos, no fomentar expectativas irreales y señalar la asistencia profesional disponible figuran como conductas adecuadas. En contraste, se sugiere no restarle importancia a la circunstancia y eludir comentarios como ‘le harás daño a tus seres queridos’, ‘tu situación es mejor que la de otros’ o ‘todo se arreglará’.
Este escrito establece criterios de acción después de un suicidio, el modo de asistir a los familiares en su pesar o la forma de llevar a cabo las exequias.
Dicho informe también establece directrices de comportamiento tras un suicidio, sobre la forma de acompañar a los parientes en su pesar o cómo llevar a cabo el sepelio. Por ejemplo, se propone evitar cualquier indicio de reprobación, juicio ético o la consideración del acto como un pecado, enfocando el discurso en la piedad y la solidaridad. Asimismo, se deben omitir frases dirigidas a la familia como “era la voluntad de Dios” o “ya está en un lugar mejor”. El suicidio constituye la causa principal de deceso no natural en Catalunya. “Cuando un creyente o un no creyente si tienen este determinación, la tienen. No obstante, desde la fe se puede hacer un abordaje diferente”, indica Aupí.

