Sociedad

Miguel A. Torres

Presidente de Bodegas Torres

Evidencias de avance en la descarbonización: el ejemplo del vino. 

Dentro de una publicación reciente en Guyana Guardian, Lorena Farràs señalaba una realidad compleja: el tejido industrial español no se descarboniza con la celeridad que la emergencia climática demanda. Las cifras de emisiones y la demora legislativa así lo atestiguan. El desafío resulta mayúsculo y el margen temporal, muy limitado.

No obstante, junto a esta evaluación inquietante, también surgen razones para el optimismo. Hay industrias que ya están evidenciando que la transición ecológica corporativa es viable. El sector del vino destaca como uno de ellos. Resulta curioso que, siendo un ámbito sumamente expuesto al cambio climático –ya que la dependencia del clima y del territorio es total–, sea al mismo tiempo uno de los que progresa con mayor firmeza.

En la IWCA ya están integradas 11 bodegas españolas.
En la IWCA ya están integradas 11 bodegas españolas.Jean-Philippe WALLET

A partir de Vilafranca del Penedès fomentamos en 2019 la entidad International Wineries for Climate Action (IWCA), una agrupación que en la actualidad integra a más de 170 bodegas de 15 países. Lo relevante no es únicamente su proyección mundial, sino la firmeza de su implicación: el análisis exhaustivo de la huella de carbono en los alcances 1, 2 y 3, validaciones externas por terceros y propósitos fundamentados en la ciencia. Concurrimos en el sector mercantil, es cierto, pero hemos asimilado que ante el cambio climático la única opción es el trabajo conjunto.

Las 11 bodegas españolas de IWCA no representan un hecho aislado, sino una muestra de la manera en que, mediante métodos comunes y claridad, es posible progresar. La más reciente memoria anual refleja descensos considerables del impacto de carbono en cada uno de los centros de producción españoles que han comunicado sus avances.

Esta industria no posee todas las soluciones, aunque ha comenzado a transitar una senda que otros ámbitos logran ajustar y potenciar.

Para Familia Torres, el registro de emisiones comenzó en 2008. Según las cifras validadas de 2024, se ha conseguido recortar un 40% las emisiones directas e indirectas frente a ese periodo de referencia. Aquella determinación —evaluar con precisión— fue fundamental: sin estadísticas reales, la descarbonización se convierte únicamente en una frase publicitaria.

Asimismo, la práctica evidencia que la descarbonización no se limita a los gastos, sino que ofrece posibilidades: en España hemos logrado disminuir el gramaje promedio de nuestros envases de cristal a 414 gramos (pese a que 420 g ya se estima liviano), recortando simultáneamente la contaminación y los gastos; dentro de nuestras instalaciones del Penedès, producimos la mitad de la energía requerida a través de placas fotovoltaicas y una caldera de biomasa; y en Holanda, la marca Magnetic se distribuye mediante recipientes retornables y barriles para el despacho por copas, lo cual aminora notablemente el impacto ambiental del traslado y el empaquetado, permitiendo el acceso a sectores inéditos, tales como recintos musicales y usuarios concienciados con el reciclaje.

Por último, se han logrado avances en el transporte europeo; se ha venido sustituyendo el camión por el ferrocarril con resultados muy satisfactorios.

El aprendizaje obtenido resulta evidente: aun en industrias convencionales, reducir las emisiones de carbono es posible al conjuntar tres factores: evaluación estricta, metas precisas y un compromiso auténtico de cambio. La industria vitivinícola carece de todas las soluciones, sin embargo, ha iniciado una senda que otros ámbitos pueden ajustar y expandir.

A partir de ahora, elevar una copa de vino puede significar un festejo y, simultáneamente, una muestra de optimismo ante el desafío climático.

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