Sociedad

Pigmentaciones faciales que simulan un carácter maligno

SALUD & VIDA

La razón por la cual el rostro representa un área de diagnóstico difícil y los instrumentos que ayudan a distinguir entre imitadores benignos y manchas cutáneas con riesgo de ser malignas.

Dr. Pablo Umbert, miembro de la Real Academia de Medicina y académico numerario de la Real Academia Europea de Doctores

Dr. Pablo Umbert, vinculado a la Real Academia de Medicina y académico de número de la Real Academia Europea de Doctores

Dr. Umbert

El rostro, a diferencia de otras zonas de la piel, representa un escenario “resbaladizo” para la dermatología. Reúne folículos pilosebáceos, melanocitos (que generan el color), capilares y efectos actínicos. Esta mezcla estimula la aparición de manchas que pueden dificultar la identificación, la evolución y el manejo, e incluso asemejarse a cuadros malignos. 

Debido a esto, la apariencia clínica no resulta siempre bastante. A veces se requiere el dermatoscopio con luz polarizada (epiluminiscencia), con el fin de observar formaciones antes ocultas. Asimismo, los antecedentes de la afección tienen que concordar con la sospecha diagnóstica. Si surgen incertidumbres justificadas se recurre a la biopsia (obteniendo informes en jornadas), o bien, en ciertas clínicas, el método DIC (Diagnóstico Inmediato Cutáneo) facilita una conclusión en escasos minutos. Excepcionalmente, el análisis de la muestra extraída exige técnicas de inmunohistoquímicas, las cuales detectan proteínas concretas de marcadores de células tumorales. 

El cuadro clínico no siempre resulta bastante:
en bastantes momentos resulta preciso el
dermatoscopio mediante luz polarizada y, de existir
duda, biopsia o DIC”

Es importante señalar que aquellas afecciones de evidente naturaleza benigna no precisan de intervenciones terapéuticas, salvo por razones de apariencia física. La dificultad surge con aquellas patologías que imitan tumores malignos en el rostro, dentro de las cuales se encuentran el melanoma in situ, queratosis actínicas pigmentada, carcinoma basocelular pigmentado, enfermedad de Bowen (carcinoma in situ), nevus azul, liquen plano y las hiperpigmentaciones post inflamatorias.

Las queratosis seborreicas pigmentadas surgen frecuentemente en el rostro y dorso de adultos de mediana edad. A veces se confunden con un melanoma, incluso usando dermatoscopia. Demandan una biopsia o DIC.

Las hiperpigmentaciones post inflamatorias, en cambio, consisten en respuestas inofensivas que surgen tras eccemas, quemaduras o picaduras de insectos en individuos con fototipos oscuros o mediterráneos. Se genera un incremento y una repartición irregular de la melanina en las diversas capas cutáneas, resultando más complejas de abordar aquellas localizadas a mayor profundidad.

El lentigo solar se manifiesta como una pigmentación marrón dorada, uniforme y de contornos regulares, habitual en individuos adultos con exposición solar recurrente. Estas alteraciones del color se originan por la interacción entre queratinocitos, melanocitos y los vasos dérmicos, pudiendo remediarse con retinoides tópicos, agentes fenólicos, antioxidantes, peelings y láser de tecnología punta. Se gestionan mediante aplicaciones tópicas que contienen retinoides, derivados fenólicos y antioxidantes, ajustables mediante preparaciones magistrales personalizadas que permiten combinar y modificar diferentes sustancias activas. 

El lentigo Maligno (LM) suele manifestarse en individuos de edad avanzada. Se presenta como una mancha asimétrica, de desarrollo pausado y tonalidades variadas, con posibilidad de volverse maligna. La complejidad reside en la identificación de sus márgenes clínicos e histológicos. En un 3-5 % de las situaciones penetra hacia capas profundas, momento en el que se utiliza la denominación de melanoma (LMM), cuya progresión es más veloz y conlleva un peligro superior.

El melanoma in situ se trata de una lesión que surge de forma “Novo” (inesperada) y con un avance veloz. El límite crítico se establece al llegar a 1 mm de profundidad. Se intervienen quirúrgicamente con un seguimiento mayor a cinco años, dado que un 15% mantiene focos de malignidad.

Las queratosis actínicas pigmentadas premalignas constituyen alteraciones originadas por la exposición al sol, ásperas al contacto, duraderas, de evolución pausada, que simulan desaparecer para volver a brotar dejando una rojez. Al tratarse de afecciones externas, pueden gestionarse con crioterapia, láser pulsado o ungüentos tópicos determinados. La terapia fotodinámica es una opción avanzada, pues opera selectivamente sobre las células dañadas protegiendo las normales, lo que facilita tratar el rostro completo y evitar que surjan nuevas marcas.

Lo fundamental consiste en armonizar cautela y rigor, anamnesis, dermatoscopia y, ante cualquier sospecha, biopsia o DIC. La protección solar y el control periódico, particularmente en sujetos con factores de riesgo, son esenciales.

Etiquetas