Fiscalía pide 18 años de cárcel a los 2 acusados de matar a la turista Matilde Muñoz en Indonesia
Robo con final trágico
Califica el crimen como asesinato por que hubo premeditación y se hizo sufrir a la turista más de lo necesario

Los dos acusados, Eli y Geri, en la sala de vistas de Lombok

Hubo premeditación y se causó a la víctima un sufrimiento innecesario. La Fiscalía de Indonesia ha pedido este miércoles una pena de 18 años de prisión para los dos acusados de causar la muerte de la turista española Matilde Muñoz en un hotel de la isla de Lombock. Ocurrió el pasado mes de julio y pasaron semanas hasta descubrirse el cadáver de la mujer, de 72 años.
La acusación pública no se ha creído la versión de los inculpados, que en su declaración aseguraron que la mujer se golpeó la cabeza al despertarse y descubrir que habían entrado en su habitación para robarle.

La Fiscalía no había aclarado hasta hoy el objeto de su acusación. En su escrito de conclusiones provisionales apuntaba que la pena por ese crimen podía ir desde los 15 años, por homicidio, hasta la pena de muerte, aunque ese castigo penal apenas se aplica en Indonesia.
La turista española encontró la muerte en un hotel que consideraba su segunda casa
Al final la petición de una pena de 18 años, adelantada por Efe, queda en un punto intermedio entre esas dos posibilidades. Para acusar por asesinato se ha tenido en cuenta la mecánica de esa muerte y la fiscal llega a la conclusión de que Matilde Muñoz, natural de Galica y que había vivido la mayor parte de su vida en Mallorca, sufrió más de lo necesario antes de morir.
El crimen se perpetró el pasado 2 de julio. Los dos acusados -un extrabajador y un empleado del hotel en el que se alojaba la turista- entraron de madrugada en su habitación. Horas antes, sostiene la fiscal, planearon ese asalto. ¿El móvil? Robarle a Matilde los 182 euros que tenía en efectivo, su teléfono móvil y las tarjetas bancarias. Así que hubo premeditación.
Los inculpados sostienen que la mujer murió al golpearse la cabeza cuando entraron a su habitación para robarle
Todo se torció cuando la sirena de una mezquita cercana a ese hotel -Matilde se había alojado muchas veces allí y lo consideraba casi su segunda casa- sonó en plena madrugada. Eso despertó a la turista, que al abrir los ojos se encontró cara a cara con los dos ladrones.
A partir de ese momento las versiones entre acusados e investigadores no coinciden. Los primeros declararon que la mujer saltó de la cama y se dio un fuerte golpe en la cabeza. Los encargados de las pesquisas sostienen -así lo revela la autopsia- que Matilde Muñoz murió por asfixia. Se cree, es también la teoría de la fiscal, que los ladrones le pusieron un cojín en la cabeza y se sentaron sobre ella hasta que dejó de respirar.

La autopsia, se ha sabido en este juicio, revela “signos de traumatismo en la cabeza, cuello y pecho” de Matilde Muñoz, lo que confirma la existencia de esa innecesaria violencia.
Escondieron el cadáver y lo movieron varias veces para evitar ser descubiertos
Los dos inculpados -Suhaeli, conocido como “Eli” y Heri Ridwan, ”Geri”- urdieron un plan para evitar ser descubiertos. Primero escondieron el cuerpo en un cuarto de máquinas del propio hotel, en el que apenas entraba nadie. Después lo trasladaron a un basurero cercano y volvieron a moverlo más tarde para enterrarlo en una playa próxima. Allí fue localizado a finales de agosto, casi dos meses después de su muerte.
La Policía no empezó a investigar hasta el 13 de agosto, mes y medio después del crimen, lo que idignó en su día a los familiares de la mujer, que nunca creyeron la versión de una desaparición voluntaria.
El juicio arrancó el pasado 17 de diciembre en el tribunal de Mataram (Lombok) y está previsto que los acusados tengan derecho a su última palabra el próximo miércoles. Cumplido ese trámite se dictará sentencia. Ocurra lo que ocurra para la familia de Matilde no se hará justicia. Ellos sostienen desde el primer día que en ese crimen premeditado participaron al menos otros dos empleados del hotel. La Policía indonesia no parece haber tenido, sin embargo, mucho interés por investigar esa hipótesis.