Sociedad

Separar 350 metros a un agresor machista de su víctima es inútil porque la policía no llega 

Violencia de género

Igualdad envía sendas cartas a jueces y fiscales proponiendo mano dura contra los que quebranten las medidas de protección de las víctimas

Una niña deposita un cartel con el nombre de una mujer asesinada en Benicassim (Castellón) por su expareja 

Una niña deposita un cartel con el nombre de una mujer asesinada en Benicassim (Castellón) por su expareja 

Andreu Esteban / EFE

Imponer una orden de alejamiento de la víctima de 350 metros al agresor machista es insuficiente. Si el susodicho la quebranta, es muy difícil que a las Fuerzas de Seguridad del Estado les dé tiempo a llegar hasta la mujer para protegerla. Es preciso aumentar esa distancia mínima para que los agentes puedan llegar hasta la víctima.

Esta es una de las peticiones que el Ministerio de Igualdad, dirigido por Ana Redondo, ha realizado por carta al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y a la Fiscalía General del Estado. Las misivas, enviadas esta misma mañana, solicitan mejorar algunas cuestiones que dificultan la efectividad de los dispositivos Cometa, explican fuentes ministeriales.

Así piden a jueces y fiscales más mano dura contra aquellos maltratadores que hacen un mal uso de los dispositivos electrónicos de protección (conocidos popularmente como pulseras, aunque las nuevas son ya tobilleras porque son más difíciles de manipular), así como de las medidas que imponen los jueces, como las órdenes de alejamiento. “Los agresores tienen que saber que la respuesta será firme y que siempre se incoará procedimiento por quebrantamiento de condena, lo que no siempre se hace, además de responsabilidad por los daños causados”, señalan desde Igualdad.

Las responsables de la lucha contra la violencia de género ponen además encima de la mesa de jueces y fiscales algunas realidades que, a su juicio, deberán tener los jueces y fiscales a la hora de determinar o solicitar medidas de protección. Como son aquellos supuestos en los que el domicilio del inculpado se encuentra dentro del área fija de exclusión establecida judicialmente, es decir, el domicilio del agresor se encuentra dentro del área prohibida alrededor del domicilio de la víctima o de su lugar de trabajo. En estos casos el sistema operativo se tensiona mucho, señalan desde Igualdad, con continuas alarmas de los dispositivos a los agentes policiales o guardias civiles y a la propia víctima.

También ponen encima de la mesa otro problema, aquellos casos en los que el nivel de cobertura es deficiente en las zonas donde residen o se encuentran habitualmente agresor o víctima. “Si no hay cobertura, no se puede garantizar la monitorización en todo momento de las posiciones de agresor o víctima, lo que es esencial para el funcionamiento del sistema”, indican.

Los asesinatos de Ana María, María José y Petronila en una semana negra para la violencia de género -en la que también han asesinado a dos menores- elevan a diez los crímenes machistas en lo que va de año. En seis de los casos constaban denuncias previas.

El último de ellos, pendiente de confirmación oficial, se produjo el pasado viernes en Sarriguren, en la localidad navarra del Valle Egüés, donde la policía detuvo a un hombre acusado de asesinar a su mujer de 29 años con un arma blanca y de herir de gravedad a su madre, suegra de la víctima.

En caso de confirmarse como violencia machista este último caso, ya serían 1.353 las mujeres asesinadas a manos de sus pareja o exparejas desde 2003, año en el que comenzaron a elaborarse las estadísticas oficiales. De las 48 víctimas mortales de la violencia machista en 2025, la cifra más baja de la serie histórica, España ha registrado uno de los peores inicios de año en 2026.

En apenas un mes y medio, 6 menores han quedado huérfanos en 2026 tras los feminicidios de sus madres, cifra que se eleva a 510 desde 2013 (los mayores de edad no se incluyen en las estadísticas).

A los nueve feminicidios, hay que añadir los dos primeros crímenes vicarios del año: el de Noemí, hija de María José, de 12 años, degollada por su padre junto a su madre el martes 17 de febrero en Xilxes (Castellón), y el de un niño de 10 años asesinado este viernes en Arona (Tenerife) por su padre, que también hirió de gravedad a la madre.

Celeste López Perales

Celeste López

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Redactora jefa de Guyana Guardian en la delegación de Madrid, especializada en temas sociales. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.