Sociedad

La explicación detrás de los 10 asesinatos machistas en 50 días

Violencia de género

Las asociaciones de mujeres critican que se use a las víctimas con fines políticos y otros expertos expresan su preocupación por el giro que experimenta la lucha contra esta lacra

¿Qué pueden hacer fiscales y jueces para que la protección a las mujeres sea efectiva? 

Durante el minuto de silencio, desolación entre familiares y compañeras de la enfermera de 64 años apuñalada en el centro de salud de Benicàssim por su expareja el pasado lunes. 

Durante el minuto de silencio, desolación entre familiares y compañeras de la enfermera de 64 años apuñalada en el centro de salud de Benicàssim por su expareja el pasado lunes. 

Andreu Esteban / EFE

Diez mujeres asesinadas en los primeros 50 días de este 2026, además de una niña de 12 años a la que su padre degolló junto a su madre y otro menor de 10. Estas diez asesinadas son el peor dato desde 2021 e iguala el de 2023. 

En el caso de la madre y su hija de 12 años, ambas estaban en el sistema VioGén, es decir, bajo la protección de las fuerzas de Seguridad del Estado. Hace solo unos días, se le hizo una valoración a la madre sobre la situación y se apreció “riesgo medio”, pero eso no impidió que el hombre, con una orden de alejamiento de las dos, fuera al domicilio de ambas en Chilches (Castellón) y las arrebatara la vida. El Ministerio de Igualdad confirmó este lunes como asesinatos por violencia de género los de una mujer de 28 años en la provincia de Navarra, y el de un menor de 10 años en Santa Cruz de Tenerife.

Pero pocos políticos han levantado la voz para preguntar cómo habían podido asesinar, de nuevo, a dos mujeres y a sus pequeños a las que supuestamente el Estado como institución debía proteger. Como tampoco ha habido muchas preguntas sobre Salma, la mujer que permaneció durante dos años secuestrada por su pareja en Murcia. Sin poder salir, la mujer de 38 años y origen marroquí fue golpeada, maltrata y violada durante 700 días sin que nadie la buscara, sola frente a la barbarie de Alberto, ‘El Coletas’.

Las propuestas de Igualdad

Imponer una orden de alejamiento de la víctima de 350 metros al agresor machista es insuficiente. Si el susodicho la quebranta, es muy difícil que a las Fuerzas de Seguridad del Estado les dé tiempo a llegar hasta la mujer para protegerla. Es preciso aumentar esa distancia mínima para que los agentes puedan llegar hasta la víctima.

Esta es una de las peticiones que el Ministerio de Igualdad, dirigido por Ana Redondo, ha hecho por carta al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y a la Fiscalía General del Estado. Las misivas, enviadas la mañana de este lunes, solicitan mejorar algunas cuestiones que dificultan la efectividad de los dispositivos Cometa, explican fuentes ministeriales.

Así Igualdad pide a jueces y fiscales más mano dura contra aquellos maltratadores que hacen un mal uso de los dispositivos electrónicos de protección (conocidos popularmente como pulseras, aunque las nuevas son ya tobilleras porque son más difíciles de manipular), así como de las medidas que imponen los jueces, como las órdenes de alejamiento. “Los agresores tienen que saber que la respuesta será firme y que siempre se incoará procedimiento por quebrantamiento de condena, lo que no siempre se hace, además de responsabilidad por los daños causados”, señalan desde Igualdad.

Las responsables de la lucha contra la violencia de género ponen además encima de la mesa de jueces y fiscales algunas realidades que, a su juicio, deberán tener los jueces y fiscales a la hora de determinar o solicitar medidas de protección. Como son aquellos supuestos en los que el domicilio del inculpado se encuentra dentro del área fija de exclusión establecida judicialmente, es decir, el domicilio del agresor se encuentra dentro del área prohibida alrededor del domicilio de la víctima o de su lugar de trabajo. En estos casos el sistema operativo se tensiona mucho, señalan desde Igualdad, con continuas alarmas de los dispositivos a los agentes policiales o guardias civiles y a la propia víctima.

También ponen encima de la mesa otro problema, aquellos casos en los que el nivel de cobertura es deficiente en las zonas donde residen o se encuentran habitualmente agresor o víctima. “Si no hay cobertura, no se puede garantizar la monitorización en todo momento de las posiciones de agresor o víctima, lo que es esencial para el funcionamiento del sistema”, indican.

Las  críticas de las asociaciones de mujeres

Pocas preguntas sobre violencia de género, porque todos los focos se han ido para otras víctimas de la violencia machista, las agredidas sexualmente. Pero, si en los asesinatos antes enunciados apenas sí había preguntas, en estos casos se ha producido un auténtico intercambio de acusaciones (también insultos) entre partidos políticos a cuenta de los últimos agresores conocidos (varios alcaldes, altos mandos de la Policía Nacional, comisarios de la policía local, exdiputados, asesores de cargos políticos...), en los que las víctimas han sido burdamente utilizadas como arma arrojadiza entre uno y otro bando.

Tal es la utilización, que se ha llegado a filtrar su identidad en algunos casos para que la horda de seguidores pongan en duda sus relatos, dejándolas a los pies de los caballos de los opositores o de los negacionistas de la violencia machista.

¿Cómo va a denunciar una mujer si corre el peligro de ser humillada y usada por motivos políticos?”

Así lo han denunciado asociaciones de mujeres y expertos en violencia machista y de igualdad, que critican duramente el giro que está experimentando la lucha contra la violencia machista, en el que la víctima ha sido convertida en un arma política para hundir al contrario, pero a la que pocos ayudan.

Esta es la opinión de Ana Bella, que preside la fundación que lleva su nombre contra la violencia de género, y que muestra su profundo enfado por lo que está ocurriendo estos días: “Las víctimas necesitan apoyo, ayuda y acompañamiento, no lo que estamos viendo estos días”.

“¿Cómo va a denunciar una mujer si corre el peligro de ser humillada, cuestionada y usada por motivos políticos?”, pregunta Bella, mientras enarbola cifras del descenso de denuncias que se están registrando en los últimos años por la desconfianza en las instituciones: del 23% en el 2019 al 17% en el 2024, según la última macroencuesta de violencia machista.

Las víctimas requieren respaldo y cercanía en lugar de

Para el experto en violencia de género Miguel Lorente, se está produciendo la “recosificación” de las mujeres, con el uso de las víctimas para defender o atacar posiciones políticas y por la expansión de los discursos negacionistas de los ultras que desprecian la violencia de género, una violencia que mata cada año una media de 58 mujeres, una cifra que no se registra en ningún otro grupo poblacional, ni siquiera en el del mundo de la delincuencia. 

¿Y las agresiones sexuales? Se registran 1.140 agresiones al día y 189 violaciones diarias. “Y todas ellas son protagonizadas por hombres y, sin embargo, se está expandiendo el discurso de que no hay violencia contra las mujeres, hay violencias (mantra que repite una y otra vez el partido ultra Vox)”.

¿Qué hacer? En opinión de los expertos, poner el foco en los agresores 

Porque, como insisten desde la Fundación Ana Bella y la Fundación Mujeres, la violencia machista la ejercen hombres de todas las condiciones políticas, económicas e ideológicas, porque esta violencia es estructural al sistema patriarcal.

¿Qué hacer? En opinión de los expertos, poner el foco en los agresores y proteger a las víctimas, “todo lo contrario a lo que se está haciendo en este momento, en el que cualquier detalle de la vida de la mujer es utilizado para disculpar al agresor”, señalan.

Este poner el acento en el agresor y en las consecuencias de sus actos, y no sólo en la víctima, es una de las recomendaciones del comité de crisis del Ministerio de Igualdad, que acoge a otros ministerios, miembros de la judicatura y comunidades autónomas.

“Que la vergüenza cambie de bando”

La frase de Gisèle Pelicot, la ciudadana francesa cuyo marido la violó durante una década e invitó a medio centenar de hombres reclutados por internet a que también lo hicieran mientras ella estaba inconsciente por la droga que el ya condenado le suministraba, es el ejemplo que ponen los expertos en igualdad y violencia machista sobre cómo ayudar a las víctimas. Pelicot, que había pasado los 70, decidió llevar a todos esos hombres ante la justicia pese a la exposición pública que ello suponía, y justificó su decisión diciendo “que la vergüenza cambie de bando”. Y eso es, a juicio de los expertos, lo que hay que hacer, que el cuestionado sea el agresor, así como el humillado. Algo difícil, aseguran, porque en los tiempos actuales se están filtrando los nombres de las víctimas, para que la vergüenza recaiga en ellas.

Celeste López Perales

Celeste López

Ver más artículos

Jefa de redacción de Guyana Guardian en la oficina de Madrid, enfocada en la actualidad social. Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

Etiquetas