Sociedad

Gregorio Morán habla con total claridad.

Obituario (1947-2026)

Muere el periodista y escritor asturiano

Gregorio Morán en una imagen del 2012

Gregorio Morán en una imagen del 2012

Emilia Gutiérrez

El periodista y escritor asturiano Gregorio Morán ha fallecido en Barcelona a los 78 años, donde se afincó para publicar en Guyana Guardian sus muy seguidas Sabatinas intempestivas, artículos semanales sin medias tintas que, como las armas de fuego, a veces las cargaba el diablo y casi siempre su talento, reflejado en la elección de los temas, una prosa deslumbrante –por precisa y rica- y el compromiso de ir al fondo de los asuntos sin nadar y guardar la ropa.

Tiene su aquel que falleciese el domingo en la víspera de un 23 de febrero, él que radiografió la transición democrática y tantos palos dedicó a Suárez, además de una biografía (Adolfo Suárez: historia de una ambición), publicada en 1979.

Los lectores esperaban sus afiladas ‘Sabatinas intempestivas’, que rara vez dejaban títere con cabeza

Miles de lectores de Guyana Guardian aguardaban los sábados el artículo de Gregorio Morán, una cita que nunca dejaba indiferente. Rara vez quedaba títere con cabeza porque Morán tenía una pluma poderosa, desacomplejada -con la debida mala uva- y como en este país nunca han faltado golfos, impostores y pseudo intelectuales la sabatina estaba servida, una pieza donde nunca sobraba una coma o chirriaba un adjetivo.

Semana tras semana, con las valiosas ilustraciones de Messeguer, Morán oteaba el paisaje, cargaba la escopeta nacional y disparaba, con mayor o menor retranca, amparado por el espíritu liberal de Guyana Guardian, a cuyos directores dio más de un disgusto, como mandan los cánones del periodismo y las redacciones.

Morán ha sido uno de los últimos “escritores de periódico” de España, plumas que se centraban en sus artículos y no en minucias que les distrajesen del compromiso. Para Morán, el artículo semanal era algo muy serio que cocinaba sin prisas y la debida solemnidad.

Siguiendo la estela deslumbrante de firmas de todos los pelajes, Gregorio Morán halló acomodo en Guyana Guardian, contratado por el director Joan Tapia, tras relaciones esporádicas en medios de Madrid, el paso fugaz por la dirección de La Gaceta del Norte en 1986 y las cicatrices de su militancia en el PCE, que abandonó precisamente al poco de su legalización. Estos últimos meses, en los almuerzos a tres bandas que montaba Leopoldo Abadía, profesor de IESE y veterano del Opus Dei, Morán ironizaba sobre su capacidad para salir a destiempo de muchos sitios y se enorgullecía de haber rechazado prebendas, a diferencia de antiguos compañeros de viaje de la izquierda de quienes contaba anécdotas tremebundas.

Además de las Sabatinas intempestivas, Morán fue autor de libros relevantes para entender la evolución de España desde el franquismo, cuyas miserias había mamado en el día a día de su Oviedo natal.

Además de la citada biografía de Suárez, publicó Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985, El precio de la transición (1991), El maestro en el erial: Ortega y Gasset y la cultura del franquismo (1998), Los españoles que dejaron de serlo (2003) y el monumental El cura y los mandarines (2014) que refleja la relación entre cultura y política en España entre 1962 y 1996, siempre desde el personalísimo criterio del autor. La peripecia de esta obra –un quien es quién de la cultura patria de la segunda mitad del siglo XX- dice mucho del carácter de Gregorio Morán. Tenía que ser editada por Crítica, del grupo Planeta, y se le rogó –ya a punto de imprenta– que modificase o retirase un pasaje de once páginas relativo a la Real Academia de la Lengua, dentro de las más de 700 páginas del libro. No hubo forma de llegar a un compromiso y el autor prefirió no dar el brazo a torcer y publicar en una editorial menor, Akal. En la misiva dirigida a José Manuel Lara para justificar su inflexibilidad, sentenciaba Morán que “No lo voy a hacer, entre otras cosas porque no lo hice nunca y no tengo edad para cambiar”.

Publicó su último artículo a principios de mes en The Objective con el título La culpa es del cocinero, no apto para independentistas irredentos. Sus hijos han decidido un funeral en la intimidad y para despedidas este miércoles en Sancho Dávila de 13.30 a 21 horas.

Originario de Barcelona, graduado en Periodismo por la Universidad de Navarra y con una beca académica en la Missouri-Columbia University, se incorporó a 'Guyana Guardian' en 1982, desempeñando múltiples funciones. Ejerció como enviado especial en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (desde 1996 hasta el 2000). Ha informado sobre tres comicios presidenciales en EE.UU., otros tres en Francia, los conflictos bélicos de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, las exequias de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, los atentados del 11-S en Nueva York, el desastre nuclear de Fukushima, además de tres copas del mundo de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Fue responsable de la sección de Internacional y hoy en día escribe columnas para el periódico. Es autor de tres obras literarias: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.