Sociedad

León XIV previene de la superficialidad y la “apariencia” a seminaristas españoles

Religión

El Papa se reunió este sábado con miembros de varios seminarios, entre ellos el Interdiocesano de Catalunya y el de Terrassa

Miembros del Seminario Interdiocesano de Catalunya y el de Terrasssa con los diez obispos de las diócesis catalanas, tras la audiencia privada con el Papa

Miembros del Seminario Interdiocesano de Catalunya y el de Terrasssa con los diez obispos de las diócesis catalanas, tras la audiencia privada con el Papa

Vatican Media

El papa León XIV recibió este sábado en audiencia en el Vaticano a varios seminaristas de España y les advirtió de la superficialidad y del “cuidado meramente exterior” de la vida espiritual.

El pontífice estadounidense recibió a las comunidades de los seminarios de Alcalá de Henares, Toledo, Cartagena, el Seminario Mayor Interdiocesano de Catalunya  y el de Terrassa y ante ellos, defendió la necesidad de cuidar la vida espiritual.

El hombre no está hecho para vivir cerrado en sí mismo, sino en relación viva con Dios;  cuando esa relación se oscurece o se debilita, la vida comienza a desordenarse desde dentro

Papa León XIV

Lo hizo reivindicando esa esfera como parte intrínseca de la vida, citando para ello al escritor Chesterton: 'Quitad lo sobrenatural y no encontraréis lo natural, sino lo antinatural”, parafraseó.

“El hombre no está hecho para vivir cerrado en sí mismo, sino en relación viva con Dios. Cuando esa relación se oscurece o se debilita, la vida comienza a desordenarse desde dentro”, avisó. En este sentido, el papa sostuvo ante los seminaristas que a veces la vida espiritual puede acabar marcada por la superficialidad.

“Se dice que los árboles 'mueren de pie': permanecen erguidos, conservan la apariencia, pero por dentro ya están secos. Algo semejante puede ocurrir en la vida del seminario o de un seminarista —y más tarde en la vida de un sacerdote— cuando se confunde la fecundidad con la intensidad de las actividades o con el cuidado meramente exterior de las formas”, señaló.

La vida espiritual, subrayó, “no da fruto por lo que se ve sino por lo que está profundamente arraigado en Dios”. “Cuando esa raíz se descuida, todo acaba secándose por dentro, hasta que, silenciosamente, se termina por 'morir de pie'”, lamentó.