Técnica innovadora reduce muertes
Avance médico
Empleado en el hospital del Mar, supone una transformación absoluta en las perspectivas de una dolencia fatal.

Abordaje de un episodio de isquemia mesentérica aguda en el hospital del Mar, en Barcelona.

La proporción de decesos vinculada a la isquemia mesentérica aguda, una urgencia vascular de gravedad llamada habitualmente infarto intestinal, se encuentra entre el 60 y el 80%. En el hospital del Mar, en Barcelona, este dato llegaba al 82%, aunque han podido aminorarlo sustancialmente, hasta el 17%, por medio de la ejecución de un protocolo médico vanguardista en España y el sur de Europa.
Ana María González, quien ejerce como cirujana general y responsable de traumatología y cirugía de urgencias del Mar, es la impulsora de la creación en dicho hospital de un protocolo clínico novedoso para optimizar la identificación y el manejo temprano de esta dolencia, definida por la insuficiencia de flujo sanguíneo intestinal originada por una trombosis en la arteria mesentérica superior. La finalidad es aminorar la alta letalidad de una patología que suma aproximadamente 50 casos cada año en Catalunya, pese a que la cantidad real podría ser significativamente mayor debido a las tardanzas en su diagnóstico.
Ana María González denuncia la injusticia de que
“Todo viene de un artículo finlandés que publicó la mayor supervivencia en isquemia mesentérica, con un 25% de mortalidad, cuando aquí era muy superior”, comenta la especialista. Investigó la labor del Helsinki University Central Hospital y resolvió constatarla sobre el terreno. “Fue en enero del 24, en plena ola de frío, con temperaturas de 30º negativos. El día era de seis horas”, recuerda. Tras una permanencia de un mes, percibió que los desenlaces eran extraordinarios, “y no por gastar más recursos, sino por invertir el orden y acortar todas las fases tanto del diagnóstico como del tratamiento”.

¿Una mejora importante que no precisa de fondos? ¿dónde se debe firmar? “Me convencí”, sostiene González, quien pronto puso en marcha en su centro hospitalario el protocolo para isquemia mesentérica aguda creado en Finlandia. El punto esencial es el recelo inicial ante una dolencia poco común y de diagnóstico complicado, dado que no se advierte en las revisiones y, en ciertos casos, tampoco en los estudios de laboratorio. Por esta razón, el conjunto de los profesionales sanitarios ha contado con orientación y aprendizaje.
Un malestar en el abdomen de gran intensidad constituye una señal de alarma. “En segundo lugar –explica la cirujana– hay que cambiar la forma de actuar. Si el procedimiento habitual consiste en la observación del paciente, la práctica de pruebas, más observación y, si es necesario, más pruebas, en este caso es lo contrario. En caso de sospecha clínica se practica una prueba de imagen, una angioTC de forma inmediata inyectando contraste al paciente para ver el estado de los vasos sanguíneos y poder confirmar o descartar esta patología cuanto antes”.
Respecto a diversas patologías donde el tiempo es crucial, como sucede con los ictus, el uso de protocolos determinados ha transformado drásticamente las perspectivas de recuperación. Del mismo modo, el infarto intestinal ha experimentado una evolución significativa. Durante su ejercicio inicial, el hospital del Mar puso en marcha este protocolo 35 veces, logrando una demora promedio de apenas 17 minutos para obtener el diagnóstico. La presunción de partida se ratificó en seis situaciones y en el 92% se detectaron afecciones de cirugía mayor. El total de individuos evaluados logró conservar su salud intestinal y en un par de ocasiones se prescindió de realizar una laparotomía (incisión quirúrgica abdominal). “Esto es un escenario prácticamente impensable antes de la aplicación del código”, sostiene González. Asimismo, aquellos pacientes con una intervención demorada del grupo médico obtuvieron ventajas, registrando en estos casos un índice de fallecimientos del 33%.
Resulta imperativo recuperar el flujo sanguíneo hacia el intestino en un periodo menor a seis horas; de lo contrario, el deceso es casi una certeza.
Según la cirujana, la implantación de este procedimiento no presenta dificultades. “Tiene que haber una persona muy interesada en cambiar la realidad y debe saber trabajar en equipo y convencer a todas las especialidades, desde el cirujano hasta el celador, de que es la forma de mejorar el pronóstico”. Lo más difícil, asegura, es realizar la angioTC de forma previa a los resultados de los análisis, “que es algo que nunca se había planteado”.
La isquemia mesentérica suele manifestarse habitualmente después de los 70 años, aunque la especialista señala que la incidencia en personas de menor edad está aumentando. Con el fin de eludir la necrosis tisular o daños permanentes severos, resulta imprescindible restaurar el flujo de sangre intestinal en un plazo inferior a seis horas. En caso de no lograrlo, es frecuente que se origine una peritonitis seguida de sepsis sistémica y fallo multiorgánico, derivando finalmente en el fallecimiento. “Es una enfermedad mortal a la que podemos cambiar el pronóstico si nos reorganizamos y pensamos en ella”, sostiene González, quien ha promovido una agrupación junto a varias entidades científicas de Cataluña para implantar este sistema en la totalidad de los centros hospitalarios: “Es muy injusto que dependiendo de tu código postal te pueda ocurrir una cosa u otra”.


