Catorce años y 190 kilos: los nuevos fármacos antiobesidad también son para niños
Una epidemia del siglo XXI
El Vall d'Hebron receta ejercicio físico y prueba medicamentos de última generación en la obesidad infantil

Sedentarismo y alimentación poco saludable, principales causas de la obseidad infantil

La obesidad infantil, una de las crisis de salud pública más graves del siglo XXI según la OMS, afecta en Catalunya al 14% de los niños y el 8,3% de las niñas. El hospital Vall d’Hebron sigue más de 380 casos a través de una unidad específica que ha reforzado los tratamientos con ejercicio prescrito y la administración de los nuevos fármacos antiobesidad.
El sobrepeso en niños de 5 a 19 años aumentó en el mundo del 8% al 20% entre 1990 y el 2022, indican datos de la OMS. “En el periodo pospandémico tuvimos un incremento importante de la prevalencia, pero parecería que las últimas cifras muestran una estabilización, explica Eduard Mogas, jefe de la unidad de Tratamiento de la Obesidad Infantil del Vall d’Hebron.
Desde enero de este año se da Ozempic a partir de los 6 años”
Creada hace dos años y en proceso de mejora permanente, esta unidad realiza un seguimiento activo de 380 casos, los más graves y complejos, derivados de la atención primaria y de otros hospitales, cada vez a edades más tempranas y con una salud emocional frágil. En el último año ha realizado 200 primeras visitas y ha pasado de atender 6 a 9 primeros casos semanales.
“Tenemos pacientes con más de 190 kilos con 14 o 15 años” señala el médico. Una alimentación poco saludable y el aumento del sedentarismo como consecuencia del uso excesivo de pantallas son los principales causantes de estas situaciones, sostienen los especialistas. Aunque, según datos del Vall d’Hebron, entre un 8% y un 10% de los casos tienen causas genéticas claras y una proporción similar se relaciona con patologías o tratamientos médicos.

Acreditada como centro de referencia europeo por la Sociedad Europea de Estudios sobre la Obesidad, la unidad del Vall d’Hebron comenzó con un equipo formado por un pediatra endocrino, una psicóloga y una nutricionista, que realizan la primera consulta al paciente conjuntamente. En el último año se han incorporado una endocrina, una enfermera de práctica avanzada y el equipo de medicina física y rehabilitación, compuesto por una doctora y una fisioterapeuta.
Aumenta la plantilla, hasta siete profesionales en total, y también el arsenal terapéutico, con la integración de la actividad física como parte del tratamiento y el impulso de nuevos ensayos clínicos con fármacos de última generación para adolescentes. “Desde enero de este año se da Ozempic a partir de los 6 años”, explica el doctor Mogas.
En el Vall d’Hebron se están llevando a cabo diversos ensayos clínicos sobre los efectos en los adolescentes de los fármacos antiobesidad de última generación. La semaglutida (Ozempic, Wegovy) está indicada en mayores de 12 años, la liraglutida (Saxenda) puede administrarse a partir de los 6. Por su parte, la tirzepaida (Mounjaro) es para adultos, adolescentes y niños a partir de 10 años con diabetes tipo 2.
“El tratamiento farmacológico ha demostrado efectos beneficiosos en niños y niñas”, afirma Mogas. “Pero es muy importante recalcar que no funciona por sí solo. Debe ir acompañado de una intervención intensiva sobre los estilos de vida, con importantes cambios nutricionales, de actividad física y emocionales”, precisa.
El hospital realiza un seguimiento de más de 380 niños y adolescentes derivados por la atención primeria y otros hospitales
De lo que muestra más satisfacción la unidad de obesidad infantil del mayor hospital de Catalunya es del incremento de la adherencia a los tratamientos. “Antes muchos pacientes no volvían después de las primeras visitas. Se sentían culpables y desanimados. El acompañamiento psicológico y el hecho de no culpabilizar son clave para que se sientan mejor, acompañados y continúen el tratamiento”, razona el médico.
Como resultado de la intervención multidisciplinaria –cambio de estilo de vida en nutrición y ejercicio físico, tratamiento farmacológico y acompañamiento psicológico- “somos capaces de mejorar de manera significativa la calidad nutricional, y también la percepción de calidad de vida, un avance clínicamente relevante”, según Mogas.
Sin embargo, los resultados antropométricos son más discretos, admite el doctor. Su unidad consigue en muchas ocasiones frenar la progresión de la obesidad, pero la pérdida de peso raramente supera el 10%.


