Salud

Medicamentos para adelgazar: qué riesgos tienen y cuándo deben utilizarse

Pérdida de peso

Náuseas, estreñimiento, diarrea y reflujo figuran entre los efectos secundarios más frecuentes de estos tratamientos

Estos fármacos deben prescribirse tras una evaluación médica individualizada y nunca utilizarse sin supervisión. 

Estos fármacos deben prescribirse tras una evaluación médica individualizada y nunca utilizarse sin supervisión. 

@ FRED WAGNER

Recientemente se ha popularizado el uso de algunos fármacos para combatir la obesidad. Su creciente demanda, impulsada en parte por su impacto en la pérdida de peso, ha abierto un debate necesario: ¿qué tan seguros son estos medicamentos?, ¿qué efectos secundarios pueden presentar?, ¿en qué casos están indicados y cuándo no deberían utilizarse? El Hospital Clínic Barcelona aborda estas y otras preguntas frecuentes en una información elaborada por los endocrinólogos Antonio Jesús Blanco y Ana de Hollanda.

¿Qué son estos fármacos?

Se trata de medicamentos como semaglutida y liraglutida, que imitan la acción de la hormona GLP-1, una hormona intestinal que se libera tras la ingesta y que regula los niveles de glucosa, el apetito y la sensación de saciedad. Fueron diseñados para tratar la diabetes y, posteriormente, han demostrado ser eficaces en la reducción de peso en personas con obesidad o sobrepeso asociado a factores de riesgo. Como cualquier otro medicamento, estos fármacos deben prescribirse tras una evaluación médica individualizada y nunca utilizarse sin la supervisión de un especialista. 

¿Qué efectos secundarios pueden tener?

Lo primero que conviene tener en cuenta es que ningún fármaco está libre de efectos secundarios. Por ello, los prospectos recogen tanto los efectos secundarios detectados durante los ensayos clínicos como aquellos identificados tras su comercialización. Esto no quiere decir que todas las personas que los utilicen vayan a presentar estos síntomas, ni que todos los efectos descritos vayan a aparecer en cada paciente.

Hospital Clínic Barcelona

El papel del médico es valorar el equilibrio entre riesgos y beneficios para cada paciente en particular.

En el caso de los fármacos para la pérdida de peso, los efectos secundarios más frecuentes son de carácter digestivo: náuseas (que rara vez llegan a vómitos), estreñimiento o diarrea y reflujo o ardor. Su aparición depende, en gran medida, de la dosis administrada y suelen disminuir con el paso del tiempo. 

Por otro lado, se han identificado dos situaciones en las que estos fármacos podrían tener impacto sobre la visión. En primer lugar, en pacientes con diabetes mal controlada y retinopatía previa (una enfermedad que afecta a la retina, la parte del ojo responsable de la visión), una reducción rápida de la glucosa en sangre puede provocar un empeoramiento transitorio de la visión. Este fenómeno no es exclusivo de la semaglutida y también puede ocurrir con otros tratamientos como la insulina. 

En segundo lugar, la Agencia Europea del Medicamento ha advertido recientemente de un posible riesgo, muy poco frecuente, de neuritis óptica (un trastorno inflamatorio del nervio óptico) asociado al tratamiento con semaglutida, con una incidencia estimada de aproximadamente un caso por cada 1.000 personas en un periodo de tres años. 

Corresponde al médico valorar el equilibrio entre riesgos y beneficios en cada paciente. Por ello, la prescripción de los tratamientos para la obesidad debe realizarse por profesionales cualificados, tras una evaluación clínica integral.

¿Qué perfil de seguridad presentan?

A grandes rasgos, según especialistas del Hospital Clínic Barcelona, estos medicamentos presentan un perfil de seguridad considerado razonable. Actúan limitando hormonas intestinales, como el GLP-1 o el GIP, que se liberan después de comer, y gracias a este mecanismo no suelen producir interacciones farmacológicas complejas. Su perfil de seguridad ha contribuido a la popularidad que han alcanzado en los últimos años. Sin embargo, su indicación y su uso deben valorarse de forma personalizada en cada paciente.

¿Por qué han surgido denuncias?

Más allá del ámbito clínico, estos tratamientos han irrumpido en el debate público y, en países como Estados Unidos, también en los tribunales. El incremento en el uso de medicamentos de la familia GLP-1 –entre ellos, Ozempic– ha derivado más de 1.200 demandas colectivas vinculadas a la aparición de efectos adversos. Este escenario ha reactivado el debate sobre la información que reciben los pacientes y sobre la responsabilidad de las compañías farmacéuticas en la comunicación de riesgos asociados a estos medicamentos.

Especialistas del Hospital Clínic Barcelona insisten en que la existencia de denuncias no implica necesariamente que estos fármacos sean inseguros. Como sucede con muchos tratamientos innovadores, su uso a gran escala permite identificar efectos secundarios poco frecuentes que no siempre aparecen durante los ensayos clínicos iniciales.

En este contexto, las compañías farmacéuticas han sostenido que parte de los efectos adversos alegados en las denuncias estarían relacionados con un uso off-label, es decir, fuera de las indicaciones aprobadas por las agencias reguladoras.

Por eso es imprescindible recordar que el uso de estos medicamentos debe estar siempre supervisado por profesionales de la salud y que la decisión de comenzar o mantener el tratamiento debe tomarse junto con el médico de referencia.