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Aumentan los rescates por la moda de tener fauna exótica como mascota familiar

Fauna 

Marsupiales petauros, mofetas o servales africanos acaban abandonados por las complicaciones que supone mantener una fauna salvaje que no se adapta a la ciudad por falta de las condiciones adecuadas para su vida  

Un ejemplar de petauros australiano, comúnmente llamados Petauro del Azúcar, rescatado tras ser abandonada en Valencia 

Un ejemplar de petauros australiano, comúnmente llamados Petauro del Azúcar, rescatado tras ser abandonada en Valencia 

Una hembra de petauro del azúcar, bautizada como ‘Nía’, ha sido rescatada de un parque valenciano donde fue abandonada, en una jaula. Este pequeño marsupial de origen australiano, de mirada amorosa y pequeño tamaño, es una de las especies exóticas más demandadas como mascotas, pese a los graves problemas que presenta su mantenimiento en las condiciones adecuadas. Otras como los felinos servales y caracales o los pequeños titís o macacos figuran entre los que más acciones de rescate protagonizan en España, mientras se sigue pendiente de un “listado positivo” que legalmente dirá qué animales se pueden tener en los domicilios.

El rescate de ‘Nía’, que ahora pasa una cuarentena en el Centro de Rescate AAP Primadomus, en Villena (Alicante), tuvo lugar en los alrededores de Valencia. Es una de las más de 100 peticiones de rescate de mamíferos exóticos que cada año se producen en España. Una mujer que paseaba por un parque encontró a esta cría, de cuatro o cinco meses de vida, aletargada dentro de una jaula. No sabía qué era. Fue un veterinario quien le recomendó acudir a un centro especializado en fauna exótica, como es Primadomus. 

La gente no tiene ni idea de las complicaciones que supone vivir con un animal como éste en un domicilio, ni lo que sufre

Berta Alzaga

Primadomus

Quienes venden esta fauna exótica no suelen informar de que estos mamíferos, que parecen pequeños peluches en la palma de la mano, en realidad tiene mucha actividad nocturna y viven en grupos. Los compradores desconocen también que se desplazan saltando de rama en rama, planeando entre los árboles en varias hectáreas, y que su dieta natural no es fácil de conseguir porque requiere un equilibrio complejo entre insectos, fruta, verdura, néctar, resina y savia de diferentes especies de árboles, a la que acceden con sus potentes dientes. Cuando no es la correcta, en poco tiempo pueden tener graves problemas de salud, como sobrepeso, diabetes y otros problemas metabólicos. 

“Se creen que son como hámsteres, pero nada que ver. De día duermen y de noche son muy ruidosos y no se dejan tocar. Incluso tienen glándulas que emiten olores muy fuertes para marcar su territorio. En definitiva, les quieren tener porque parecen muy monos por las fotos que llegan a través de las redes sociales, pero luego son un problema y, como en el caso de ‘Nía’, acaban por ahí abandonados”, denuncian en AAP Primadomus.

La ley de Bienestar Animal, aprobada en septiembre de 2023, ya recoge la necesidad de tener un Listado Positivo de especies permitidas como mascotas, pero hasta octubre de este año no se presentó un borrador de Real Decreto. Y aún no se ha aprobado. Se espera que entre en vigor el año que viene. Lo que si prohíbe ya la ley prohíbe es adquirir y poseer primates, mamíferos de más de cinco kilos de peso, reptiles de más de dos kilos (salvo tortugas), especies venenosas o peligrosas o especies incluidas en el catálogo de invasoras.

La ley de Bienestar Animal

La necesidad de crear un listado de especies permitidas (y prohibidas) como mascotas

Servales incautados por la Guardia Civil
Servales incautados por la Guardia CivilGUARDIA CIVIL / Europa Press

Para promover este listado, ya vigente en países como Bélgica o Alemania, en España se ha creado la Coalición Listado Positivo, de la que forman parte varias organizaciones. “No sabemos si estos petauros del azúcar estarán incluidos, pero sabemos que requieren unas condiciones imposibles en una jaula y que algunos acaban automutilándose. Ahora se consiguen baratos, hasta por 150 euros, pero una cosa es que sean legales y otra que sea lo adecuado”, insisten fuentes de la coalición.

En todo caso, lo ocurrido con estos marsupiales no es excepcional. Hace unos pocos meses rescataron un serval africano, un felino traído desde Ucrania por una familia de refugiados que en España no tenían espacio para él. Lo compraron, como otros, pensando en tener un gato grande y diferente, pero es un animal con instintos salvajes que puede ser agresivo cuando se siente estresado. También en los últimos tiempos se han rescatado cuatro mofetas en Catalunya, tres de ellas albinas. Dos las encontraron sueltas en el municipio de Cervelló y otras dos en Sitges, todas en zonas de colonias de gatos donde habían sido abandonadas. Y todas tenían activas sus glándulas anales, que generan un potente olor, tan desagradable que podría estar detrás de su abandono.

Para la coalición, sea legal o no su posesión en estos momentos, hay que evitar el auge de un mascotismo exótico, alimentado por la apariencia de algunos animales porque ¡aumenta la adquisición irresponsable y los abandonos, con lo que supone de riesgo para la biodiversidad, hasta el punto que animales como mapaches americanos o suricatas ya son especies invasoras”. Precisamente por este daño ambiental, los petauros ya están totalmente prohibidos en Canarias, el territorio con más restricciones a la posesión y comercio de especies exóticas para preservar su fauna. En total, desde abril hay 49 especies vetadas en estas islas, que se ha adelantado al listado para evitar males mayores.

En un informe de WWF, con motivo de su campaña “Stop Tráfico de Especies” de hace unos años, ya se puso de relieve que España era la puerta de entrada a Europa de un comercio ilegal al que desde la década de 1970 se trata de poner coto con el Convenio Internacional CITES. Pero no basta y se calcula que es un negocio que mueve ya más de 3.000 millones de euros al año en este continente. Y para muestra, lo que pasa con especies como las tarántulas: sólo en Reino Unido, en un mes se han incautado en sus fronteras unas 2.000 vivas, de las que más de 300 eran de especies protegidas, según informó The Independent.

En la Asociación Nacional para la Defensa de los Animales (ANDA), una portavoz recuerda que un animal salvaje lo sigue siendo aunque se crie como si no lo fuera: “La domesticación del perro comenzó hace 15.000 años, no es algo automático acabar con el instinto y conviene no olvidarlo”.

Rosa Rosa Martín

Rosa Rosa Martín

Redactora de temas ambientales y científicos

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