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Coros de la tercera edad: el periodo donde interpretar piezas musicales se convierte en el tratamiento para una senectud con bienestar.

Envejecimiento activo

Cantar melodías de forma colectiva no solo les ayuda a permanecer dinámicos y estimular la capacidad de recuerdo, sino que además mitiga el aislamiento y consolida las relaciones interpersonales.

: Montse Torres (74), Maria Teresa Granero (78), Pepi Morillo (77), Conxita Avellanet (80), integrantes de la coral Vox Molieribus (Voz de Mujeres)

Montse Torres (74), Maria Teresa Granero (78), Pepi Morillo (77) y Conxita Avellanet (80), integrantes de la formación vocal Vox Molieribus (Voz de Mujeres).

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“Unirme a un coro de personas mayores ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en los últimos años”, afirma Conxita Avellanet, con 80 años de edad, quien desde hace un trienio participa con unas quince integrantes en la agrupación coral aficionada Vox Molieribus —voz de mujeres, en latín— en Sant Boi de Llobregat, la cual funciona desde hace cerca de treinta años. “El coro me ha hecho recuperar la ilusión y me llena de vida. Me siento útil, aprendo canciones nuevas y he hecho un montón de amigas”, agrega.

Al igual que ella, numerosos adultos de la tercera edad hallan en esta labor un ámbito de reunión y manifestación que trasciende lo puramente musical. Cantar de forma colectiva no únicamente les ayuda a seguir dinámicas y trabajar la capacidad cognitiva, sino que además mitiga el aislamiento y potencia las relaciones comunitarias. Para gran cantidad de individuos, integrarse en estas agrupaciones vocales se transforma en un hábito motivador, un motivo para abandonar el hogar, intercambiar vivencias y percibirse como integrantes de una iniciativa compartida que les otorga vitalidad y valoración personal.

Lo más que había entonado previamente era bajo la regadera”, dice con humor, “y ahora canto en todos los coros donde me invitan”

Salvador López

Miembro de la coral La Gavina

“Cuando enviudé, mi vida cambió por completo. Apenas salía de casa y estaba un poco perdida porque antes lo hacía todo junto a mi marido”, comenta Montse Torres, de 74 años. “Mi familia me animó a unirme al coro de alguna de las entidades locales y fue un gran acierto: no solo he hecho amistades nuevas, sino que también he recuperado amigas de la infancia a las que hacía años que no veía”, afirma con una sonrisa. Una experiencia similar relata Salvador López, de 78 años, integrante de La Gavina, otra agrupación coral para mayores del municipio, el cual deseaba encontrar una labor significativa que le impulsara a mantenerse dinámico y a abandonar el hogar después de su retiro laboral. “Lo máximo que había cantado antes era en la ducha”, dice en tono de broma, “y ahora canto en todos los coros donde me invitan. Me hace sentir vivo”, sostiene.

De acuerdo con Mireia Canals, musicoterapeuta del área de neuropsicología del Institut Guttmann de Barcelona, la falta de contacto social representa un elemento determinante de riesgo para el desgaste cognitivo en la tercera edad. “Este tipo de actividad es muy completa para favorecer el envejecimiento activo, tanto en su vertiente emocional y social como en la estimulación del cerebro, ya que pone en marcha funciones relacionadas con la memoria, la atención y el lenguaje”, señala.

Salvador López (78) miembro de la cora La Gavina
Salvador López (78) miembro de la cora La Gavina.

Asimismo, “se requiere planificación y organización, y control fonorespiratorio”, señala la especialista. “Cantar en grupo implica relacionarse, establecer rutinas, seguir unas pautas comunes y sentirse parte de un colectivo, algo fundamental para preservar las funciones cognitivas y el bienestar emocional a medida que envejecemos”, termina. “Notas que estás todo el día ejercitando la mente”, asegura Salvador, “porque memorizar letras, melodías y ritmos te obliga a concentrarte y a mantener la atención”. “A veces, te sorprendes repasando mentalmente las canciones que has aprendido en los ensayos mientras haces cualquier tarea doméstica”, coincide Pepi Morillo, de 77 años, otra de las componentes del coro femenino. “Tienes todo el tiempo la mente activa”, admite.

Según el psicólogo relacional Enric Soler, docente de los estudios de Psicología de la UOC, tales aspectos son vitales para reforzar la autoconfianza y la valoración personal en los mayores. “Jamás había imaginado que sería capaz de recordar canciones en otros idiomas”, se asombra Conxita. “Hemos cantado en inglés, en euskera, en ruso y hasta en japonés”, precisa María Teresa Granero, de 78 años, su amiga y colega de canto.

Asimismo, “el hecho de salir de casa, tener una rutina y compartir intereses y motivaciones con tus iguales también es fundamental para mantener una buena salud emocional”, explica Soler. “Soy viuda y mis hijos ya tienen su vida montada. Si no fuera por el coro, probablemente estaría días sin hablar con nadie”, reconoce María Teresa Granero, de 78 años. “Pero gracias a él no solo me obligo a salir los días de ensayo, sino que incluso algunas de nosotras quedamos de vez en cuando para merendar o ir a tomar algo. Nos hacemos mucha compañía”, asegura.

Aparte de las prácticas de cada semana, una de las etapas fundamentales donde la seguridad personal y la valoración propia se fortalecen de forma notable ocurre en las actuaciones que realizan estas agrupaciones. “Hacemos entre cinco y diez conciertos al año, especialmente en la época navideña o durante los primeros meses del verano, que es cuando se cierra el curso”, comenta Rosa Mestres, con 87 años, responsable de Vox Molieribus y creadora de diversas corales similares durante su trayectoria, la cual ha estado vinculada permanentemente a la conducción de grupos vocales. “Se trata de una actividad amateur y el objetivo es pasárselo bien, sin presiones”, afirma la conductora, “pero la idea es ir mejorando poco a poco y hacerlo lo mejor posible”.

Rosa Mestres (87), directora de una coral de personas mayores, junto a su marido Frederic Borràs (89), que en ocasiones acampaña al coro de mujeres con su armónica
Rosa Mestres (87), encargada de un coro de personas mayores, junto a su marido Frederic Borràs (89), el cual en ocasiones apoya a la formación de mujeres utilizando su armónica.

“En los conciertos te das cuenta de todo lo que has aprendido y cómo has evolucionado”, asegura Montserrat, “es el premio final al esfuerzo y dedicación que ponemos en cada ensayo”. “Antes de cada bolo, la mayoría nos ponemos muy nerviosas, pero te maquillas, te perfumas y sales al escenario a darlo todo”, sonríe Conxita. “Es una satisfacción muy grande recibir el aplauso del público, aunque en muchas ocasiones los asistentes sean solo familiares o amigos”, coincide Salvador. “Te hace sentir que todavía tienes algo que aportar”, apunta Pepi.

Aparte de las ventajas sociales y cognitivas que estos individuos perciben en las prácticas y presentaciones, integrarse en un coro también desencadena mecanismos neurobiológicos que promueven la salud cerebral. “Hacerlo en grupo y asumir un compromiso con los compañeros libera neurotransmisores como la dopamina, que se relaciona directamente con la salud neurocognitiva”, señala Canals. Siguiendo esta idea, Soler destaca que tales tareas son muy integrales para elevar el bienestar emocional de la tercera edad, debido a que “ayudan al autocontrol de las emociones, aportan fortaleza mental y aumentan la motivación. A su vez, también refuerzan la percepción de pertenencia a una comunidad y potencian la sensación de control y compromiso con uno mismo y con los demás”.

Beneficios

Las consecuencias favorables no se restringen únicamente a individuos con sus capacidades mentales íntegras. Resulta asimismo fundamental para quienes padecen una disminución cognitiva.

Dichos beneficios de las melodías no se restringen únicamente a individuos con sus capacidades mentales preservadas. Dentro de entornos de terapia, el arte sonoro se transforma en un recurso fundamental para quienes sufren algún nivel de déficit intelectual. “En pacientes con Alzheimer, por ejemplo, el recuerdo de canciones significativas de la vida de la persona permite conectar con el pasado y trasladarlo al presente. Evocar letras de canciones de la infancia o villancicos ayuda a estimular la memoria y a recuperar recuerdos asociados a momentos importantes, favoreciendo la interacción y la comunicación, incluso de forma no verbal”, aclara Canals. Asimismo, “en personas con problemas de memoria, la música sirve como herramienta para almacenar nueva información, funcionando como un recurso de memotecnia que facilita el aprendizaje y la retención de nuevos conceptos”, agrega.

En conclusión, las agrupaciones corales de la tercera edad no únicamente generan música, sino que forjan lazos, memorias y experiencias de alegría colectiva. Cada práctica, cada tema memorizado y cada ovación obtenida representan la prueba de que siempre hay tiempo para instruirse, para entablar relaciones y para continuar evolucionando. Asimismo, evidencian que el arte sonoro no solo tiene el poder de cambiar existencias, sino de conservar el entusiasmo latente sin importar los años o la situación.

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