
El vino de la semana: Clos Erasmus 2022
Beber
La última añada de esta ‘locura’ de vino, el principal icono de Daphne Glorian en el Priorat, es frutal, maduro y mineral (grafito), y también largo, con cuerpo, pero sedoso, sabroso y envolvente. Es, simple y llanamente, emocionante

Clos Erasmus 2022

Daphne Glorian-Salomon nunca había viajado a España antes de conocer en Orlando, en una feria de vinos, a dos de los vitivinicultores que revolucionaron el Priorat vitivinícola, junto a ella, situándolo a primer nivel mundial: René Barbier y Álvaro Palacios. Se hicieron amigos “de inmediato”. La primera noche ya recorrieron juntos diversos bares de la ciudad de Florida.
Se vino a España “sin pensar” al cabo de unos pocos meses para unirse a su revolución. Corría el año 1988. El Priorat que le descubrieron sus nuevos amigos la atrapó de forma irremediable. Le cautivó su magia. En más de una ocasión ha contado que para ella llegar al Priorat fue casi como hacerlo “a la Luna”.

Así nació su bodega Clos i Terrasses del Priorat, en Gratallops, y su primer vino con la añada de 1989: su laureadísimo Clos Erasmus. Es su vino icono, que bautizó en honor al ensayo 'Elogio de la locura' de Erasmo de Rotterdam ya que “cuando empecé en el Priorat todo el mundo me dijo que estaba loca”. Sea como fuere, la razón se ha impuesto a la estulticia en el proyecto vitivinícola de Daphne Glorian. Dice que “me gusta hacer listas de lo que hay que hacer cada día”, pero reconoce que “en España me conformo con hacer una cuarta parte”.
La bodega fue creada en 1989, inicialmente siendo parte del grupo formado, entre otros, por René Barbier, Álvaro Palacios, Josep Lluís Pérez, Carles Pastrana y la propia Daphne Glorian, quien asegura que “los primeros años no fueron fáciles, pero poco a poco el Priorat llamó la atención del mundo exterior”.

Aún hoy Daphne Glorian les recuerda a René Barbier y a Álvaro Palacios un dicho americano: 'Misery loves company', que puede traducirse como “a la miseria le gusta la compañía”. Significa que las personas infelices o que sufren tienden a buscar el consuelo en la compañía de otros que también están pasando por dificultades similares, o que buscan atraer a otros para que compartan su estado de infelicidad.
Daphne Glorian recuerda que el Priorat que conoció en sus inicios era bastante mísero, y con pueblos bastante más despoblados que hoy. Bromea explicando que “hoy Gratallops parece Hollywood”. Y es que el vino ha rescatado del ostracismo a esta comarca cuyos vinos copan algunas de las mejores cartas de restaurantes de todo el mundo.
Cuando empecé en el Priorat todo el mundo me dijo que estaba loca”

La suya ha sido una historia nada infeliz en el Priorat. De hecho, su Clos Erasmus mereció 99 puntos de Wine Advocate ya en 1994, los conocidos como puntos Parker. Es la guía más influyente del mundo. Y desde entonces su fama mundial no ha dejado de crecer. En hasta cuatro ocasiones (con las añadas de 2004, 2005, 2013 y 2020) ha conquistado los altares de los anhelados 100 puntos Parker. Ningún otro vino catalán ha conseguido este palmarés. La añada del 2021, además, ha cosechado 99 puntos.

La francosuiza Daphne Glorian, nacida en París, pero criada en Suiza, con ancestros alemanes y establecida en Estados Unidos, es una mujer de aspecto tranquilo y sereno, amante del vino y la gastronomía, pero también de la conversación. En el tono de su móvil suena un minueto, acordes de música de salones palaciegos, pero no es nada amante de la tecnología. No tiene ni siquiera Google Maps. Su bodega tampoco tiene página web (aunque esto podría cambiar en un futuro próximo). Pero sí usa WhatsApp y cuentan, desde abril de este año, con una cuenta en Instagram: clos_erasmus_winery.
La enóloga Ester Nin, que hace ya 22 vendimias que se unió al proyecto de Daphne Glorian (en 2004) como responsable de viticultura, es su mano derecha. Nin dice que la aprecia, admira y quiere mucho. Lo que más destaca de ella es “su inteligencia y generosidad”. Explica que “es una persona muy lista, y esto hace que sea muy justa y abierta de miras”. Y añade que “no es nada celosa”.

Para Ester Nin es un ejemplo, y llega a asegurar que “he tenido mucha suerte de poder trabajar con ella”. Espera seguir con Daphne Glorian muchos años más. Hablan casi a diario. Reconoce que han pasado de todo, cosas buenas y malas de las que han aprendido. Y remarca, con gratitud, que su proyecto Familia Nin-Ortiz nació en la bodega de esta francosuiza.
Todos sus vinos provienen de uva propia. Los viñedos se trabajan siguiendo los parámetros de la agricultura biodinámica. Cosechan a mano en pequeñas cajas que trasladan con vehículo pick-up a la bodega. Trabajan sin raspón, con todas las uvas despalilladas después de refrigerarse en una cámara frigorífica que instalan justo delante de la magnífica casa restaurada de Daphne Glorian en Gratallops. Reconoce que “me dan horrores los taninos verdes en el vino”.

Practican unas vinificaciones muy respetuosas, con un filtrado muy suave. Las fermentaciones alcohólica y maloláctica son espontáneas. Decantan por frío. Realizan pequeños remontados, y remojan el sombrero. Usan barricas de roble francés de grano fino y también alguna jarra cerámica tartarizada.
Aunque se mantiene fiel a sus ideas, con los años sus vinos se han ido perfilando, buscando mayores cotas de elegancia y huyendo de las destacadas concentraciones de sus orígenes. Ahora son más fluidos, menos densos. Hace tiempo que abandonó los pigéage (remover los sombreros de las pieles y pepitas de las bayas durante las fermentaciones alcohólicas) que realizaba elaborando en la Borgoña.
Mantiene, eso sí, los niveles de alcohol ya que continúa cosechando en el momento óptimo de maduración de las uvas. En este sentido, asegura que “no quiero cosechar antes sólo para buscar menos alcohol”. Dice que “el grado alcohólico forma parte de la historia del Priorat”.

Clos i Terrasses suma 26 hectáreas de viñedos propios plantados en bancales y laderas alrededor de Gratallops. Hoy elaboran en torno a las 34.000 botellas anuales con tres referencias (Clos Erasmus, Laurel y Laurel Blanc). Exportan un 70% de su producción a 21 países de todo el mundo. Destacan los mercados de Estados Unidos, Suiza, Alemania, Bélgica, Países Bajos, Suecia, Dinamarca y del Reino Unido. El 30% restante se destina al mercado español a través de la distribuidora Vila Viniteca.
Clos Erasmus es fruto de viñedos propios de unas fincas específicas de Gratallops: Aubagues, Socarrats y Escales. Son vides plantadas hace entre 39 y 64 años en suelos de pizarra. La añada del 2022, calificada como “excelente” por parte del Consejo Regulador de la DO Calificada Priorat, se elaboró con un 80% de garnacha tinta y un 20% de syrah.

Del Clos Erasmus 2022 se elaboraron 4.585 botellas de 75 cl. Y 104 de litro y medio. Se embotelló en mayo de 2024. Daphne Glorian afirma que esta añada es mucho más madura que la fina del 2021. Puntualiza que “es más intensa, con mucho más peso en boca”.
Después de un año 2021 excepcional en cuanto a precipitaciones, 2022 fue seco de “una manera brutal”, como recuerda Daphne Glorian. Añade que “tuvimos escasas lluvias en la primavera, seguidas por un verano totalmente seco. Pero como las viñas habían acumulado reservas, pasaron el verano perfectamente”. También asegura que “los vinos de esta añada son perfectamente equilibrados, con volumen, pero de taninos suaves y precisos, sin ser angulares”. Y apunta que “hay madurez y acidez en perfecta harmonía”.

Clos Erasmus 2022 es de capa media-alta, y de bonito color cereza picota. Nítido y brillante. Catada una muestra pinchada con Coravin por Daphne Glorian. En fase olfativa ya enamora con notas que recuerdan al pétalo marchito de las rosas e incluso al talco de rosa. También exhibe un toque de la violeta del syrah. La expresión de la fruta roja reina por encima de una crianza en madera durante 18 meses (un 30% en barricas nuevas y el resto de un año) que está muy bien integrada en el vino. Muestra fruta fresca y también atisbos de ciruela pasificada algo licorosa (15, 5º) y de romero y laurel.
Es mineral (grafito) y largo, con cuerpo, pero sedoso, sabroso y envolvente. Y tiene una buena sensación de acidez y concentración (cerca de cinco semanas de maceración). Es, simple y llanamente, emocionante. Una ‘locura’ de vino. Un Priorat clásico puesto al día para disfrutar hoy o durante los próximos 20 años.
A Daphne Glorian le gusta disfrutar del Clos Erasmus del 2022 con un magret de pato con salsa de frutos rojos, aunque también con un queso azul de leche pasteurizada de vaca tipo Stilton. Reconoce, a la vez, que no tendría objeción de armonizarlo con un pescado a la brasa como el rodaballo. Es del parecer que “los vinos van bien con la gastronomía local, ya que se crían juntos”. Mejor decantar el Clos Erasmus media hora antes de consumir.
Clos Erasmus 2022, de Clos i Terrasses del Priorat
DO Calificada Priorat
Variedades de uvas: garnacha tinta y syrah
Precio: 395 euros