Cierra en menos de un año el restaurante de las exmonjas cismáticas de Belorado en Asturias
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La cocinera principal se acoge a la “ausencia comunitaria” y busca trabajo tras el fracaso del proyecto gastronómico en Arriondas
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Las exreligiosas del convento de las Clarisas de Belorado

El restaurante abierto en Arriondas (Asturias) por las exmonjas cismáticas de Belorado ha cerrado sus puertas menos de un año después de su inauguración. El establecimiento, que había generado una notable expectación mediática desde su apertura en marzo de 2025, pone fin a su actividad tras la salida temporal de su principal responsable de cocina, sor Myriam, quien se ha acogido a la figura canónica conocida como “ausencia comunitaria”.
Las exclarisas de Belorado se convirtieron en noticia hace año y medio al protagonizar el primer cisma del siglo XXI en el seno de la Iglesia católica. Tras romper con el Vaticano y ser excomulgadas, las religiosas dejaron de recibir financiación eclesiástica y comenzaron a buscar fórmulas de subsistencia apoyándose en su experiencia culinaria.
Antes del cisma, las monjas ya eran conocidas por su obrador de dulces conventuales, donde procesaban cerca de cuatro toneladas de chocolate al año y elaboraban bombones y chocolatinas que distribuían en tiendas gourmet de toda España y a través de internet. Tras su salida de la Iglesia, diversificaron sus actividades económicas y protagonizaron diversas polémicas, desde la gestión de un criadero ilegal de perros hasta la venta online de ornamentos litúrgicos, inversiones en lingotes de oro o el cobro de la pensión de una religiosa fallecida.

En este contexto, tres de ellas —sor Sión, sor Myriam y sor Alma— se trasladaron a Asturias y alquilaron un local en Arriondas con el objetivo de poner en marcha un restaurante como principal vía de ingresos. El proyecto se inauguró el 11 de marzo del año pasado y fue presentado como un “emprendimiento de éxito”. Según su jefe de prensa, Francisco Canals, el establecimiento recibió desde el primer momento una avalancha de reservas, llamadas y solicitudes de medios de comunicación.
El restaurante abrió ofreciendo una combinación de cocina tradicional asturiana y recetas propias de las Clarisas, con especial protagonismo de la repostería y el chocolate. Las exmonjas se encargaban de la cocina, mientras que el personal contratado atendía a los clientes, lo que según explicaron entonces, les permitía mantener la clausura.
La religiosa alega un ‘profundo desgaste físico, psíquico y emocional’ atribuido a la presión mediática, legal y judicial
Sin embargo, menos de un año después, el proyecto ha llegado a su fin. En un comunicado difundido por la comunidad, las exmonjas explican que el cierre se debe a la situación personal de sor Myriam, considerada la “jefa de cocina”, quien ha decidido acogerse a la ausencia comunitaria por “un profundo desgaste físico, psíquico y emocional”.
El portavoz de la orden atribuye este deterioro a la “intensa presión mediática, legal y judicial” sufrida desde la ruptura con el Vaticano. El derecho canónico define la ausencia comunitaria como la no presencia temporal de un religioso en una casa de su instituto sin abandonar la vida religiosa, un recurso previsto cuando las circunstancias se vuelven “humanamente insoportables”.
La comunidad subraya que esta decisión no supone un abandono de la vida religiosa ni una ruptura con el grupo. No obstante, hasta que sor Myriam se recupere, tanto ella como sus compañeras deberán buscar nuevas salidas laborales. De hecho, el comunicado del cierre sirve también como carta de recomendación pública: “Ella buscará trabajo en alguna cocina y es labor de todos ayudarla y darle una oportunidad para que tenga una vida laboralmente integrada”, concluye el texto.