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José Pizarro: “El día que pierdes tus raíces o crees que eres otro, lo pierdes todo”

Podcast 'Quédate a comer'

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El cocinero José Pizarro

El cocinero José Pizarro

Nacho Vera

El cocinero extremeño instalado desde hace décadas en Londres, José Pizarro, visita el podcast 'Quédate a comer', en el que repasa sus orígenes en un pueblecito que pronto le quedó pequeño y donde buscó alternativas a un futuro profesional en el mundo de la agricultura y la ganadería al que se dedicaban los padres. Pizarro relata una infancia feliz con muy poca motivación por los estudios debido a un déficit de atención que le fue diagnosticado hace apenas tres años. 

La relación con su familia -”he tenido una familia muy bonita”- o la admiración por la madre, con la que hace videollamadas dos veces al día desde Londres y el recuerdo de cuando ella no le dejaba entrar en la cocina de niño, “porque era su territorio y allí se refugiaba y podía pensar mientras cocinaba para toda la familia, sin que nadie la molestara”.

Si la homosexualidad era algo que en aquellos tiempos en mi pueblo no se podía hablar, pues no se hablaba”

De su pueblo recuerda que era muy bonito, “un pueblo de gente sincera, de gente que se apoyaba la una a la otra y siempre lo he tenido en mi corazón. Pero también me alegró salir de él. Porque mi infancia fue muy bonita pero  distinta a la de otras personas”. Con ocho años, explica, era muy consciente de su homosexualidad, y “si era algo que entonces en el pueblo no se podía hablar, pues no se hablaba, porque era de algún modo ser diferente”.

Cuenta que se formó para ser protésico dental, pero su impaciencia hizo que en el tiempo de espera para incorporarse a un buen laboratorio de Sevilla en el que lo habían fichado y que estaba a punto de abrir, se cruzó en su camino la posibilidad de estudiar hostelería en Cáceres, donde descubrió que su vocación estaría en los fogones. 

Señala los lazos que le unen desde muy joven a quienes serían sus maestros y mentores, Julio Reollo e Irma Redondo, del Mesón de Doña Filo, en Colmenar del Arroyo (Madrid) o su decisión de marcharse a Londres para seguir aprendiendo y descubrir nuevas cocinas. “Nunca había estado allí, no hablaba inglés. Mi primer gran paso fue salir de mi pueblo para ir a Madrid, y de Madrid a Londres. Han sido unos viajes muy bonitos, sin saber nunca lo que va a pasar”.

Cuando llegué a Londres solo se conocían la paella, las bravas y la sangría, que yo con todo el cariño sigo ofreciendo en todos mis restaurantes”

Relata nuestro invitado la relación de los ingleses con nuestro cocina, cuando llegó a aquel país. ”En aquella época solo se conocían la paella, las patatas bravas y la sangría, que con todo mi cariño yo sigo ofreciendo en todos mis restaurantes. Y eso me dolía muchísimo. No sabes lo que fue ir pagado con mi dinero los jamones que llevaba a las ferias a las que  me dejaban ir. Y todo el mundo me decía lo bueno que estaba aquel  jamón de Parma, que no tengo nada en contra pero no tiene el prestigio de nuestro jamón. Sabía que había que hacer algo, y esa fue mi bandera, defender nuestros mejores productos”.

A nivel social cuenta que una vez superada la barrera del idioma se sintió muy apoyado. “Yo les   he dado lo que  querían, que era conocer más nuestra gastronomía. Y eso ese ha sido mi reto”. Para Pizarro, es posible que los ingleses no acaben de comprender la cocina creativa que hay a en España, pero sí lo está para valorar el producto”.

Asegura que en Londres ha podido conocer a lo largo de los años a personas maravillosas, “y creo que allí me he hecho mejor persona”. Quiere desmontar el prejuicio de que en Reino Unido se come mal y también defender el nivel de exigencia de los comensales.Cuenta los desengaños con algunos socios y confiesa su personalidad confiada. También se pronuncia sobre el ego, que “para mi es el equipo. El ego es también que el comensal que viene a tu casa a disfrutar salga contento. El ego es pagar a tus proveedores y que después de cumplir con todo puedas irte de vacaciones. Ese es el ego”. 

También reivindica la importancia de no olvidar los orígenes. “El día que pierdas tus raíces o te creas que eres otra cosa, ese día lo pierdes todo. Te pierdes a ti mismo. Te volverás una persona imbécil y conozco a gente que han perdido sus raíces o que quieren perder sus raíces porque se pretenden ser otra cosa. Y ya esa gente me da pena. Esa gente me da mucha pena”.

Me fui a la cama con los resultados de Gibraltar, Gibraltar y me desperté a las cuatro de la mañana con el resultado y fue muy triste. No sabíamos lo que iba a pasar”

El mazazo que supuso en su día el triunfo del Brexit no lo ha olvidado Pizarro. “Yo me fui a la cama con los resultados de Gibraltar, Gibraltar, pensando que todo iría bien. Pero  me desperté a las cuatro o las cinco de la mañana con el resultado y fue muy triste. No sabíamos lo que iba a pasar”. Cuenta que lloró y a veces sigue haciéndolo porque ha complicado mucho la situación “y ya no es lo mismo que antes, pero hay que seguir adelante”. Su pasión por el arte, compartida con su pareja, o el trabajo de él en el mundo de la terapia psicológica, tan necesario en la sociedad que tenemos, son otras de las temáticas sobre las que profundiza el cocinero extremeño, 

Cristina Jolonch

Cristina Jolonch

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