Dolores Corella, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública: “Adoptar una dieta saludable a los 45 años incrementa la esperanza de vida hasta en tres años”
Salud
Además, adoptar hábitos como actividad física diaria, un correcto descanso y el no fumar también contribuyen a alargar la esperanza de vida
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Dolores Corella, investigadora sobre la dieta saludable
Adoptar una alimentación equilibrada a partir de la mediana edad puede traducirse en años adicionales de vida. Así lo asegura la investigadora Dolores Corella, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Valencia e integrante del CIBEROBN, quien subraya que “adoptar una dieta saludable a los 45 años incrementa la esperanza de vida hasta en tres años”.
Se ampara en un amplio estudio internacional que ha seguido a más de 100.000 personas durante una década y media y que refuerza la idea de que nunca es tarde para mejorar los hábitos.
Estudio científico
103.649 participantes
El objetivo no debe limitarse a sumar años, sino a ganarlos con buena salud y autonomía, reduciendo la carga de enfermedad y la dependencia de medicamentos en edades avanzadas.
La investigación, publicada en la revista científica Science Advances, analizó los patrones dietéticos y el perfil genético de 103.649 participantes a lo largo de diez años y medio. Los resultados muestran que quienes mantenían una alimentación saludable —definida según cinco índices de calidad nutricional— presentaban entre un 18 % y un 24 % menos riesgo de mortalidad por cualquier causa.
Esa diferencia porcentual se traduce en un beneficio tangible: los hombres de 45 años con mejores puntuaciones dietéticas ganaron entre 1,9 y 3 años de vida, mientras que en las mujeres el aumento osciló entre 1,5 y 2,3 años. Además, el efecto protector fue especialmente notable en varones que seguían la dieta orientada a prevenir la diabetes y en mujeres que optaban por el patrón mediterráneo.

El trabajo fue desarrollado por equipos de la Facultad de Medicina Tongji de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong, la Universidad de Zhejiang, la Universidad Queen Mary de Londres y la Universidad de Sydney.
Los investigadores evaluaron cinco modelos de alimentación saludable: el Índice Alternativo de Alimentación Saludable-2010, la dieta mediterránea, el índice de dieta saludable basada en plantas, los Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión (DASH) y la dieta para reducir el riesgo de diabetes (DRRD). Aunque estudios previos ya habían relacionado estos patrones con menor mortalidad, la noticia está en que se cuantifican los años de vida potencialmente ganados durante el periodo analizado.
Expertos independientes valoran el hallazgo como una evidencia sólida de que los hábitos pueden modular la influencia genética. Esther López García, de la Universidad Autónoma de Madrid, destaca que los resultados indican que, al margen de la predisposición heredada, la alimentación desempeña un papel decisivo en la longevidad.

Fernando Rodríguez Artalejo, del CIBERESP e IMDEA Food, remarca que el interés principal del estudio es traducir los beneficios en años concretos de vida. Además, advierte de que mejorar la dieta no solo tiene impacto a los 45 años. Incluso a los 80 puede asociarse con una ganancia de hasta dos años en hombres y uno en mujeres.
La dieta es un pilar esencial, pero no el único, ya que practicar actividad física diaria, dormir adecuadamente y evitar el tabaco son medidas igualmente determinantes para aspirar a una vida más larga y, sobre todo, más saludable.
