Vivimos una auténtica fiebre por los suplementos. Omega 3, vitamina D, vitamina C, ashwagandha, cúrcuma, melatonina… Los nombres se repiten en redes sociales, podcasts y conversaciones cotidianas como si fueran fórmulas mágicas de longevidad. El algoritmo prescribe y el consumidor ejecuta. Pero entre tanta promesa de juventud eterna, ¿cuánto hay de ciencia y cuánto de obsesión?
Para la doctora Estela Lladó-Carbó, especialista en Neurofisiología, Longevidad y Neurociencias, el problema no es la suplementación en sí, sino el contexto en el que se está produciendo. “Cuando hablamos de suplementos y longevidad hay mucha infoxicación pero poco conocimiento. Hay información que se debe trasladar al paciente de manera correcta y cautelosa. Tampoco debemos causar al paciente una obsesión por la salud. Prefiero que tomen pocas cosas pero que las tomen”, cuenta la profesional.
La importancia de la personalización
La clave está en esa palabra: personalización. Porque no todo lo natural es inocuo ni todo fármaco es perjudicial, como subraya la Dra. Lladó: “No todo fármaco es malo y la suplementación es buena si se dirige a la raíz del problema; no debemos solo tratar el síntoma”.
Durante años se insistió en que una dieta equilibrada y ejercicio regular eran suficientes para mantener la salud a largo plazo. Y lo siguen siendo. Pero la medicina preventiva actual permite ir más allá. “Podemos estar saludables y tener déficits; debemos analizar biomarcadores clave. La medicina convencional se apoya en un conjunto de marcadores analíticos estandarizados que sirven como referencia básica para evaluar el estado de salud, e incluyen parámetros como el hemograma, el perfil bioquímico, la función hepatorrenal, el perfil lipídico y los principales marcadores de inflamación”, explica Lladó-Carbó, directora de Longevidad en Monarka Clinic.
“Antes de tomar suplementos, necesitamos diagnóstico, contexto y personalización para evitar riesgos innecesarios”, añade la experta. Hoy, quienes trabajan en longevidad amplían el foco: homocisteína, lipoproteína (a), hemoglobina glicada, índice HOMA, fructosamina, perfil hormonal, marcadores tumorales o cortisol en 24 horas. Incluso los niveles de metales pesados. El objetivo no es acumular pruebas, sino entender qué necesita y qué no necesita cada organismo.
Porque el gran riesgo actual es tratar los suplementos como si fueran universales. Se habla de prevenir enfermedades metabólicas, cardiovasculares o incluso cáncer con la misma ligereza con la que se recomienda un té détox. Sin analizar evidencia, interacciones farmacológicas ni riesgos por sobredosificación.
Vitamina D
Algunos compuestos viven auténticos picos de popularidad. La vitamina D es uno de ellos. “Debemos tomarla si existe deficiencia, ya que un exceso puede tener efectos adversos importantes en el organismo, y aconsejo que se tome D3 + K2 en sinergia, en el caso de necesitarla”, puntualiza la especialista.
Vitamina D3 + K2 de Be Levels
Vitamina D3 y K2 2000 UI + 75 µg belevels.
Formulada para una acción conjunta y eficaz. La combinación de ambas vitaminas con dosis apropiadas, favorece la correcta absorción y distribución del calcio, contribuyendo al mantenimiento de huesos fuertes y al equilibrio mineral del organismo.
Rhodiola en lugar de ashwagandha
La ashwagandha es otro de los nombres recurrentes en redes. Sin embargo, Lladó-Carbó se muestra prudente: “La ashwagandha goza de mucha popularidad pero me resulta más adecuada la rhodiola; con un perfil de seguridad más razonable a dosis habituales”.
Green Naturals® Rhodiola Rosea – 6.000 mg
Green Naturals® Rhodiola Rosea.
Es un extracto concentrado de esta reconocida planta adaptógena, tradicionalmente utilizada para ayudar a combatir la fatiga física y mental. Contribuye a mejorar la resistencia al estrés y a mantener el rendimiento cognitivo en periodos de alta exigencia. Una opción interesante para quienes buscan apoyo natural en etapas de sobrecarga o cansancio prolongado.
Omega 3
En cuanto al omega 3, no basta con comprar cualquier cápsula. Recomienda evaluar el perfil de ácidos grasos intraeritrocitarios para conocer los niveles reales de EPA y DHA y ajustar la dosis. Y la melatonina, advierte, tampoco es para todos los pacientes (no es un suplemento universal para cualquiera).
“La evidencia existe, pero la clave está en la dosis, la biodisponibilidad y el contexto. No va a necesitar lo mismo una persona joven y sana que alguien con inflamación crónica, estrés elevado o envejecimiento celular acelerado”, aclara la doctora Lladó-Carbó.
Omega 3 IFOS
BeLevels Omega 3 IFOS.
Es un suplemento en perlas con ácidos grasos EPA y DHA de alta pureza. Incluye vitamina E para proteger las grasas y favorecer la salud celular. Apoya la salud cardiovascular, cerebral e inmunológica. Su producción es sostenible y cuenta con certificaciones de calidad.
Active Cardisterol
Active Cardisterol.
Active Cardisterol es un complemento formulado para apoyar la salud cardiovascular. Su combinación de ingredientes actúa de forma sinérgica para contribuir al mantenimiento de niveles lipídicos saludables. Una opción interesante como apoyo dentro de un estilo de vida activo y una alimentación equilibrada.
Otros suplementos que pueden ir bien
Eso no significa que todos los suplementos sean prescindibles. Algunos cuentan con un respaldo científico creciente sólido en ámbitos como la salud celular y prevención. Vitamina C, coenzima Q10, NAC, creatina o glicina figuran entre los más estudiados.
“La coenzima Q10 no es solo un antioxidante; es una pieza clave en la producción de energía celular. Y el NAC es un precursor del glutatión, es hepatoprotector. En longevidad aumenta el glutatión, que es una defensa antioxidante fundamental, y es especialmente interesante en contextos de inflamación crónica y estrés oxidativo elevado”, explica la doctora Estela Lladó. La diferencia, insiste, “no está en la etiqueta del producto, sino en el criterio clínico que lo respalda”.
Solaray: Vitamina C liposomal
Vitamina C de Solaray.
Está formulada para mejorar la absorción y biodisponibilidad de este antioxidante esencial. Contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario, a la formación de colágeno y a la protección celular frente al estrés oxidativo. Una opción interesante para quienes buscan un plus de vitamina C con buena tolerancia digestiva.
Ubiquinol CoQ-10 100 mg de Solaray
Ubiquinol CoQ-10 100 mg de Solaray.
Es una fórmula activa y de alta biodisponibilidad de la coenzima Q10. Contribuye a la producción de energía celular y actúa como antioxidante, ayudando a proteger frente al estrés oxidativo. Una opción interesante para apoyar la vitalidad y el bienestar cardiovascular, especialmente a partir de los 40 años.
FullGas NAC N-Acetil-L-Cisteína
FullGas NAC N-Acetil-L-Cisteína.
Esto es NAC (N-acetil-L-cisteína) 250 mg por cápsula, en formato práctico de una toma diaria. Una fórmula enriquecida con vitamina C, zinc y vitaminas B2 y B6, que contribuyen a la protección frente al daño oxidativo y al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Completa la composición el ácido alfa-lipoico, para una acción complementaria dentro de la suplementación diaria.
Creatina Paleobull
Creatina Paleobull.
La creatina monohidrato con sello Creapure es una garantía de máxima pureza. Está indicada para mejorar el rendimiento en esfuerzos intensos y repetitivos, aumentando fuerza y resistencia. Incluye 83 dosis de 3 g, sin sabores artificiales ni alérgenos. Se toma disuelta en agua o batido; favorece la recuperación muscular y no contiene lactosa ni gluten.
El fenómeno actual no es tanto una moda pasajera como una necesidad mal explicada. Queremos vivir más y mejor, pero estamos convirtiendo la prevención en una carrera de acumulación. El cajón de los suplementos se llena rápido. Lo difícil es saber qué sobra.
Tal vez la verdadera longevidad no empiece por añadir, sino por comprender. Y, como recuerda la doctora Lladó-Carbó, por evitar que el deseo legítimo de cuidarnos se transforme en una nueva forma de ansiedad contemporánea.



