Harvard acaba con el mito de que “el dinero no da la felicidad” y fija una cantidad inasumible para la mayoría de españoles
Dinero y felicidad
Un estudio de investigadores de Harvard señala el nivel de ingresos a partir del cual aumenta el bienestar diario, una cifra muy alejada del salario medio en España.

El estudio analiza si realmente el dinero puede comprar la felicidad

Durante décadas se ha repetido como un mantra que el dinero no da la felicidad. Sin embargo, cada vez son más los estudios que matizan, o directamente desmontan, esta idea. El último en hacerlo procede de investigadores vinculados a la Universidad de Harvard, que han puesto cifras concretas a una pregunta tan universal como incómoda: ¿cuánto dinero necesitamos para vivir tranquilos y sentirnos felices en el día a día?
La conclusión es clara y, para muchos, frustrante. Según este análisis, el umbral a partir del cual una persona experimenta un mayor bienestar emocional se sitúa en torno a los 75.000 dólares anuales, lo que equivale a unos 65.000 euros al año, o aproximadamente 5.300 euros al mes.
El dinero no lo es todo, pero sí reduce el estrés
Los investigadores no afirman que ganar más dinero garantice una felicidad absoluta, pero sí que tener cubiertas las necesidades económicas básicas reduce de forma notable el estrés, la ansiedad y la preocupación constante por el futuro. En ese punto, el bienestar diario deja de verse condicionado por problemas financieros.

Esta línea de pensamiento coincide con la de otros medios internacionales, como la cadena estadounidense CBS, que sostiene que a medida que aumentan los ingresos, también lo hace la satisfacción vital, incluso apuntando a cifras muy superiores. Una afirmación que, aunque pueda parecer obvia, refuerza la idea de que la estabilidad económica sigue siendo un factor determinante en la calidad de vida.
Europa también pone cifras a la felicidad económica
El debate no se limita a Estados Unidos. En Europa, los datos varían notablemente según el país. En Francia, por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE) situó en 30.000 euros anuales el llamado “umbral de saciedad”, es decir, el punto a partir del cual el aumento de ingresos deja de tener un impacto significativo en la felicidad.
La diferencia es notable si se tiene en cuenta que el salario mínimo francés ronda los 1.800 euros mensuales, una cifra que ya se considera insuficiente para alcanzar esa sensación de tranquilidad financiera.

Una meta fuera del alcance de la mayoría en España. En el caso español, la brecha es aún más evidente. Según datos de Eurostat, el salario medio anual en España se sitúa en torno a los 33.700 euros, muy lejos de los más de 65.000 euros que el estudio de Harvard identifica como referencia para el bienestar diario.
Esto significa que una gran parte de la población queda automáticamente fuera de ese umbral, lo que explica por qué la preocupación económica sigue siendo una de las principales fuentes de estrés en la sociedad actual.

¿Felicidad o ausencia de preocupaciones?
Más que comprar la felicidad, estos estudios apuntan a algo más concreto: el dinero compra tranquilidad. Poder afrontar imprevistos, llegar a fin de mes sin angustia y planificar el futuro sin miedo parecen ser los verdaderos ingredientes de ese bienestar que tantas veces se confunde con la felicidad plena.
Así, el viejo mito de que el dinero no influye en cómo nos sentimos pierde fuerza frente a una realidad incómoda: la felicidad diaria, al menos en términos de calma mental, tiene un precio que muchos no pueden permitirse.